El 19 de abril de 1956, la boda del siglo no fue ningún cuento de hadas. Fue una operación política, una puesta en escena milimétrica y el comienzo de una vida que la actriz no había pedido.
Historias y noticias de la realeza
El 19 de abril de 1956, la boda del siglo no fue ningún cuento de hadas. Fue una operación política, una puesta en escena milimétrica y el comienzo de una vida que la actriz no había pedido.
La frenética búsqueda de una esposa para el rey llevó al diario “ABC” de Madrid a consultar a sus lectores qué princesa le parecía mejor para ser reina. “¿Hoy con qué princesa me casan los periódicos?”, preguntaba él.
FOTOS: La boda de María Anunciata de Liechtenstein y Emanuele Musini se celebró en la histórica Schottenkirche, una iglesia fundada por monjes benedictinos irlandeses en el siglo XII en el casco antiguo de la capital austriaca.
Cedido por los príncipes Guillermo y Harry, será expuesto en “Royal Style in the Making”, exposición que se inaugurará el próximo 3 de junio en el Palacio de Kensington.
El casamiento de la gran duquesa María Pavlovna, prima hermana del duque de Edimburgo, con Guillermo de Suecia fue la última celebración de este tipo en la Rusia zarista.
Demasiado extranjero para los ingleses, demasiado progresista para el rey, una amenaza para la reina: los primeros años de Felipe Mountbatten en palacio no fueron fáciles.
El gran duque Jorge Mihailovich recibió el “permiso” de su madre, María Vladimirovna, considerada la jefa de la dinastía rusa por gran parte de los monárquicos.
Hija de un diplomático italiano, ya abrazó la fe ortodoxa rusa y cuando llegue al altar se convertirá en la princesa Victoria Romanovna.
La prometida, Sayyida Meyyan, es una artista talentosa que ha dominado el arte de la fotografía y el arte digital, además de una auténtica princesa de la dinastía Al Said.
En tanto las reglas sucesorias no se modifiquen, el gran duque Jorge Mihailovich deberá esperar para casarse por amor y conservar el legado de la dinastía imperial.