El príncipe Harry, duque de Sussex
Gran Bretaña

Por qué el príncipe Harry fue demandado por su ONG africana: las claves del caso

Sentebale, la organización que el duque de Sussex cofundó en 2006 en Lesoto como homenaje a la princesa Diana, lo demandó por difamación ante el Tribunal Superior de Londres. El conflicto lleva tres años gestándose y tiene varios protagonistas.

El 10 de abril de 2026, Sentebale anunció que inició un procedimiento judicial ante el Tribunal Superior de Inglaterra y Gales contra el príncipe Harry, duque de Sussex, y contra Mark Dyer, ex fideicomisario de la organización, por difamación.

La ONG acusa a ambos de haber orquestado una campaña mediática que dañó su reputación y la de su liderazgo. Harry rechazó los cargos de manera categórica. Lo que hace que el caso resulte inusual no es solo la naturaleza del litigio, sino quiénes son las partes: el príncipe que fundó la organización hace veinte años en nombre de su madre muerta es hoy el demandado por esa misma institución. Para entender cómo se llegó hasta acá hace falta recorrer la cronología del conflicto desde su origen.

¿Qué es Sentebale y por qué la fundó Harry?

Todo comenzó con un viaje. En 2004, durante su año sabático, el príncipe Harry llegó a Lesoto y vio de cerca a niños cuyas vidas habían sido destrozadas por el VIH/sida.

En ese momento, el virus infectaba a más del 23 por ciento de la población adulta del pequeño reino montañoso enclavado dentro de Sudáfrica, uno de los países más afectados del mundo por la epidemia.

Dos años después, en 2006, Harry y el príncipe Seeiso de Lesoto fundaron juntos Sentebale. El nombre fue una elección deliberada: en sesotho, la lengua oficial de Lesoto, significa “no me olvides”. Era también la flor favorita de Diana, y el homenaje apuntaba en dos direcciones a la vez: la princesa muerta en París en 1997, y la reina Mamohato de Lesoto, madre del príncipe Seeiso, fallecida en 2003. Dos madres, una misma ausencia, una organización que prometía no olvidar a los más vulnerables.

Durante casi veinte años, Sentebale operó el Mamohato Children’s Centre en Thaba Bosiu y distintos programas comunitarios en Lesoto y Botsuana, ofreciendo servicios de salud y apoyo psicosocial a jóvenes de entre cero y veinticuatro años que viven con el virus.

Harry fue mecenas activo de la organización durante todo ese período: participó en sus actos de recaudación, visitó los proyectos, habló públicamente sobre el VIH cuando seguía siendo tema tabú para la familia real y se sometió a pruebas de detección del virus en vivo para reducir el estigma. En octubre de 2024, apenas meses antes de la ruptura definitiva, todavía viajó a Lesoto y pasó una noche junto a una fogata conversando con jóvenes beneficiarios. El primer ministro Sam Matekane declaró que su país siempre sería el “segundo hogar” del príncipe.

Cuándo y por qué empezó la crisis de Sentebale

El quiebre tiene fecha de inicio precisa: julio de 2023, cuando la doctora Sophie Chandauka se incorporó a Sentebale como presidenta del directorio. Bajo su conducción, la organización empezó a ampliar su foco hacia cuestiones de salud juvenil, creación de riqueza y resiliencia climática, y la dirección estratégica de la ONG se convirtió en un punto de desacuerdo entre su liderazgo.

Las tensiones con los fundadores escalaron en 2024. Chandauka criticó la decisión de llevar un equipo de filmación de Netflix a un evento de recaudación de fondos ese año, argumentando que eso interfería con la misión principal de la organización. La tensión se agudizó también por la aparición no planificada de Meghan Markle en ese mismo acto, que la presidenta describió como disruptiva, sosteniendo que la entidad no podía funcionar como una extensión de los proyectos mediáticos de los Sussex.

¿Por qué renunció Harry en marzo de 2025?

En marzo de 2025, Harry y el príncipe Seeiso anunciaron su renuncia como mecenas, solidarizándose con cinco fideicomisarios que habían dimitido en el marco de una disputa interna que había salido a la luz pública. Declararon que la relación entre el directorio y la presidenta estaba “irreparablemente deteriorada” y que lo que estaba ocurriendo era “impensable”.

Chandauka salió a los medios de inmediato. Acusó al príncipe de haber autorizado la divulgación de información dañina sin avisar a su directora ejecutiva ni a los directores de país: “La única razón por la que estoy aquí es porque en algún momento del martes, el príncipe Harry autorizó la divulgación al mundo exterior de una noticia dañina sin informarme a mí, a mis directores de país ni a mi directora ejecutiva”. Luego extendió los cargos y acusó directamente al príncipe de coordinar una campaña de acoso y hostigamiento para forzar su salida.

Qué encontró la Charity Commission en su investigación

Con el conflicto ya en la prensa, el regulador británico de organizaciones benéficas, la Charity Commission, abrió una investigación formal. Sus conclusiones, dadas a conocer en agosto de 2025, no dejaron conformes a ninguna de las partes. La comisión no halló evidencia de acoso generalizado o sistémico dentro de Sentebale, incluyendo las acusaciones de misoginia o racismo contra una mujer negra en el seno de la organización.

Pero tampoco exoneró a nadie de manera completa. El director ejecutivo del organismo, David Holdsworth, señaló que “los problemas de Sentebale se desarrollaron ante la opinión pública, lo que permitió que una disputa dañina perjudicara la reputación de la organización, arriesgando opacar sus muchos logros y poniendo en peligro su capacidad de cumplir con los mismos beneficiarios para quienes fue creada”.

El portavoz de Harry criticó el informe, mientras que Chandauka lo recibió de manera favorable. Cada parte subrayó la parte del texto que le convenía. El de Harry destacó la ausencia de hallazgos de irregularidades de su parte. El de la presidenta enfatizó el reconocimiento de debilidades de gobernanza. La disputa siguió su curso.

¿En qué consiste la demanda y qué alega cada parte?

El 24 de marzo de 2026, Sentebale presentó formalmente la demanda por difamación ante el Tribunal Superior de Londres. La organización identificó a Harry y a Dyer como “los arquitectos de una campaña mediática adversa que tuvo un impacto viral significativo y desencadenó una oleada de ciberacoso dirigida a la organización y a su liderazgo”, forzando una “crisis reputacional que no fue creada por la propia organización”.

Los documentos públicos del caso no precisan cuáles son los enunciados específicos que la ONG considera difamatorios.

La respuesta del duque fue categórica. Su portavoz declaró que Harry y Dyer rechazan “estas acusaciones ofensivas y lesivas” y añadió: “Es aberrante que fondos caritativos se utilicen para emprender acciones judiciales contra quienes precisamente han construido y apoyado la organización durante casi veinte años.” El argumento tiene peso más allá de su carga retórica: cada libra esterlina que Sentebale destine al litigio es una libra que no llega a los programas de salud en Lesoto o Botsuana.

¿Qué implica este caso para Harry en su situación actual?

El litigio con Sentebale no se puede leer de manera aislada. Las acusaciones representaron un nuevo golpe para el príncipe, que conservó solo un puñado de sus patrocinios privados, entre ellos Sentebale, después de separarse de la familia real británica en 2020 e instalarse en Norteamérica con su esposa e hijos.

Sin las estructuras institucionales de la realeza, y con una exposición mediática que difícilmente puede gestionar desde afuera de la Corona, el duque de Sussex enfrenta este proceso en una posición de vulnerabilidad institucional que no tenía cuando fundó la organización.

Una fuente cercana al príncipe lo describió como “emocionalmente devastado”, calificando a Sentebale como “el trabajo de su vida” después de diecinueve años de involucración.

Si ese retrato es exacto o calculado, el tribunal lo dirá. Lo que no está en discusión es la paradoja central del caso: la organización que eligió llamarse “no me olvides” en homenaje a Diana demanda hoy al hijo de Diana ante un tribunal de Londres.