El Tribunal Superior de Londres examina a partir de este 5 de diciembre el procedimiento iniciado por el príncipe Harry para impugnar que el Reino Unido haya dejado de ocuparse de forma sistemática de su seguridad cuando se encuentra en el país. El duque de Sussex y su esposa, Meghan Markle, perdieron la protección policial, pagada por el contribuyente británico, tras abandonar sus deberes oficiales como miembros de la familia real e instalarse en Estados Unidos para concretar negocios privados.
El recurso de Harry, hijo menor del rey Carlos III, contra el Ministerio del Interior británico se refiere a la decisión adoptada por las autoridades en febrero de 2020 de conceder protección policial “caso por caso” al duque de Sussex. La abogada del duque de Sussex, Shaheed Fatima, estimó que una decisión tomada en 2020 “conlleva una incertidumbre excesiva” para el príncipe y las personas a su cargo y destacó el impacto que un posible ataque al duque de Sussex podría tener en la reputación del Reino Unido, debido a “su estatus y a su posición dentro de la familia real”.
En la primera audiencia, el abogado del Ministerio del Interior, James Eadie, defendió la decisión del Ravec (el organismo responsable de la seguridad de los miembros de la familia real y de las figuras públicas más importantes) de conceder al príncipe Harry una protección “a medida”, “en determinadas circunstancias” y “dependiendo del contexto” que rodeen sus viajes por el Reino Unido. Esta decisión se tomó a raíz del “cambio de estatus” del duque cuando “decidió realizar al convertirse en miembro sin función oficial de la familia real”.
En mayo pasado, los duques de Sussex dijeron que la persecución de un grupo al automóvil en el que viajaban casi acabó de manera “catastrófica”. El incidente tuvo lugar cuando la pareja volvía a su mansión de una ceremonia de entrega de premios en Nueva York en la que Markle fue reconocida por su labor en favor de los derechos y libertades de mujeres y niñas. La “incansable” persecución por parte de los paparazzi, que “duró más de dos horas” e implicó a media docena de vehículos, denunciaron.
A principios de noviembre, el príncipe ganó una disputa contra la prensa sensacionalista británica después de que un juez rechazara el recurso del periódico The Daily Mail para poner fin a la demanda lanzada por el miembro de la familia real contra el diario, por recopilación ilegal de información. La sentencia del Tribunal Superior de Londres abrió la vía a un posible juicio en uno de los múltiples procedimientos iniciados por el príncipe contra la prensa británica.
El duque de Sussex y otras seis celebridades británicas, entre ellos el cantante Elton John, habían acusado a Associated Newspapers Limited (ANL) de utilizar métodos ilícitos para obtener información, como contratar detectives, recurrir a escuchas telefónicas o hacerse pasar por otras personas para obtener datos médicos. El príncipe, de 39 años, sorprendió al acudir a esa audiencia, entre el público, cuando no es habitual que un miembro de la familia real se presente en un tribunal.
El príncipe, hijo menor del rey Carlos III, ha prometido hacer de la reforma de los medios británicos la misión de su vida. En este sentido, ha iniciado una batalla legal contra varios medios sensacionalistas, a los que responsabiliza de la muerte de su madre Diana en 1997, en un accidente de coche en París, cuando era perseguida por los “paparazzi”, y a los que acusa también de tratar a su esposa Meghan Markle de la misma manera.
Monarquias.com