El príncipe Víctor Manuel de Saboya, último príncipe heredero de Italia, que murió el 3 de febrero en Ginebra a los 86 años, protagonizó uno de los matrimonios más escandalosos de su tiempo para la realeza europea. Él y su esposa, Marina Doria, desafiaron los mandatos dinásticos y estuvieron juntos más de 53 años.
Nacido el 12 de febrero de 1937 en Nápoles, Víctor Manuel fue el príncipe heredero de la casa de Saboya de mayo a junio de 1946. Abandonó Italia a los 9 años, desterrado igual que todos los descendientes varones de la casa real, como sanción por la colaboración de su abuelo, Víctor Manuel III, con el régimen fascista y la firma de leyes raciales.
En la década de 1960, Víctor Manuel, el hijo del último rey italiano Umberto II, se enamoró perdidamente de la hermosa burguesa Marina Rocolfi Doria, una rica heredera y campeona olímpica de esquí, un partido totalmente inadecuado para el heredero de los Saboya.

La boda de Víctor Manuel de Saboya y Marina Doria escandalizó al último rey de Italia
Se dice que su padre incluso amenazó con desheredar y nombrar su sucesor a su sobrino Amadeo de Saboya-Aosta. “Corres el riesgo de ser excluido de cualquier derecho de sucesión como jefe de la Casa de Saboya y reclamar el Reino de Italia”, le advirtió en una carta.
El rey Umberto II estaba tan en contra del matrimonio de su hijo que, para hacerle olvidar de la burguesa Marina Doria, intentó comprometerlo con varios descendientes de la nobleza italiana y la realeza europea.
Lea también: Obituario: Víctor Manuel de Saboya, el último príncipe heredero de Italia (1937-2024)
Pero el rey, desde su exilio en Portugal, finalmente tuvo que aceptar que la batalla estaba perdida, debido a la terquedad de su heredero. En 1967, los periódicos anunciaron el compromiso de Víctor Manuel con María Antonieta de Württemberg; ese mismo año, la noticia era la misma pero la prometida era otra: la princesa Isabel de Saboya-Génova.
Pero Víctor Manuel estaba decidido a casarse únicamente con Marina Doria, dos años mayor. Para vivir su amor con ella hizo comprender a su padre que no le importaba su derecho al trono y que incluso él también estaba dispuesto a renunciar a su herencia.

Al final, el príncipe heredero prevaleció y se casó con la novia que él mismo había elegido. El matrimonio civil con Marina tuvo lugar el 11 de enero de 1970 en Las Vegas y la ceremonia religiosa se celebró el 7 de octubre de 1971 en Teherán. Tuvieron un hijo: el príncipe Manuel Filiberto de Saboya, que nació en Ginebra el 22 de junio de 1972.
Lea también: Víctor Manuel de Saboya será sepultado en las tumbas reales de Superga, mausoleo de los reyes de Cerdeña
Nacida en Ginebra el 12 de febrero de 1935 (Víctor Manuel también nació el mismo día y mes pero en 1937), Marina Doria era hija de René Italo Ricolfi Doria, un industrial suizo de origen italiano, de ascendencia genovesa, indirectamente vinculado a la antigua familia noble Doria que hizo la historia de la república marinera de Génova, y de Iris Amalia Benvenuti.

Marina Doria no tenía linaje real y por eso Umberto II estaba ferozmente en contra: para el rey no era posible que un príncipe heredero de Europa se casara con una mujer burguesa. Pero pocos años después Harald de Noruega y Carlos Gustavo de Suecia contrajeron matrimonio con jóvenes plebeyas sin sangre real.
Lea también: La muerte del príncipe Víctor Manuel de Italia deja una Casa de Saboya dividida por la herencia
Cuando Víctor Manuel y Marina se encontraron por primera vez en 1954, ella era campeona de esquí acuático: había ganado el primer campeonato del mundo en 1953, repitió la hazaña en 1955 y de nuevo en 1957. Fue la primera suiza en ganar un título de campeonato mundial en este deporte. Juntos empezaron a frecuentar la jet-set, a viajar a destinos de lujo, a ser fotografiados en estaciones de montaña, en las pistas de esquí de los Alpes suizos.

El 15 de diciembre de 1969 Víctor Manuel emitió un “real decreto” en el que se proclamaba rey Vittorio Emanuele IV de Italia (aunque sin trono ni nación que gobernar) y concedió a Marina el título de Duquesa de Sant’Anna di Valdieri.
Su vínculo duró exactamente 70 años y juntos siempre se enfrentaron a todo, empezando por la enérgica aversión de la familia real. Con gran paciencia, Marina nunca dejó solo a su errático marido en los distintos procesos judiciales en los que se vio involucrado y lo visitó en la prisión las dos veces que fue detenido.
Víctor Manuel y Marina de Saboya vivieron en Ginebra hasta 2002, cuando fue abolida la norma constitucional que obligaba a los herederos varones de la Casa de Saboya a permanecer en el exilio. Ese mismo año, regresaron juntos a Italia: el príncipe se distanció de las leyes raciales fascistas y aceptó oficialmente el fin de la monarquía en Italia.
Monarquias.com