La disputa por la jefatura de la Casa de Saboya persiste entre Manuel Filiberto y Aimón, marcada por tensiones históricas, derechos dinásticos en pugna y el reciente rechazo a un “empate técnico”.
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La disputa por la jefatura de la Casa de Saboya persiste entre Manuel Filiberto y Aimón, marcada por tensiones históricas, derechos dinásticos en pugna y el reciente rechazo a un “empate técnico”.
El nieto del rey Umberto II, último soberano italiano, se declaró heredero de la dinastía aún cuando este cargo es disputado por su primo, el duque de Aosta.
La reputación del último príncipe heredero de Italia se vio gravemente dañada mientras vivía en el exilio, cuando fue acusado de disparar y matar accidentalmente al turista alemán de 19 años en un puerto de la Isla de Córcega.
El fallecido príncipe italiano y Marina Doria desafiaron los mandatos dinásticos y estuvieron juntos durante más de 50 años.
Hijo de los reyes Umberto II y María José, partió al exilio a los 9 años y no volvió hasta medio siglo después. Una vida entre la patria y el exilio marcada por graves escándalos.
El propio príncipe, hijo de último rey de Italia, había manifestado su deseo de ser sepultado allí. Murió este 3 de febrero a los 86 años en Suiza.
Desde la boda del fallecido príncipe con Marina Doria, resistida por el rey Umberto II, la dinastía estuvo dividida en dos ramas hasta ahora irreconciliables.
A través de su madre, el duque emparentaba con la mayor parte de las casas reales europeas, siendo primo hermano de la reina Sofía de España y sobrino del duque de Edimburgo.
Víctor Manuel de Saboya dijo que sintió “profunda consternación” por la muerte del duque de Aosta, pese a haber disputado contra él la extinta corona italiana.
Después de haber sido sometido a cirugía, el descendiente de la Casa de Saboya falleció por un infarto cuando se esperaba que recibiera el alta médico.