La muerte a los 86 años del príncipe Víctor Manuel de Saboya, hijo del último rey de Italia, promete reavivar la disputa por la sucesión de la jefatura de la casa real, dividida en dos ramas enemistadas desde hace décadas y sin chances de reconciliación.
Por un lado se encuentra la familia del fallecido príncipe Víctor Manuel: su único hijo Manuel Filiberto, que pretende convertirse en el nuevo jefe de la casa, y la hija mayor de este, la princesa Victoria, incluida por su abuelo como segunda en la sucesión.
Del otro lado de la grieta se encuentra el príncipe Aimone de Saboya, duque de Aosta, descendiente del rey Umberto I -asesinado en 1900- que trabaja para la empresa de neumáticos Pirelli en Moscú. Es hijo del fallecido duque Amadeo de Aosta, máximo rival de Víctor Manuel y Manuel Filiberto.
“Desafortunadamente en todas las familias, y principalmente en las familias importantes, siempre hay una rama que quiere tomar el lugar de la otra. La otra rama, la Aosta, siempre quiso ocupar nuestro lugar. Ahora están diciendo que serían la familia heredera de, bueno, no hay trono, sino la familia”, resumió Manuel Filiberto.
La Casa Real de Saboya, una familia dividida que se disputa el trono de Italia

La Casa de Saboya, que reinó de 1861 a 1946, fue desterrada por la Constitución de 1947, como sanción por la colaboración de Víctor Manuel III con el régimen de Mussolini y la firma de las leyes raciales que llevaron a la deportación de casi 8.000 judíos italianos.
El último monarca, el rey Umberto II, ocupó el trono brevemente entre el 2 de mayo y el 9 de junio de 1946, cuando Italia se transformó en República. En un referéndum los italianos optaron por derrocar a la monarquía y exiliar a los hombres de la Casa de Saboya.
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La prohibición de que los miembros de la Casa Real pisaran Italia se extendió hasta 2002, cuando se permitió el retorno del hijo de Umberto II, el príncipe Víctor Manuel. Junto a su hijo Manuel Filiberto, juraron lealtad a la Constitución republicana.
Desde entonces, Víctor Manuel y su hijo reforzaron su enemistad con la familia Saboya-Aosta, que nunca fue castigada con el exilio y tiene índices de popularidad más altos. La muerte del príncipe a los 86 promete ahora reavivar la disputa por la corona.
La boda de Víctor Manuel de Saboya y Marina Doria, el origen de la disputa

El príncipe Víctor Manuel contrajo matrimonio civil en 1970 con la heredera de una rica familia de industriales suizos de origen italiano, Marina Ricolfi Doria, una campeona de esquí náutico. Su padre, el exiliado rey Umberto II, se oponía al enlace y se negó a asistir.
Unas cartas redescubiertas hace tres años, mostraron que Umberto II estuvo preocupado por las vicisitudes sentimentales de su único hijo y pensó en desheredarlo y reemplazarlo por su sobrino, Amadeo, duque de Aosta (1943-2021).
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En las cartas, en 1963 Umberto II presuntamente le instó a su hijo a que abandonara la relación con una mujer a la que consideraba inapropiada como esposa del heredero de la dinastía. “Corres el riesgo de ser excluido de cualquier derecho de sucesión como jefe de la Casa de Saboya y reclamar el Reino de Italia”, le advirtió.
El rey agregó en esa carta: “Tu título quedará reducido a la situación de ciudadano particular y todos los derechos pasarían inexorablemente a mi sobrino Amadeo, duque de Aosta”. Amadeo, casado con la princesa francesa Clauda, era el segundo en la sucesión.
El príncipe Manuel Filiberto niega que Umberto II se haya opuesto al matrimonio de sus padres

El favoritismo del rey Umberto II creó una palpable enemistad entre Víctor Manuel y su primo, el duque de Aosta, que se extendió durante décadas e incluyó un enfrentamiento físico durante la recepción de la boda de los príncipes de Asturias en 2004.
El príncipe Manuel Filiberto intervino en 2020 para defender la herencia de su padre: “Todo el mundo sabe perfectamente que el rey Umberto II escribió esa carta en 1960 mucho antes de que mi padre conociera a mi madre… nunca dio seguimiento a lo que había escrito”.
“El rey mi abuelo reconoció, inequívocamente, en mi padre al futuro Jefe de la Casa Real de Saboya, con mi madre a su lado durante su último encuentro con los italianos en Francia”, aseguró Manuel Filiberto.
“Mi abuelo quería a mi padre y a mi madre a su lado, frente a todos, como un gesto fuerte y decisivo de pacificación, como un sello indeleble de su elección para la continuidad dinástica”, sostuvo.
Para demostrar que Umberto II aprobaba el matrimonio de sus padres, el príncipe publicó una carta de 1983, hasta ahora nunca vista, en la que los albaceas del fallecido rey -Charles-Guibert d’Udekem, el rey Simeon II de Bulgaria y el landgrave Moritz de Hesse- indican que los herederos del rey “reconocen al príncipe Víctor Manuel, jefe de la Casa Real de Saboya”. La carta lleva la firma de la viuda del rey, María José de Bélgica, y sus hijas María Gabriela y María Beatriz.
El duque de Aosta murió en 2021 a los 78 años y legó su pretensión dinástica a su único hijo varón, Aimón, duque de Apulia. En un intento por reconciliar a la familia, Víctor Manuel expresó su “dolor” por la muerte de su primo.
“El dolor se agudiza en el recuerdo de aquellas divisiones que lamentablemente han marcado estos últimos años, pero que desaparecen ante el duelo y el recuerdo de tantos buenos recuerdos que han acompañado la nuestra vida y en particular la juventud”, lamentó.
Actualmente, una parte de los monárquicos italianos afirman que el duque Aimón de Aosta es el jefe de la Casa Real de Saboya. Otros, creen que el nuevo jefe de la dinastía es el príncipe Manuel Filiberto, que trabaja como empresario culinario, showman de TV, diseñador, mecenas, jurado de concursos televisivos, concursante y cantante.
La hija mayor de Manuel Filiberto, la princesa Victoria de Carignano, fue incluida en la línea sucesoria en 2023, una última jugada del fallecido Víctor Manuel que solo sirvió para prolongar las divisiones familiares. La rama Aosta rechazó la medida, diciendo que la ley de sucesión real no puede modificarse hasta que se restaure la monarquía.
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