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Tras su jura ante el Congreso, la princesa Leonor recibió de su padre el Collar de Real Orden de Carlos III

La princesa heredera de España, Leonor de Borbón, recibió este 31 de octubre el Collar de la Orden de Carlos III, la condecoración más codiciada de su país, con motivo de sus 18 años y su jura de la Constitución.

La ceremonia se desarrolló en el Salón de Carlos III del Palacio Real de Madrid, después de la solemne jura de la Constitución pronunciada por la princesa ante el Congreso, como ocurrió en 1986 con su padre Felipe VI, entonces príncipe de Asturias.

Qué es la Orden de Carlos III

La Real Orden de Carlos III es la máxima distinción honorífica que concede España en reconocimiento a aquellos ciudadanos que hayan prestado “eminentes y extraordinarios servicios a la Nación”, habitualmente miembros de otras casas reales o jefes de Estado o de Gobierno.

La Orden de Carlos III fue fundada por el rey Carlos III de España el 19 de septiembre de 1771 “con el fin de condecorar a individuos beneméritos” y bajo el lema “Virtuti et merito” (“a la virtud y el mérito”), reservándose el gran maestrazgo para sí mismo y para sus sucesores.

El motivo de la creación de la Orden de Carlos III fue el nacimiento del primer hijo del príncipe de Asturias (el futuro Carlos IV), que aseguraba la continuidad de la Casa de Borbón, aunque el niño, el infante Carlos Clemente, nunca llegaría a reinar ya que murió tres años después.

Tradicionalmente, la Orden concede a ciudadanos españoles y extranjeros por sus servicios a la nación española, especialmente en los campos de la cultura, la ciencia, la educación y la economía. La orden también se otorga por actos excepcionales de valentía o altruismo.

Existen tres clases de la Orden de Carlos III: Gran Cruz, Comandante y Oficial. La Gran Cruz es la clase más alta de la orden y está reservada para jefes de estado y otros funcionarios de alto rango. La Comandancia se otorga a ciudadanos españoles y extranjeros que hayan realizado aportaciones significativas al país. El Oficial se otorga a personas que han logrado logros notables en su campo de trabajo.

La insignia de la Orden de Carlos III presenta una cruz blanca con orla roja y una flor de lis dorada en las puntas. En el centro de la cruz hay un medallón circular con la efigie del rey Carlos III. La cinta es azul con franjas rojas y amarillas en los bordes.

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La Orden de Carlos III fue suspendida brevemente durante la Primera República (1873-1874) y desde inicios de la Segunda República (1931) hasta 1942, cuando fue restablecida por el general Francisco Franco, quien se reservó su jefatura a pesar de la oposición de los herederos de la Corona.

Con la muerte del dictador y la llegada de la democracia en 1975, el rey Juan Carlos I asumió como Gran Maestre de la Orden y facilitó la modernización de la institución, permitiéndose a partir de 1983 la incorporación de las mujeres, circunstancia que había estado vetada hasta la fecha.

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En 2002, la Real y Distinguida Orden de Carlos III y sus condecoraciones pasaron a estar reguladas por un Real Decreto en el que establece que se trata de “la más alta distinción honorífica entre las órdenes civiles españolas” y cuyo objeto es “recompensar a los ciudadanos que con sus esfuerzos, iniciativas y trabajos hayan prestado servicios eminentes y extraordinarios a la nación”.

El Real Decreto, refrendado por el gobierno, también regula el cargo de Gran Maestre, que recae en el rey de España, y de Gran Canciller, que ostenta el presidente del Gobierno, quien al tomar posesión de su cargo “será investido con el grado de Caballero o Dama Gran Cruz de la misma”.

El Gobierno en funciones de España concedió a la princesa de Asturias el Collar de la orden con motivo de la mayoría de edad y de la jura de la Constitución ante las Cortes Generales ese mismo día. La decisión fue aprobada por el Consejo de Ministros y sigue la tradición iniciada con el entonces príncipe Felipe el 24 de enero de 1986, una semana antes de cumplir los 18 años y de jurar la Constitución en el Congreso.

El collar que recibió la princesa Leonor perteneció a su antepasada Isabel II, la última reina de España, quien abdicó en 1868 y murió en el exilio. Amelia Randa Huete, conservadora de Patrimonio Nacional, explicó: “Este es el collar que la Reina Isabel II tenía en su guardajoyas. Está inventariado cuando ella accede al trono. En un primer momento se lo cede a su esposo, el Rey Francisco de Asís, pero en 1864 decide imponérselo a la imagen de la nuestra señora Virgen de Atocha”.

“El collar está compuesto por 41 piezas, de ellas 40 son eslabones que reproducen cuatro modelos diferentes”, explicó la conservadora. El principal lleva la cifra tres en número romanos y hace referencia a Carlos III. Está rodeado por una palma y por una rama de laurel esmaltada en verde. El siguiente eslabón es un león rampante con la cabeza y la mirada girada hacia la cifra. A continuación, está la torre de un castillo, que representa Castilla y León. El último elemento es un trofeo militar: un casco de caballero y dos banderas cruzadas, una de color rojo y otra color verde.

La pieza más importante del Collar es la venera, que consiste en una cruz de cuatro brazos iguales, simétricos dos a dos, que están rematados en un globo de oro. Cada brazo está esmaltado en el centro con azul añil y alrededor el color blanco que son los colores de la Inmaculada. En los entrebrazos lleva la flor de lis de metal de oro, que es el emblema de la casa de Borbón y en el centro, en un óvalo en vertical, la imagen de la Inmaculada Concepción rodeada también de un marco azul. Por el reverso está de nuevo la cifra de Carlos III flanqueada por dos palmas y el lema de la obra «Virtuti et merito».

La princesa de Asturias solo utilizará el collar “cuando haya una reunión importante de la Orden, al igual que el Toisón no se suele llevar, explicó Amelia Randa Huete. Una vez que se le imponga esta distinción, el collar ”se guardará en [el Palacio de] Zarzuela, igual que Don Felipe custodia sus collares o condecoraciones y la Reina Letizia sus joyas”.

La princesa Leonor pasó de esta forma a formar parte de una reducida lista de personalidades que ostentan la insignia, ya que actualmente solo otras 13 personas vivas están en posesión de dicha distinción, incluyendo su padre, Felipe VI -que lo recibió en 1986- y su abuelo, el rey emérito Juan Carlos I, a quien le fue otorgado en 1962.

Completan esa lista los expresidentes de Portugal Rebelo de Sousa (2018) y Ramalho (1979); el expresidente de México Peña Nieto (2015); la expresidenta de Chile Bachelet (2014); Nicholás Sarkozy, expresidente de Francia (2009); el rey Harald V de Noruega (2006); el rey Mohammed VI de Marruecos (2005), el gran duque Enrique de Luxemburgo (2001); el emperador Akihito de Japón y los reyes de Dinamarca y Suecia, Margarita (1980) y Carlos XVI Gustavo (1979), respectivamente.

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