Mal recibida en la corte de Estocolmo por sus simpatía hacia el imperialismo alemán, se dedicó fielmente a la beneficencia, pero le costó mucho ganarse el respeto de los suecos.
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Mal recibida en la corte de Estocolmo por sus simpatía hacia el imperialismo alemán, se dedicó fielmente a la beneficencia, pero le costó mucho ganarse el respeto de los suecos.