Construido para el nieto de Catalina la Grande, fue la última residencia del zar Nicolás II y el único palacio ruso que no fue destruido por los nazis.
Cazadores de tesoros dicen estar a las puertas de la ‘Cámara de Ámbar’ de los zares rusos
Esta obra maestra era el orgullo de casa de los Romanov. Desapareció durante la Segunda Guerra Mundial y todavía se desconoce su paradero.