La primera ministra Sanae Takaichi descartó cualquier reforma en las leyes de la familia imperial destinadas a permitir que una mujer ocupe el Trono del Crisantemo.
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La primera ministra Sanae Takaichi descartó cualquier reforma en las leyes de la familia imperial destinadas a permitir que una mujer ocupe el Trono del Crisantemo.
El ritual de mayoría de edad del príncipe, que se celebra este 6 de septiembre, destaca por su vestimenta tradicional, reflejo de siglos de historia imperial japonesa y simbolismo cultural.
El debate sobre la sucesión al Trono del Crisantemo continúa en la Era Reiwa. Aunque hoy solo los varones pueden reinar, en el pasado Japón tuvo emperatrices.
Sobrino del emperador Naruhito, será considerado adulto cuando cumpla 18 años en 2024, según el Código Civil japonés reformado en 2022.
El panel de seis miembros escuchará a expertos en varios campos y tiene como objetivo llegar a una conclusión para los próximos meses, momento en el que presentará sus hallazgos a la Dieta.
En declaraciones radiales, Yoshihide Suga manifestó claramente su poco interés en abrir el juego sucesorio a las mujeres de la familia imperial.
Bajo las actuales reglas de sucesión, el niño asumirá toda la carga de la familia imperial en un par de décadas. La presión que sufriría es demasiado grande para imaginarla.
La investidura del príncipe Akishino como heredero pone en evidencia la “la tremenda fragilidad” de una monarquía exclusivamente masculina, afirmó el director del Centro de Estudios Japoneses de la Universidad Estatal de Portland. El príncipe Hisahito sufritá una “presión abrumadora”.
Una idea conservadora del gobierno pide regresar a la familia a los expríncipes que perdieron títulos y privilegios tras la II Guerra Mundial.