“¡He aquí la cabeza del traidor!”, gritó el verdugo ante la multitud reunida en Banqueting House.
El lugar de la ejecución de Carlos I de Inglaterra fue lo único que sobrevivió al incendio de 1698
Cuando el Palacio de Whitehall fue destruido completamente por el fuego, muchos pensaron que se trató del castigo de Dios por la ejecución del rey.