En el bicentenario del nacimiento del emperador Napoleón Bonaparte, el relato sobre su victoria en la batalla de Austerlitz, dictado durante su exilio en la isla de Santa Elena, salió a la venta el miĆ©rcoles en ParĆs por un millón de euros (1,2 millones de dólares).
El relato del “choque de tres emperadores” de 1805 con las fuerzas ruso-austrĆacas, que se considera la mayor victoria militar de Napoleón, conduce a los lectores a travĆ©s de los preparativos para la batalla, la lucha en sĆ y se completa con un plan de batalla elaborado por su leal ayudante de cambo, el general Henri-Gatien.
El manuscrito de 74 pĆ”ginas, dictado a Bertrand, contiene varias correcciones del emperador exiliado, quien tachó palabras y agregó comentarios en los mĆ”rgenes con letra diminuta. Napoleón no se refiere a sĆ mismo en primera persona, sino que antecede sus comentarios con “el emperador dice”.
La venta se produce al comienzo de un aƱo que marca el bicentenario de la muerte de Napoleón. El propietario de la galerĆa, Jean-Emmanuel Raux, un coleccionista de recuerdos imperiales franceses, encontró el manuscrito en un tesoro de documentos pertenecientes a los herederos de Bertrand. “Es el documento mĆ”s fabuloso sobre la historia de Francia que se puede encontrar en una colección privada”, dijo.
En unas nueve horas, el 2 de diciembre de 1805, unos 75.000 soldados de la “Grande Armee” de Napoleón superaron a una fuerza ruso-austrĆaca mĆ”s grande en Austerlitz, en lo que entonces era el imperio austrĆaco. Ayudó a poner fin a la coalición entre Francisco I de Austria y el zar Alejandro I de Rusia que habĆa sido financiada por Gran BretaƱa, y es una batalla estudiada en las escuelas militares francesas hasta el dĆa de hoy.
Napoleón detalla todas las tĆ”cticas que implementó para engaƱar a sus oponentes haciĆ©ndoles creer que las fuerzas francesas eran dĆ©biles, incluidas las retiradas y negociaciones anteriores que disfrazaban el hecho de que ya habĆa elegido el lugar de la batalla. Su exaltado relato proclama el heroĆsmo de los franceses, de soldado a oficial, y afirma que incluso los soldados heridos aclamaron al emperador.
“PerderĆ© un buen nĆŗmero de hombres valientes”, dijo la vĆspera de la batalla. “Me siento mal de que realmente se sientan como mis hijos, y, la verdad, me reprocho a veces este sentimiento porque temo que me deje descalificado para la guerra”.




