La reina britånica Isabel II no expresó remordimientos espirituales y agradeció estar en la paz de su hogar favorito, el castillo escocés de Balmoral, cuando murió hace un año, el 8 de septiembre de 2022.
AsĂ lo revelĂł el Reverendo Iain Greenshields, entonces Moderador de la Asamblea General de la Iglesia de Escocia, que pasĂł unos dĂas en el castillo como invitado de la reina, como era tradicional, y una semana despuĂ©s oficiĂł su funeral en Edimburgo.
Isabel II, la Ășnica reina que la mayorĂa de britĂĄnicos conocieron, muriĂł a los 96 años, tras siete dĂ©cadas de reinado. Sus Ășltimos dĂas en las Highlands fueron tranquilos y el drama de su agonĂa fue muy corto, al punto de que varios de sus familiares no alcanzaron a despedirse de ella.
El reverendo Greenshields relatĂł que la monarca estaba fĂsicamente frĂĄgil pero en una serie de conversaciones individuales, la encontrĂł âmentalmente aguda y contemplativa, preocupada en particular por su fe y la de su padre, Jorge VIâ.

âSerĂa normal que un moderador hablara de cuestiones de fe, pero me interesaba mucho saber cuĂĄnto querĂa ella hablar de las suyas propiasâ, recordĂł esta Greenshields.
âEra su año de Jubileo de Platino y por eso estaba mirando hacia atrĂĄs. TenĂa una memoria notable. No se arrepintiĂł y estaba muy en paz. TambiĂ©n mencionĂł a su padre, Jorge VI, y la gran influencia que su fe tuvo en ellaâ.
El reverendo dijo que le sorprendiĂł que su visita a Balmoral no hubiera sido cancelada porque encontrĂł a Isabel II mĂĄs frĂĄgil de lo que esperaba. Sin embargo, supo que la reina querĂa que Ă©l estuviera allĂ y pronunciara el sermĂłn que debĂa predicar en la iglesia de Crathie.
El 5 de septiembre Isabel II no podĂa asistir al servicio religioso en Crathie porque debĂa recibir al primer ministro Boris Johnson, que finalizaba su mandato, y a Liz Truss, su sucesora en el cargo. Fue el Ășltimo acto de Isabel II como monarca y las fotos del instante dieron la vuelta al mundo.

Al describir su reuniĂłn final con la reina en Balmoral, cuando presentĂł su renuncia al cargo, Boris Johnson dijo: âDado lo enferma que obviamente estaba, fue increĂble que estuviera tan brillante y concentrada. Fue un momento muy emotivoâ.
Jane Barlow, una fotĂłgrafa de la agencia Press Association, estuvo presente en Balmoral para capturar el momento en que la monarca se reuniĂł con Truss y describiĂł a la monarca como âfrĂĄgilâ pero âde buen ĂĄnimoâ.
Al mĂĄs puro estilo britĂĄnico, la fotĂłgrafa y la reina hablaron sobre el clima, despuĂ©s de un dĂa de tormentas elĂ©ctricas y aguaceros sobre toda Escocia. âPero el estado de ĂĄnimo de la reina era todo lo contrarioâ, recordĂł Barlow.
El reverendo Greenshields revelĂł que se redujo la lista de personas en Balmoral para dejar descansar a la reina, y con ella solo estuvieron su nuera la condesa de Wessex (ahora duquesa de Edimburgo), la princesa Ana y su marido Sir Timothy Laurence y el entrenador de caballos de la reina John Warren.

El experto real y periodista Richard Kay dijo que, aunque la reina estaba âfrĂĄgilâ, pero âse mantuvo alerta y habladora casi hasta el finalâ. âEstaba en ‘buena forma’… ‘incluso alegre’. Estaba claro que sacaba fuerzas de tener seres queridos a su alrededorâ.
âSu declive fĂsico no habĂa facilitado sus Ășltimas semanas: pararse y caminar, especialmente subir y bajar escaleras, era difĂcil y comĂa con moderaciĂłn. Pero la alegrĂa de estar en su casa favorita lo compensaba con crecesâ, agregĂł Kay.
Los Ășltimos dĂas Isabel II tambiĂ©n tuvo fuerzas para estar al tanto de las hazañas de sus caballos de carrera, segĂșn relatĂł su amigo John Warren, quien pasĂł el fin de semana anterior con ella, como lo habĂan hecho tantas veces antes.
âNos sentamos allĂ durante horas durante el fin de semana elaborando estrategias y haciendo planes para el futuroâ, dijo. AgregĂł que solo dos dĂas antes de su muerte Isabel II âestaba en un estado mental muy saludable y en una forma excepcionalâ.
“Es muy importante saber que ella estaba absolutamente, maravillosamente bien” en sus Ășltimos dĂas, se consolĂł Warren. AgregĂł que parte de la familia, como Carlos y Camilla, habĂan pasado varios dĂas con la reina y que “realmente le encantĂł tenerlos allĂ con ella y poder hablar sobre sus caballos y su amor por ellos hasta el final”.
âLa dejĂ© el lunes por la tardeâ porque iban a llegar el primer ministro saliente y su sucesora, dijo Warren.
âEl martes por la noche estaba en muy buena forma, encantada de haber tenido un ganador en las carreras, y hablĂł sobre las entradas y salidas de los primeros ministros, y me cuesta creer que en menos de 48 horas la reina habĂa muertoâ.

Durante esas Ășltimas comidas con su entorno y miembros de la familia real, Isabel II hablĂł de su fe y su amor por Escocia, y continuĂł haciĂ©ndolo en conversaciones privadas con el reverendo.
âEra su año de Jubileo de Platino y por eso estaba mirando hacia atrĂĄs. TenĂa una memoria notable. No se arrepintiĂł y estaba muy en pazâ, revelĂł el clĂ©rigo. âTambiĂ©n mencionĂł a su padre, Jorge VI, y la gran influencia que su fe tuvo en ellaâ.
âLa suya era una fe fuerte y, en el mejor de los casos, sencilla, formada por la asistencia a la iglesia todos los domingos, el canto de himnos, el Libro de OraciĂłn ComĂșn y la Bibliaâ, recordĂł la cronista real Catherine Pepinster, autora del libro âDefensores de la fe: la monarquĂa britĂĄnica, la religiĂłn y la coronaciĂłnâ.
Y agregĂł: âUna de sus posesiones mĂĄs preciadas era un libro de oraciones, elaborado especialmente para ella por Geoffrey Fisher, entonces arzobispo de Canterbury, para ayudarla a prepararse para su coronaciĂłn en 1953. Para Isabel II, ser cristiano era mĂĄs que una cuestiĂłn de espiritualidad personalâ.

Las Ășltimas horas de la reina Isabel II
El 7 de septiembre, el Palacio de Buckingham anunciĂł que Isabel II habĂa aplazado una reuniĂłn por videoconferencia con un tono tranquilizador: la reina pretendĂa “descansar”, dijeron. Pero en las horas siguientes, su salud se deteriorĂł rĂĄpidamente.
El 8 de septiembre, la flamante primera ministra, a la que se le deslizĂł una nota en plena sesiĂłn parlamentaria, se escapĂł de un debate crucial sobre la crisis por el coste de la vida y, minutos despuĂ©s, el palacio hizo pĂșblicas las “preocupaciones” de los mĂ©dicos reales.
El entonces prĂncipe de Gales -ahora rey Carlos III- y su esposa Camilla estaban en la cercana residencia de Dumfries House y solo se enteraron del deterioro de la salud de la reina dos horas antes que los ciudadanos.
La periodista de la CNN Jenna Bush Hager, hija del expresidente estadounidense George W. Bush, estaba presente en Dumfries House para una entrevista con Camilla y dijo que escucharon “corridas” en el pasillo del castillo cuando se recibieron las noticias desde Balmoral.

Los secretarios de la reina le dijeron al prĂncipe Carlos que su madre estaba agonizando en su cama y que era cuestiĂłn de horas. A las 12.30, un miembro del staff del prĂncipe de Gales le dijo a Bush: âLa reina estĂĄ enferma, y se fueron corriendo para estar con ellaâ.
El viaje de Carlos hasta Balmoral, a 255 kilĂłmetros de Dumfries, fue a toda velocidad. Cuando llegĂł, la Ășnica de la familia que estaba junto a la cama de la reina era la princesa Ana, quien dijo despuĂ©s que habĂa tenido âla suerte de compartir las Ășltimas 24 horas de vida de mi muy amada madreâ.
A esa hora, el personal se apurĂł a hacer arreglos para que un aviĂłn trajera a Balmoral a los otros familiares de la reina: el prĂncipe Eduardo y su esposa Sophie, y el prĂncipe AndrĂ©s. El prĂncipe Guillermo, llegĂł junto a ellos y condujo el Range Rover que llevĂł a los cuatro al castillo.
El grupo familiar llegĂł a Escocia a las 16 horas y atravesĂł la entrada del castillo a las 17:06. Y aunque el Palacio de Buckingham no confirmĂł la hora de la muerte, se cree que no llegaron a ver a la reina antes de que muriera.
El prĂncipe Harry, que por casualidad estaba de viaje en Gran Bretaña, se enterĂł de que su abuela estaba muriendo y abordĂł rĂĄpidamente un vuelo de British Airways en el aeropuerto londinense de Heathrow, vestido con un traje negro, rumbo a Aberdeen (Escocia).
DespuĂ©s se supo que Harry llegĂł a Balmoral a las 19:52 y que la noticia de la muerte se habĂa anunciado mientras estaba en pleno vuelo. âLa Reina muriĂł pacĂficamente en Balmoral esta tardeâ, anunciĂł el palacio a las 18.30.
“Harry estaba angustiado por no haber llegado a tiempo para despedirse”, dijo una persona cercana a Harry. “Y habrĂa sido un viaje duro a casa para Ă©l. Estuvo pensando en todos los momentos que se perdiĂł con su abuela mientras estuvo en los Estados Unidosâ.
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