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La vida de la reina Sofía de España, la mano que meció el trono en tiempos de tormentas

La reina Sofía, última mujer de ‘sangre azul’ que ocupó el cargo de Reina de España y cumplió 85 años este 2 de noviembre, reconvirtió en los últimos años su papel de mujer a la sombra de un marido popular a guardiana de la corona, apoyo fiel de su hijo, Felipe VI, y fue, de alguna forma, la mano que meció el trono en tiempos de turbulencia.

Nacida en 1938, la reina Sofía se mantuvo alejada de las polémicas que rodearon a su marido, el rey Juan Carlos I, después de que él abdicó al trono en 2014 y se exilió dramáticamente mientras arreciaban las denuncias e investigaciones de todo tipo: corrupción, tráfico de influencias, fraude fiscal, espionaje, amenazas…

Por el contrario, Sofía tomó la decisión de no acompañar al exmonarca para asumir el rol de “reina madre” del rey Felipe VI casi sin reducir sus actividades públicas, sobre todo las iniciativas sociales y culturales que había vinculado a su vida.

Mientras se especulaba sobre una supuesta e irresoluble rivalidad con su nuera, la reina Letizia, doña Sofía multiplicó su presencia en decenas de actos, dentro y fuera de España. “Tengo 80 años, pero una mente de 50”, comentó una vez, marcando su necesidad de seguir “vigente”.

Los españoles hoy le agradecen su participación en la Fundación Reina Sofía, creada en 1977 gracias a una suma de dinero aportada por ella, y que actualmente impulsa proyectos educativos, sanitarios y humanitarios para ayudar a niños, mayores, inmigrantes y discapacitados en cuatro continentes.

Preocupada por preservar la imagen de una familia real unida (pilar fundamente en una monarquía hereditaria), Sofía procuró garantizar ese objetivo frente a adversidades como los divorcios de sus hijas, el proceso judicial vivido por la infanta Cristina y su yerno, y la vergüenza pública causada por la relación del rey Juan Carlos con Corinna zu Sayn-Wittgenstein.

En su búsqueda por mantener esta unidad, sin embargo, la reina Sofía protagonizó un escandaloso episodio cuando un video mostró el intento frustrado de hacerse una fotografía con sus nietas, pese a la oposición de la reina Letizia, lo que acrecentó los rumores sobre desavenencias entre ambas.

Princesa (educada para ser reina)

Sofía era una princesa de Grecia y Dinamarca cuando nació el 2 de noviembre de 1938 en Psykhikó, a las afueras de Atenas. Sus padres, el príncipe Pablo y la princesa Federica, pensaban bautizarla Olga, pero una multitud coreó el nombre de “Sofía” cuando se conoció la noticia del nacimiento. Querían que se llamara así en recuerdo de su sufrida abuela, Sofía de Prusia.

Hija de reyes (el príncipe Pablo fue rey de Grecia de 1947 a 1964), nieta de reyes, bisnieta del último emperador de Alemania, tataranieta de la reina Victoria de Inglaterra y descendiente de los zares de Rusia, el destino de Sofía estaba sellado: su ambiciosa y manipuladora madre la educó para ser reina en un país extranjero. Y así fue.

En 1961 el rey Pablo bendijo el compromiso de su hija mayor con el apuesto Juan Carlos, un príncipe sin corona ni reino y heredero de la exiliada Casa de Borbón, a la que el dictador Francisco Franco no le permitía establecerse por completo en territorio español. Pero el matrimonio de Juan Carlos con una princesa real hizo cambiar de opinión al Generalísimo.

Las primeras dos hijas Sofía y Juan Carlos (la infanta Elena y la infanta Cristina) nacieron en Madrid, la ciudad en la que la pareja se estableció después de su espectacular casamiento griego en Atenas. En 1968 nació el único varón, el actual rey Felipe de Borbón y Grecia.

La reina Victoria Eugenia, última reina de España que había salido al exilio en 1931, y su hijo don Juan de Borbón, regresaron triunfalmente a Madrid para asistir al bautismo. La anciana reina tomó en brazos a su bisnieto y enfrentó al general Franco para que reestableciera la monarquía: “Ya tiene tres herederos, elija uno”. Y Franco eligió a Juan Carlos.

En 1969 Franco decidió que, a su muerte, España debía convertirse en una monarquía y que el príncipe Juan Carlos sería el rey. Las cosas se precipitaron desde entonces en solo seis años después, con Franco ya muerto, Juan Carlos se convirtió en Juan Carlos I y la princesa Sofia en la reina Sofía de España. El sueño de Federica estaba cumplido.

Reina (o esposa a la sombra de un rey popular e infiel)

Federica de Grecia vivió algunos años más para convencerse de que había educado a una buena reina. Sofía apenas llamó la atención de los medios, gracias a su discreción, y ocupó un recatado segundo lugar, a la sombra de Juan Carlos, un rey joven que se hizo muy popular especialmente después de firmar la Constitución democrática y detener el golpe de febrero de 1981.

Pero mientras la imagen pública nacional e internacional del “rey campechano” creció, Sofía conservó su papel de esposa sumisa y dedicada a sus hijos. Puertas adentro, las cosas se hicieron difíciles pues las mujeres “se arrojaban” a los pies de Juan Carlos, que no pudo ceder a la tentación. Las atractivas amantes del rey se contaron por decenas, para vergüenza de Sofía.

La reina solo ofreció discreción y silencio durante los abandonos de su marido, mujeriego como la mayor parte de los reyes borbónicos, al punto de que su líbido llegó a ser considerada un “problema de Estado”, según confesó en años recientes el excomisario y exespía José Manuel Villarejo. El exmilitar Amadeo Martínez Inglés afirma que Juan Carlos tuvo cientos de amantes.

Según Villarejo, que definió al rey como “adicto al sexo“, los agentes de Inteligencia tuvieron que inyectar a Juan Carlos “hormonas femeninas e inhibidores de testosterona para bajar su libido porque se entendió que era un problema para el Estado que fuera una persona tan ardientemente apasionada”.

El autor describió un “periodo apasionado” entre 1976 y 1994, cuando, según él, el rey Juan Carlos se acostó con 2.154 mujeres. “Las más bellas vedettes y las más espectaculares representantes del alto estanding femenino español y extranjero pasaron por su cama de forma más o menos temporal, aunque tampoco despreció a féminas mucho más modestas”, escribió.

En esos años “los reyes de España estaban de moda, se los veía como una pareja moderna, de gran fuerza icónica, aunque casi nadie conocía entonces las tormentas que agitaban su matrimonio”, dijo la periodista Pilar Eyre. “El rey, bronceado, sexy, atlético, elegante… era no solo el rey de España, sino el rey del mundo. Como me dijo un amigo suyo entonces: ‘¡Se le ofrecían todas! ¿Qué con cuántas estuvo? ¡Yo qué sé! ¡Mil quinientas!’”, escribió Eyre en una biografía.

¿Presionó la reina Sofía para que Juan Carlos se fuera de España?

La abdicación de un rey Juan Carlos envuelto en escándalos que España todavía le reprocha y sobre los que jamás dio explicaciones, ofreció giro en la vida de la reina Sofía. La consorte sumisa pasó a ser el principal apoyo de su hijo, Felipe VI, cuando tuvo que corregir el rumbo de la monarquía antes de que colisionara. El hijo alabó entonces el “apoyo permanente” de la madre.

En 2020, cuando Juan Carlos, varias veces investigado por presuntos actos de corrupción, se refugió en los Emiratos Árabes Unidos, Sofía se quedó en Madrid, sellando así una separación matrimonial que existía desde hacía mucho tiempo. La amante del rey emérito, Corinna Larsen, dijo que la reina tuvo un papel clave en el destierro del exmonarca: Juan Carlos “identificó de forma muy directa a la reina Sofía y que su relación se había vuelto tan disfuncional que era ya hostilidad apenas oculta”.

Según Corinna, Juan Carlos le dijo que “Sofía sólo se había quedado ahí tanto tiempo para ver a su hijo ascender al trono, y que estaba deseando que Felipe fuera ya rey porque tenía más influencia sobre su hijo que sobre su marido“. “Esas fueron sus palabras precisas. Así que es obvio que tuvo que haber personas que apoyaran sus ambiciones desde dentro”. Este año, Juan Carlos dijo a una escritora francesa que se fue de España “para no molestar a la Corona”: “Sufrí muchas presiones… Algunos están muy contentos de que me fuera”.

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