El rey Carlos XVI Gustavo de Suecia, que este 15 de septiembre cumple 50 años de reinado, luchó durante décadas por deshacerse de su imagen de “playboy” apasionado por la velocidad que tenía cuando llegó al trono a la edad de 27 años.
Nacido el 30 de abril de 1946, el príncipe Carlos Gustavo tenía sólo nueve meses cuando su padre, el príncipe Gustavo Adolfo, murió en un accidente aéreo en Dinamarca. Tres años después se convirtió en el príncipe heredero de Suecia cuando su ya anciano abuelo ascendió al trono.


Séptimo de la Dinastía Bernadotte, Carlos XVI Gustavo se convirtió en rey en 1973, al morir su abuelo, y se convirtió entonces en el rey más joven del mundo. Antes y después de este suceso tuvo que lidiar con las crónicas del corazón, que se interesaban más en su atractivo físico y sus conquistas.
Para el joven rey, que había crecido en un entorno hermético y con poco cariño, rodeado por cuatro hermanas mayores y una madre frecuentemente ausente, la princesa Sibylla de Sajonia-Coburgo-Gotha, fue “simplemente muy difícil” convertirse en el entonces rey más joven del mundo, como contó después.
Pero llegó al trono decidido a modernizar la corte sueca, considerada entonces la más estricta de Europa. El rey, que solía aparecer sin camisa en revistas de celebridades en sus primeros años como monarca, nunca logró deshacerse de su imagen de playboy y las noticias de escándalos sexuales lo persiguieron, pero también humanizaron a la monarquía.



La pasión de Carlos XVI Gustavo por los autos y las chicas
La pasión de Carlos XVI Gustavo por los coches de lujo está bien documentada. Una colección de modelos americanos antiguos comparte espacio de garaje con clásicos suecos y autos deportivos europeos en su castillo junto al lago en las afueras de Estocolmo. Su único hijo varón, el príncipe Carlos Felipe, heredó la pasión por la velocidad.
En el momento de su ascenso al trono, The New York Times ilustró la vida del nuevo rey y mencionó las muchas “fotos en discotecas y los frecuentes rumores de romance” que protagonizaba el joven.



“Los suecos consideran a Carlos Gustavo como un joven agradable y algo tímido, al que a menudo se le fotografía bailando con muchachas de buena cuna en una discoteca popular o levantando una copa en la fiesta en el jardín de una familia aristocrática, mientras se prepara seriamente para un destino de servicio como símbolo inactivo”.
“Según un asistente, el rey Carlos XVI Gustavo estaba refrenando su tendencia a la corpulencia, provocada por el gusto por la comida francesa e italiana y los vinos apropiados, mediante el ejercicio. Pero el nuevo rey disfruta del aire libre, le gusta cazar y pescar, ama a los animales y recientemente pasó algún tiempo preparando un parque de ciervos en un castillo que posee en el sur”.
Y continuaba: “También le gustan las bromas pesadas y puede aceptar una. No se inmutó recientemente cuando un amigo, a quien le entregó un trofeo de esquí después de una carrera, aceptó un apretón de manos exprimiendo un pastel de crema pegajoso en la mano del Príncipe Heredero”.
En 2010, un libro sobre la vida privada de Carlos XVI Gustavo alegaba que era un mujeriego y un habitual de los clubes sexuales en la década de 1990, repitiendo afirmaciones anteriores de que tuvo numerosas aventuras con mujeres más jóvenes.
El polémico libro, titulado El monarca reacio, golpeó la popularidad real, especialmente porque nunca negó las versiones y solo dijo a la prensa que había hablado con su familia al respecto. Dijo que todos estaban dolidos por las noticias publicadas pero que estaban “pasando página”.


La educación de un futuro rey
El príncipe Carlos Gustavo fue educado en el palacio real hasta que ingresó en un internado privado en Sigtuna, cerca de Estocolmo. Se graduó en 1966 con notas algo inferiores al promedio y fue elegido miembro del equipo de fusileros.
El príncipe pasó los dos años siguientes sirviendo en las distintas ramas de las fuerzas armadas, con énfasis en la Marina, donde nombrado oficial en 1968. Después de asistir a las escuelas de cadetes del ejército y la fuerza aérea y después de varias semanas de servicio en la artillería costera, también recibió la capitanía en esas ramas.
Posteriormente, el heredero de la Casa Bernadotte continuó su carrera académica, con dos semestres en la Universidad de Uppsala. Pasó un trimestre estudiando historia y sociología, el segundo ciencias políticas y economía, para convertirse en quizás el mejor educado rey que tuvo Suecia en su historia.


Desde su época universitaria, Carlos Gutavo se dedicó al estudio de la estructura y funcionamiento del Estado: comenzó con la administración del condado de Estocolmo y sus sucursales y continuó con las autoridades locales en las provincias. Luego pasó tiempo con la Junta del Mercado Laboral, la Junta de Agricultura y la Junta Nacional de Protección del Medio Ambiente.
En 1970, el príncipe estudió el funcionamiento de diversas empresas industriales, observó el funcionamiento de las cooperativas, de la junta de educación, de los tribunales y de la junta de policía nacional y encabezó la delegación sueca en el Día de Suecia en la Exposición Universal de Osaka. Más tarde, ese mismo año, pasó un mes en Nueva York para estudiar cómo funcionan las Naciones Unidas.
Después de trabajar en varios ministerios, el Parlamento y la cancillería real, en 1972 pasó dos períodos en Londres, observando el funcionamiento de un banco privado y de la Cámara de Comercio sueca, y también participó en el curso de formación para candidatos al servicio diplomático, estudió economía en la Universidad de Estocolmo y continuó su formación militar.
A los 26 años, cuando estudiaba en el Real Colegio Nacional de Defensa, el príncipe fue llamado junto al lecho de su abuelo moribundo, el rey Gustavo VI Adolfo, y permaneció con él hasta su muerte.


Carlos Gustavo fue llamado a actuar como regente mientras su abuelo realizaba sus estudios arqueológicos en Italia. Recibió las credenciales de los embajadores extranjeros y actuó como anfitrión en almuerzos oficiales y atrajo la atención internacional cuando reemplazó a su indispuesto abuelo en la ceremonia de entrega de los Premios Nobel en diciembre de 1972.
Era un príncipe todavía cuando se enamoró de una traductora nacida en Alemania y criada en Brasil, Silvia Sommerlath, tres años mayor que él. En 1976, cumplió su promesa de cambiar las leyes para casarse con Silvia y convertirla en la primera reina consorte plebeya de Suecia y de Europa. Muchas familias reales manifestaron su desagrado contra esta boda real.
La pareja, que se conoció durante los Juegos Olímpicos de Munich de 1972, tuvo tres hijos: la princesa heredera Victoria, el príncipe Carlos Felipe y la princesa Madeleine, y la mayor está destinada a suceder en el trono para convertirse en la primera reina reinante de Suecia en casi 300 años.
En enero de este año, Carlos Gustavo reiteró sus críticas al cambio de las leyes de sucesión de Suecia de 1980 que, al modernizarse, convirtieron en heredero del trono al primogénito del monarca, independientemente de su género.
Esto significó que su hijo Carlos Felipe, que entonces siete meses de vida cuando sucedió el cambio, perdió su título de heredero. El rey, que tiene prohibido inmiscuirse en asuntos políticos, calificó la medida de “injusta“, que no fue bien recibida en la igualitaria Suecia.
Monarquias.com






