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La jura del príncipe Felipe de España en 1986: un lugar de honor para el abuelo Don Juan de Borbón

El rey emérito de España, don Juan Carlos, será el gran ausente de la ceremonia de jura de la Constitución de su nieta, la princesa Leonor, este 31 de octubre en el Congreso, en contraposición con lo ocurrido con su padre, don Juan de Borbón, que ocupó un lugar de honor cuando el entonces príncipe Felipe hizo su jura en 1986.

En línea con el distanciamiento que Felipe VI quiso marcar con su padre en los últimos años, sobre todo desde que se autoexilió en Abu Dhabi en 2020 en medio de las investigaciones judiciales en su contra, el rey emérito solo fue invitado a la celebración familiar con la que se conmemorará el 18 cumpleaños de la princesa, después de su jura de la Constitución.

Juan Carlos de Borbón, de 85 años, al igual que la reina Sofía, tampoco asistirá al posterior acto que tendrá lugar en el Palacio Real, en el que se impondrá el Collar de la Orden de Carlos III a su nieta. Solo se encontrarán con la familia real en la celebración que tendrá lugar en el Palacio de El Pardo.

La ausencia de quien fuera rey hasta 2014 ofrece un duro contraste con la presencia en un lugar honorífico de su padre, el infante don Juan (1913-1993), en la jura de su nieto Felipe el 30 de enero de 1986. El conde de Barcelona, hijo del rey Alfonso XIII, estuvo sentado sobre el escenario del Salón de Plenos del Congreso junto a las infantas Elena y Sofía. Después, participó de la parada militar ofrecida a las afueras del palacio.

En aquella ocasión el entonces presidente del Congreso, Gregorio Peces-Barba, mencionó expresamente a don Juan en el discurso que pronunció antes de que el príncipe Felipe jurara la Constitución.

La Corona, dijo Peces-Barba “es una institución central que simboliza la unidad y permanencia del Estado”. “Su fortaleza es para todos (…) de gran importancia, y hoy celebramos un acto que expresa su continuidad, su prolongación en el tiempo”, dijo.

La monarquía no basa su prestigio solo en el afecto y el respeto que a todos los españoles nos inspira su majestad el Rey, y en su actitud de permanente servicio a España, a los intereses de nuestro pueblo y de su sistema parlamentario representativo”, aseguró, en referencia a Juan Carlos I.

“Se basa también en el esfuerzo y el sacrificio del Conde de Barcelona, y en su conducta ejemplar en defensa de los valores de respeto al imperio de la ley y de la libertad individual durante muchos años, y se basa, por fin, en su continuidad, expresada en este acto”, resaltó el entonces presidente del Congreso.

En su libro ‘La democracia en España. Experiencias y reflexiones‘, Peces-Barba explicó que con su mención al padre del rey Juan Carlos quería “señalar el significado de la presencia de Don Juan de Borbón en el lugar preeminente que le correspondía”. “Era también la primera vez que de una manera tan relevante y pública se reconocía el papel del Conde de Barcelona”, dijo según publicó Europa Press.

El conde de Barcelona se había distanciado de su hijo después de que el general Francisco Franco lo nombrara como “heredero” salteándolo en la línea de sucesión. Por esta razón, don Juan no estuvo presente en la entronización de Juan Carlos I el 27 de noviembre de 1975. Don Juan no renunció formalmente a sus derechos dinásticos hasta mayo de 1977.