Hace 112 años, el 12 de diciembre de 1911, el rey Jorge V de Gran Bretaña fue coronado como Emperador de la India en una esplendorosa ceremonia frente a miles de súbditos indios. El denominado “Delhi Durbar” se organizó para rendir homenaje al recién entronizado rey Jorge V y a su esposa, la reina María, cuando la India todavía era la joya de la corona del Imperio Británico.



Docenas de gobernantes indios locales se encontraban entre los aproximadamente 100.000 que se concentraron en el recién construido Coronation Park de Delhi para mostrar su lealtad al Rey-Emperador. Decenas de rajás, maharajás y príncipes rindieron homenaje ante el trono vestidos con sus mejores galas y entregaron los más valiosos regalos.
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Para la espectacular ocasión, se construyeron más de 40.000 tiendas de campaña para albergar a los invitados más importantes, aunque no todas fueron alfombradas y forradas de seda como las del rey y la reina. Aunque los príncipes indios locales habían aconsejado que el rey llegara a Delhi en elefante (sinónimo de gobierno imperial), se decidió que, por razones de seguridad, el monarca montara a caballo.



Los reyes-emperadores se sentaron en una plataforma elevada que los hacía visibles para todos los presentes en el Coronation Park. La prensa contó cómo, “de la mano, el Emperador y la Emperatriz descendieron de sus tronos y caminaron en majestuosa procesión hasta el Pabellón Central bajo la cúpula dorada”.
“Sus diademas ardían al sol. Sobre sus cabezas estaban los relucientes símbolos de su estado imperial: el Paraguas, el Abanico y la Maza. Los príncipes llevaban sus colas púrpura, en compañía de un brillante seguimiento de oficiales militares y civiles. Es opinión universal que el Durbar nunca ha sido igualado en esplendor como espectáculo, en significado político o en fervor de emoción popular”.
La historia de la Corona del Estado Imperial de la India

La ceremonia, que el propio Jorge V describió como “la escena más hermosa y maravillosa que jamás haya visto”, había sido enteramente idea del rey. El primer “Durbar” se realizó después de que la reina Victoria, abuela de Jorge V, fuera nombrada emperatriz de la India en 1877. Pero la reina-emperatriz, aunque estaba fascinada con la vida y la cultura orientales, nunca visitó el país, por lo que el Virrey de la India asistió en su lugar a la ceremonia.
Después de su propia coronación en Londres, en 1902, el rey Eduardo VII tampoco asistió a su Durbar y éste se llevó a cabo en su ausencia. Por esta razón, el viaje del rey Jorge V en 1911-12 fue la primera vez que un monarca británico, en su condición de emperador o emperatriz, visitó sus más extensos dominios para presentarse ante sus millones de súbditos indios.


Tras superar sus reticencias iniciales, el gobierno aprobó el viaje imperial, basándose en que la tarea oficial del monarca durante su estancia sería anunciar dos grandes cambios administrativos: en primer lugar, la capital de la India se trasladaría de Calcuta a Delhi y, en segundo lugar, la partición de Bengala llegaría a su fin.
Si bien el rey había querido coronarse ante los ojos de su pueblo, los ministros se opusieron basándose en que un ritual cristiano estaría fuera de lugar en una tierra compuesta mayoritariamente por hindúes y musulmanes. En cambio, convencieron a Jorge V de celebrar un Durbar con la corona ya en la cabeza: la “Corona del Estado Imperial de la India”.
La ley establece que las Joyas de la Corona no pueden salir legalmente del Reino Unido sin una ley del Parlamento, por lo que se hizo una nueva corona para el rey: la Corona Imperial de la India, creada por el joyero real “Garrard & Co”, engastada con 6.100 diamantes y cientos de rubíes y esmeraldas. La joya costó 60.000 libras esterlinas, el equivalente a alrededor de 6 millones de libras esterlinas en la actualidad (7,5 millones de dólares).


A pesar de que el costo de la corona fue asumido por el pueblo indio, el gobierno no permitió que permaneciera en la India después del Durbar de Jorge V, por temor a que un usurpador o disidente pudiera apoderarse de ella. En cambio, regresó al Reino Unido y se guardó en la Torre de Londres, donde permanece hasta hoy en día con el resto de las Joyas de la Corona. Ningún otro monarca utilizó la corona nuevamente.
La reina María lució un conjunto de joyas, conocido como “Delhi Durbar Parure”, compuesto por objetos engastados con diamantes y esmeraldas. Todos fueron creados especialmente para el evento en India por “Garrard & Co”, incluida la espectacular “Tiara Delhi Durbar”, que fue heredada por su nieta, la reina Isbel II, y utilizada también por la reina Camilla en muchas ocasiones oficiales.



