El gran ducado de Luxemburgo celebró el domingo 8 de octubre unas elecciones en las que el líder del Partido Popular Socialcristiano de Luxemburgo, Luc Frieden, resultó ganador. Acto seguido, el gran duque Enrique, soberano del país desde hace veintitrés años, ejecutó uno de los más importantes actos que le ordena la Constitución del país: invitó al ganador a formar el próximo gobierno.
Siguiendo la tradición política, el primer ministro saliente, el liberal Xavier Bettel, presentó la dimisión de su Gobierno al día siguiente de las elecciones ante el monarca. Su partido -una coalición tripartita de liberales, socialistas y verdes- quedó tercero, aunque Bettel permanecerá como encargado del gobierno hasta que se forme el nuevo.
Al día siguiente el gran duque Enrique, de 58 años, invitó a los líderes de los partidos al Palacio Gran Ducal para discutir los resultados de la votación y decidió los próximos pasos: anunció que había “invitado a Luc Frieden a una audiencia para nombrarlo líder del nuevo gobierno”, lo que le da al ex ministro de Finanzas grandes posibilidades de suceder a Bettel.
Enrique de Nassau ascendió al trono el 7 de octubre de 2000 tras la abdicación de su padre, el gran duque Juan, para convertirse en el sexto monarca de la Casa de Nassau. Como monarca constitucional, el gran duque tiene poderes limitados, pero grandes deberes formales y ceremoniales para representar al país a nivel internacional.
Como monarca constitucional de Luxemburgo, el Gran Duque tiene poderes limitados, incluidos deberes formales y ceremoniales para representar al país a nivel internacional, otorgar honores oficiales y firmar leyes. El gran duque es también Jefe de Estado, comandante en jefe de las fuerzas armadas y preside el Consejo de Estado de Luxemburgo. En términos de gobernanza diaria, el poder ejecutivo del país recae en el Primer Ministro.
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