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A la venta dos impresionantes tiaras Fabergé de princesas alemanas de principios del siglo XX

Ambas joyas, vendidas ahora por los descendientes de sus dueñas originales, fueron encargada a la joyería emblema de la familia imperial rusa por la gran duquesa Anastasia Romanov. Fotos

Una tiara que fue regalada en su boda a la Ăşltima princesa heredera de Prusia, Cecilie, fue subastada por la casa Sotheby’s en Ginebra junto a una serie de joyas pocas veces vistas que pertenecieron a miembros de la realeza y la alta sociedad de principios del siglo XX. Su precio de venta fue de 433.687 dĂłlares. Un dĂ­a despuĂ©s, el 15 de mayo, la casa de subastas Christie’s venderá la histĂłrica tiara de diamantes y aguamarinas FabergĂ© que la princesa alemana Alejandra de Hannover recibiĂł con motivo de su matrimonio en 1904 con Frederick Francis IV, gran duque de Mecklenburg-Schwerin, hermano de Cecile. Ambas joyas fueron encargada a la joyerĂ­a emblema de la familia imperial rusa por la gran duquesa Anastasia Romanov: una para que su hijo la obsequiara a su novia, descendiente de las casas reales de Gran Bretaña y Hannover, y la otra para su hija, Cecilie.

La duquesa Cecilie de Mecklemburg-Schwering era descendiente de los zares rusos.

Creada por el joyero imperial ruso FabergĂ©, la tiara de diamantes fue confeccionada en 1905 para el “evento social más grande del siglo”: la boda del kronprinz Guillermo de Prusia, hijo mayor del káiser Guillermo II, con la duquesa Cecilie de Mecklenburg-Schwerin (1886-1954). La princesa fue admirada por su elegancia y sentido de la moda y estilo fue ampliamente imitado durante los Ăşltimos años del imperio alemán. La tiara es una pieza detallada y presenta un conjunto con tres diamantes de corte circular, enmarcados con laureles estilizados dentro de un marco arqueado de diseño de trabajo de celosĂ­a, unidos con hojas de diamante rosa.

La boda imperial se celebrĂł el 6 de junio de 1905, y decenas de miles de personas fueron a BerlĂ­n, para presenciar la ceremonia, que constĂł de cuatro dĂ­as de celebraciones, llenas de innumerables banquetes y bailes. La entrega de los regalos de boda a la pareja de novios tuvo lugar en la “GalerĂ­a Brunswick” del castillo de BerlĂ­n. Joyas, plata y porcelana se encontraban entre los preciosos regalos, que tambiĂ©n incluĂ­an un esplĂ©ndido carruaje con caballos hĂşngaros como regalo del emperador austriaco Francisco JosĂ©, padrino del kronprinz. Cecilie tambiĂ©n recibiĂł muchos regalos de sus parientes rusos, y la tiara estaba entre estos regalos.

La boda de Cecilie y el kronprinz de Prusia fue el “evento social del siglo”, segĂşn dijo la prensa en 1905.

La Tiara Fabergé fue un regalo de los parientes rusos de Cecilie y su foto apareció en un artículo periodístico de marzo de 1906 que mostraba los regalos de boda del príncipe heredero y su novia. Los registros de cuando la tiara de aguamarina se encargó por primera vez a Fabergé revelan el regateo del precio y que fue Anastasia Mikhailovna quien estuvo a cargo de la negociación, siendo una gran coleccionista y cliente de Fabergé. Los joyeros dejaron en claro que podían hacer una tiara de diamante por “10.000 rublos” y una “tiara de aguamarina y diamante por 7.500 rublos”, pero que una tiara completamente de aguamarina no era posible.

Detalle de la tiara de diamantes de la princesa Cecilie, subastada por Sotheby’s.

SegĂşn Daniela Mascetti, presidenta de joyerĂ­a de Sotheby’s en Europa, “las joyas histĂłricas tienen el poder de transportarnos a un momento en el tiempo”. “La tiara del diseño de Kokoshnik refleja a la familia rusa de la princesa Cecilie. Desde los retratos, podemos ver que ella emparejĂł la tiara con Sus vestidos se pusieron muy a la moda para principios de la dĂ©cada de 1900. La demanda global de joyas de Ă©poca excepcional está en su punto más alto, y para muchos coleccionistas de hoy en dĂ­a, que buscan piezas Ăşnicas con ‘alma’, esta joya es realmente una obra maestra”, dijo Mascetti citada por Forbes.

Detalle de la tiara obsequiada a la princesa Alexandra de Hannover en 1904.

Mascetti contĂł que descubriĂł la pieza en julio de 2018 por accidente, tras ver un retrato de Cecilie utilizándola: “Estaba visitando el castillo Hohenzollern en Heshingen, cerca de Stuttgart, cuando vi un hermoso cuadro de la princesa heredera Cecilie con una hermosa tiara de diamantes”. “TomĂ© una fotografĂ­a de la pintura con mi telĂ©fono: pensĂ© que podrĂ­a utilizarlo en una de mis conferencias como el ejemplo perfecto de diadema de principios del siglo XX. Meses más tarde, de forma completamente inesperada y en un lugar alejado de Heshingen, ¡me mostraron esa misma tiara! No podĂ­a creerlo … y el cliente no podĂ­a creer que supiera de la existencia de la pintura”.

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