El príncipe de Venecia anunció el regreso de los restos de los antiguos soberanos tras décadas de permanencia en la Abadía de Hautecombe. El proceso coincide con el aniversario del fin de la monarquía.
Los restos de Humberto II, el último rey de Italia, y de su esposa, la reina María José, serán repatriados desde Francia para recibir sepultura definitiva en territorio italiano. El anuncio fue realizado por su nieto, Manuel Filiberto de Saboya, en una entrevista concedida al diario Corriere della Sera este 15 de abril de 2026.
La decisión pone fin a un exilio simbólico que se extendió por ocho décadas, luego de que la familia real partiera al extranjero tras el referéndum de 1946 que dio nacimiento a la República Italiana.
“Es hora de que los últimos soberanos de Italia descansen en su patria. Es un acto de justicia histórica“, afirmó el príncipe.
Los cuerpos de los monarcas se encuentran actualmente en la Abadía de Hautecombe, en la Saboya francesa, lugar tradicional de entierro de los miembros de la dinastía. El traslado se produce en un contexto de normalización de las relaciones entre el Estado italiano y los descendientes de la Casa de Saboya, quienes tuvieron prohibida la entrada al país hasta la reforma constitucional de 2002.
Dónde serán sepultados los restos de Humberto II y María José
El destino final de los féretros será el Panteón de Roma o la Basílica de Superga en Turín, aunque la familia manifestó su preferencia por el histórico edificio romano donde descansan los primeros reyes de la Italia unificada.
Emanuele Filiberto aclaró que el proceso requiere la autorización final de las autoridades gubernamentales y eclesiásticas, pero confirmó que las gestiones están avanzadas. “Mis abuelos amaron profundamente a Italia y siempre desearon volver, aunque fuera después de la muerte”, detalló el representante de la casa real.
La repatriación de los soberanos ocurre exactamente 80 años después del exilio de Humberto II, conocido como el “Rey de Mayo” por su breve reinado de 34 días. La figura del monarca fue objeto de debate durante décadas debido al papel de la monarquía durante el régimen fascista de Benito Mussolini y la posterior firma de las leyes raciales.
Sin embargo, el nieto del rey destaca que su abuelo eligió el camino del exilio para evitar una guerra civil entre monárquicos y republicanos tras los ajustados resultados del plebiscito de la posguerra.
El regreso de los restos no implica una reivindicación del sistema monárquico, sino un cierre de las heridas abiertas por la Segunda Guerra Mundial. El gobierno italiano actual, aunque mantiene su carácter republicano, mostró una disposición más flexible hacia estos gestos simbólicos de la aristocracia.
Según el Corriere della Sera, la operación cuenta con el visto bueno de varios sectores políticos que consideran que el tiempo transcurrido es suficiente para permitir este acto de piedad familiar y memoria histórica.
“No buscamos restaurar nada, buscamos la paz definitiva con nuestra propia historia“, sentenció el príncipe durante la entrevista. Además del traslado de los restos, la familia anunció la creación de una fundación destinada a preservar los archivos históricos de la dinastía y la entrega simbólica de un “pasaporte de honor” a los descendientes de los Saboya.
Cómo fue el exilio de los últimos reyes en Portugal y Francia

Humberto II vivió la mayor parte de su vida en Cascais, Portugal, donde mantuvo una pequeña corte en el exilio y se negó a reconocer la legitimidad de la República hasta sus últimos días. Falleció en 1983 en una clínica de Ginebra, Suiza, y sus restos fueron llevados a Hautecombe porque Italia aún mantenía vigente la cláusula constitucional que impedía el regreso de los varones de la familia al país.
La reina María José, de origen belga, lo sobrevivió hasta 2001, falleciendo también en Suiza y siendo enterrada junto a su marido en suelo francés.
El desplazamiento de los féretros implica un operativo logístico y diplomático coordinado entre el Ministerio de Asuntos Exteriores de Italia y el gobierno de Francia. El informe destaca que el evento será tratado como una ceremonia privada de alto nivel, evitando el despliegue de un funeral de Estado que pudiera generar controversias en los sectores más radicalmente republicanos del Parlamento.
El objetivo es que la ceremonia de inhumación sea un momento de recogimiento familiar y respeto institucional.
La repatriación de los cuerpos coincide con las discusiones sobre la devolución de las joyas de la corona, que permanecen custodiadas en un cofre en el Banco de Italia desde 1946. Aunque los tribunales rechazaron los pedidos de restitución de la familia en el pasado, el clima de distensión actual podría abrir nuevas mesas de diálogo sobre el patrimonio histórico.
Emanuele Filiberto evitó dar detalles técnicos sobre el litigio, centrando su discurso en el valor emocional de recuperar los restos de sus abuelos.
“El regreso de los reyes es el último paso para que los Saboya dejen de ser fantasmas del pasado“, señaló el reporte del diario italiano. Los restos de los últimos soberanos finalmente cruzarán la frontera alpina en las próximas semanas, cerrando un capítulo que comenzó con la caída del fascismo y la reconstrucción de la nación europea.
