Luxemburgo se prepara para un relevo histórico el 3 de octubre de 2025. A las puertas de su abdicación, el gran duque Enrique ha explicado cómo será su “capítulo” posterior: más familia, continuidad en causas cívicas y alguna aventura largamente aplazada. “Octubre llega muy pronto y estamos extremadamente aliviados de poder llevar otra vida”, declaró en un podcast difundido por la Casa Gran Ducal.
En conversación con la revista Paris Match, Enrique reconoció que se siente “cada vez mejor” a medida que se acerca la libertad completa y que confía plenamente en su hijo Guillermo, quien asumirá como jefe de Estado el mismo 3 de octubre. Allí también deslizó sus planes más personales: viajes por carretera por Europa junto a la gran duquesa María Teresa y, en su caso, rutas en moto por el Himalaya. “Esperamos con ilusión nuestra nueva libertad”, resumió.
Esa búsqueda de libertad tiene un trasfondo emocional. Según recogieron medios luxemburgueses a propósito de la entrevista, Enrique comparó la vida del monarca con “una jaula dorada”, expresión que permite entender por qué el retiro supone una descompresión: “Vivir bajo un escrutinio constante no siempre ha sido fácil”, admitió.

La familia ocupará el centro. En su intervención ante estudiantes de la Escuela Europea de Mamer, Enrique fue explícito: “Nos sentimos extremadamente aliviados de poder llevar otra vida. Y esa vida estará centrada en nuestra familia… también están los nietos, que necesitan de sus abuelos”. Añadió: “Nos alegra mucho tener una cierta libertad y poder hacer otras cosas… tenemos muchos planes”.
La gran duquesa María Teresa, por su parte, afirmó que ambos mantendrán sus compromisos sociales, especialmente en la protección del medioambiente y en el movimiento olímpico, además de soñar con viajes en carretera por Europa. Son líneas de continuidad respecto de su agenda como soberanos, pero con otro ritmo y un foco más familiar.
Más allá de lo íntimo, Enrique no pierde de vista el contexto europeo. En sus respuestas públicas recientes, el gran duque subrayó los cambios demográficos y económicos del país durante su reinado y animó a los jóvenes a buscar su propia felicidad: “¡Encuentren el camino en el que puedan ser felices!”. También defendió el anclaje de Luxemburgo en la Unión Europea ante un entorno geopolítico “complicado”.
El reinado de Enrique de Luxemburgo terminará el 3 de octubre

Nacido el 16 de abril de 1955 en el Castillo de Betzdorf, Enrique es el hijo mayor de los cinco hijos del Gran Duque Juan y la Princesa Josefina Carlota de Bélgica. Completó su educación secundaria en Luxemburgo y Francia, obteniendo su bachillerato en 1974, y posteriormente se formó en la Academia Militar Real de Sandhurst en Gran Bretaña, donde alcanzó el rango de oficial en 1975.
Enrique se casó el 14 de febrero de 1981 con María Teresa Mestre en la Catedral de Notre-Dame de Luxemburgo, con quien tiene cinco hijos: Guillermo (heredero al trono), Félix, Luis, Alexandra y Sebastián. Ascendió al trono el 7 de octubre de 2000, tras la abdicación de su padre después de un reinado de 36 años, jurando defender la Constitución y promover valores como la solidaridad, la justicia y la tolerancia en su discurso inaugural. Durante su juventud, Enrique presidió misiones económicas internacionales desde 1978 hasta 2000, promoviendo la imagen del Gran Ducado y atrayendo inversiones.
En su reinado, que ha durado más de dos décadas, el Gran Duque Enrique ha enfatizado la sostenibilidad ambiental y social, realizando visitas regulares a instituciones, empresas y eventos culturales para mantenerse informado sobre la sociedad luxemburguesa. Ha llevado a cabo visitas de estado clave, como a Francia y Alemania inmediatamente después de su ascenso, fortaleciendo los lazos con países vecinos.
Sin embargo, su reinado incluyó controversias, notablemente en 2008 cuando rechazó firmar una ley que legalizaba la eutanasia, lo que resultó en una enmienda constitucional que eliminó la necesidad de su aprobación formal en las leyes, reduciendo sus poderes legislativos. Además, la familia ha enfrentado escándalos, como el divorcio complicado de su hijo Luis en 2017 y tensiones públicas con su suegra en 2002, lo que generó comentarios mediáticos sobre la gestión de la publicidad de la corte.
Recientemente, el Gran Duque Enrique ha iniciado el proceso de transición, anunciando en junio de 2024 su intención de abdicar en favor de su hijo Guillermo, delegando poderes como Representante Teniente en octubre de 2024, con la abdicación formal programada para el 3 de octubre de 2025.
En una entrevista en abril de 2024, con motivo de su 69 cumpleaños, expresó planes familiares para su retiro, destacando la importancia de dar perspectivas a las generaciones más jóvenes. Su reinado ha coincidido con un período de prosperidad económica para Luxemburgo, y ha sido elogiado por su enfoque en la cohesión social y la sostenibilidad, aunque ha rechazado rumores previos de abdicación en 2020, al marcar el vigésimo aniversario de su ascenso.
Tras la ceremonia de abdicación y la proclamación del gran duque Guillermo, el matrimonio se instalará en el castillo de Fischbach, donde crecieron sus hijos. Desde allí, planean combinar vida privada, nietos y proyectos personales con una presencia pública selectiva, sin la presión del día a día institucional. “La libertad completa está en el horizonte”, resumió Enrique.
(Artículo original de Monarquias.com)