La familia real británica se prepara para despedir a Katharine, Duquesa de Kent, con un servicio fúnebre según el ritual católico, en línea con sus deseos personales y su fe adoptada hace décadas. Según anuncios oficiales, el funeral será un evento privado, con detalles específicos como la fecha y el lugar aún por confirmar, aunque se anticipa que podría celebrarse en aproximadamente una semana.
Este será el primer funeral católico para un miembro de la familia real en la historia moderna del Reino Unido, marcando un hito en las tradiciones reales. Fuentes citadas por medios británicos indican que se espera una asistencia completa de los miembros senior de la realeza, incluyendo al rey Carlos III y la reina Camilla, así como otros familiares cercanos.
Como parte de los preparativos iniciales, se estableció un período de luto oficial que durará hasta el día del funeral inclusive, con medidas como el izado de banderas a media asta en el Palacio Buckingham y la colocación de un aviso formal en las rejas del palacio. Además, se abrirá un libro de condolencias en línea para que el público pueda rendir tributos.
De Su alteza real la duquesa de Kent a “Mrs. Kent”

La duquesa, nacida como Katharine Lucy Mary Worsley en 1933 en una familia aristocrática de Yorkshire, fue una figura única en la realeza británica por su humildad y dedicación al servicio público. Se casó con el príncipe Eduardo, Duque de Kent y primo de la difunta reina Isabel II, en una ceremonia grandiosa en la Catedral de York en 1961. Fue la primera boda real celebrada en York desde el año 1328.
La pareja tuvo tres hijos: George, Conde de St. Andrews; Lady Helen Taylor; y Lord Nicholas Windsor, y enfrentaron tragedias personales, como un aborto inducido por rubéola en 1975 y un nacimiento de un hijo muerto en 1977. Conocida por su empatía, la duquesa ganó corazones al consolar públicamente a la tenista Jana Novotna durante la final de Wimbledon en 1993, un gesto que simbolizó su enfoque humano en los deberes reales.

Apasionada por la música, tocaba piano, órgano y violín, y fundó la organización benéfica Future Talent para apoyar a jóvenes músicos de bajos recursos. En 2002, se retiró de los compromisos públicos, renunciando a su título de Alteza Real para enseñar música de manera anónima en una escuela primaria estatal en Hull durante 13 años, bajo el nombre de “Mrs. Kent”.
La elección de un ritual católico para su funeral se debe directamente a su conversión al catolicismo en 1994, un paso audaz que la convirtió en la primera miembro de la realeza británica en hacerlo públicamente desde el Acta de Establecimiento de 1701. Esta decisión, discutida previamente con la reina Isabel II quien la aprobó, no afectó la línea de sucesión de su esposo ya que ocurrió después de su matrimonio.
La duquesa expresó que la fe católica le proporcionó guía y consuelo, especialmente tras sus pérdidas personales, y marcó un cambio en su vida que influyó en sus acciones posteriores, incluyendo su dedicación a causas caritativas y educativas. Aunque se separó temporalmente de su esposo en los años posteriores, nunca se divorciaron, y se reconciliaron tras un derrame cerebral de él en 2013. En sus últimos años, su salud declinante la mantuvo alejada de eventos reales como el Jubileo de Platino de Isabel II y su funeral en 2022 y la coronación de Carlos III en 2023.
Los preparativos para el funeral incluyen consideraciones logísticas, como la posible presencia del príncipe Harry, quien estará en el Reino Unido la próxima semana, aunque su esposa Meghan se quedará en Estados Unidos. Tributos de figuras como el Primer Ministro Keir Starmer destacan su “compasión, dignidad y toque humano”, recordando su rol como una de las royals más trabajadoras. El Arzobispo de York, Stephen Cottrell, la elogió como defensora del bienestar infantil y mentora de jóvenes músicos.
Artículo original de Monarquias.com