El crepúsculo de Mohammed VI: luces y sombras de un rey frágil que prepara la sucesión

Entre el 24 y el 28 de agosto de 2025, el diario francés Le Monde publicó una serie de artículos que ofrecen un análisis exhaustivo y crítico del reinado de Mohammed VI de Marruecos. Basados en testimonios de diplomáticos, fuentes cercanas al palacio y observadores especializados, estos textos abordan la salud del monarca, las dinámicas opacas de su corte, su legado de reformas parciales, sus ambiciones en política exterior y el secretismo del makhzen, el sistema de poder palaciego. 

La fragilidad del rey Mohammed VI y la sucesión en marcha

Le Monde comienza destacando la fragilidad física de Mohammed VI, de 62 años, a través de imágenes contrastantes que reflejan narrativas opuestas sobre su estado. “Las dos imágenes recientes son opuestas”, dijeron los autores. “Representan las dos narrativas cruzadas sobre el estado de la monarquía marroquí. La primera escena tuvo lugar el 7 de junio durante la oración del Eid al-Adha (‘Festival del Sacrificio’) en la mezquita de Tetuán, en el norte de Marruecos. Vestido con una chilaba amarilla pastel y un fez granate, el rey Mohammed VI se sentó en un taburete tapizado en cuero. Su rostro traicionaba signos de fatiga mientras los que lo rodeaban alababan a Alá en postración”. 

Esta imagen de un monarca incapaz de postrarse contrasta con un video posterior: “Un video publicado en redes sociales mostró a Mohammed VI en traje de baño, montando una moto acuática frente a la costa de Cabo Negro, un balneario cerca de Tetuán. Estaba rodeado por un enjambre de barcos de escolta con sus guardaespaldas”. Esta “coreografía dual” busca contrarrestar la preocupación pública, como en su encuentro con Emmanuel Macron en octubre de 2024, donde aparece “delgado y sosteniendo un bastón”.

El proceso de sucesión centra la atención en Moulay Hassan, de 22 años. Le Monde señala: “En los últimos dos años, se ha prestado cada vez más atención a Moulay Hassan, el hijo mayor y heredero al trono. […] Representó a su padre en noviembre de 2024 cuando Xi Jinping, jefe de Estado chino, hizo una escala en Casablanca de regreso de una cumbre del G20 en Brasil. Este encuentro entre el príncipe y uno de los hombres más poderosos del planeta, que tuvo lugar con té y dulces, marcó un punto de inflexión”. 

El príncipe Hassan, que estudia en Rabat y domina el chino, fue nombrado coronel mayor en julio de 2025, siguiendo los pasos de su padre en 1985. Sin embargo, sus apariciones internacionales son selectivas: el rey delegó en su hermano menor, Moulay Rachid, para la reapertura de Notre-Dame y en la princesa Lalla Hasnaa para la Conferencia de la ONU sobre los Océanos en Niza.

Un diplomático occidental explicó a Le Monde: “Hay una puesta en escena meticulosamente orquestada para no enviar señales que puedan interpretarse como una entrega de poder entre Mohammed VI y su hijo Hassan”. 

Fuentes del makhzen aseguran que “el rey no abdicará a pesar de su enfermedad”. Sus ausencias prolongadas en París, Dubái o Gabón reflejan “un sentimiento de desapego, por no decir cansancio”, más que problemas de salud. La percepción de un “rey desaparecido” fue amplificada por un artículo de The Economist en 2023, lo que llevó a un “regreso del rey” escenificado con comunicados oficiales que detallan sus actividades protocolares.

Influencias polémicas y tensiones internas en la corte marroquí

Mohammed VI de Marruecos

Le Monde profundiza en las dinámicas del makhzen, destacando el caso de los hermanos Azaitar, luchadores de MMA germano-marroquíes: “El monarca desarrolló una relación personal con el boxeador germano-marroquí de Colonia. Pronto, el hermano de Azaitar, Ottman, también campeón de MMA, se unió a este círculo, al igual que su gemelo, Omar, quien gestionaba a los dos luchadores, y su padre, un imán en una mezquita en Alemania que pronto se convirtió en el muecín de la mezquita del palacio real”. 

Desde 2018, tras el divorcio del rey y la princesa Lalla Salma, los Azaitar ofrecieron “alivio”: “Con estos nuevos amigos, el rey se sentía más relajado. (…) Los hermanos Azaitar le aportaron ligereza. Con ellos, no se le recordaban constantemente las preocupaciones y demandas de su posición”. 

El monarca les otorgó autos de lujo y un palacio en Tánger, pero su influencia generó críticas: “Según la prensa alemana, la élite de Marruecos condenó la forma en que este trío ostentoso se había infiltrado en el círculo real, así como su extenso historial delictivo en Alemania”, escribe Le Monde.

Un incidente revelador involucró la búsqueda de un perro perdido: “Un día, Abubakr Azaitar perdió a su perro mientras lo paseaba en un parque en Rabat. […] Azaitar alertó a Abdellatif Hammouchi, el destacado jefe de policía […], ordenándole movilizar a sus oficiales para encontrar al perro”. La prensa marroquí, como Hespress, los comparó con Rasputin: “No puede haber príncipes más que los miembros de la familia real”. Tras el artículo de The Economist en 2023, el palacio ajustó esta relación para proteger su reputación.

Ciberataques en primavera de 2025, atribuidos a JabaRoot DZ, expusieron datos sensibles: “Los ataques expusieron una enorme cantidad de información personal sobre salarios y transacciones inmobiliarias que involucraban a cientos de miles de ciudadanos marroquíes”. Las revelaciones sobre funcionarios como Mohamed Raji, de inteligencia interna, sugieren manipulaciones internas. 

En lo económico, Le Monde critica el “capitalismo de amiguismo desenfrenado”: “Akhannouch, el hombre más rico del país y primer ministro, se ha convertido en la figura emblemática de esta tendencia. Su empresa, “Akwa”, opera en distribución de hidrocarburos, bienes raíces, medios, energías renovables y otros sectores”. Un contrato de desalinizadora en 2024 fue cuestionado como “conflicto de intereses”. El holding real “Siger”, con acuerdos como el de €12.000 millones con TAQA en 2025, amplifica esta tendencia.

A pesar de esto, “el apetito voraz por los negocios de Mohammed VI no ha empañado significativamente su popularidad entre sus conciudadanos, que parece mantenerse intacta”. El resentimiento se desvía hacia figuras como Akhannouch, con la prensa palaciega orquestando críticas, como un artículo del medio marroquí Le360 que lamenta un “aparato estatal tomado como rehén por un ejecutivo ausente”.

Mohammed VI: reformas inconclusas y éxitos diplomáticos

Mohammed VI de Marruecos

La juventud de Mohammed VI bajo Hassan II moldeó su relación con el trono. Su padre “permaneció en el poder inspirando una mezcla de miedo y admiración” durante casi cuatro décadas y murió en julio de 1999.

El nuevo rey prometió modernización, simbolizada por su boda en 2002 en Marrakech: “Sentada junto al rey, su joven esposa, Salma Bennani, reveló sus rasgos distinguidos y cabello rojo a los invitados”. Sin embargo, Le Monde lo califica como “el rey de las reformas inacabadas”: avances en derechos de las mujeres y reconciliación con el pasado represivo no abordaron “la migración rural acelerada por la escasez de agua, el desempleo juvenil y la polarización social”.

En torno al rey, el makhzen opera en secreto: “Estar o no estar en la lista de invitados reales, esa es la cuestión que la élite marroquí anticipa”. Exclusiones como la de Othman Benjelloun en 2012 o Yassine Mansouri en 2025 reflejan rivalidades. En conclusión, Le Monde retrata un Marruecos en una encrucijada, con un rey frágil pero influyente, donde el nacionalismo estabiliza, pero las desigualdades y el secretismo persisten.

Artículo original de Monarquias.com. Fuente: Le Monde