La crisis demográfica japonesa aumenta la presión sobre el príncipe Hisahito

En un Japón sumergido en una de las crisis demográficas más graves del mundo, el príncipe Hisahito representa la última esperanza para la continuidad de la línea imperial masculina. Como sobrino del emperador Naruhito y segundo en la línea de sucesión al Trono del Crisantemo después de su padre, el príncipe heredero Fumihito, Hisahito es el único varón joven en la familia imperial. 

A sus 18 años (cumplirá 19 en septiembre de 2025), su futuro matrimonio y posible descendencia se convierten en un tema de especulación nacional, agravado por las bajas tasas de natalidad y matrimonio que afectan a toda la sociedad japonesa. Sin embargo, las tendencias demográficas del país sugieren que incluso un miembro de la realeza podría enfrentar desafíos similares a los de la población general, como la reticencia a casarse temprano o tener hijos debido a presiones económicas y culturales.

La familia imperial japonesa, regida por la Ley de la Casa Imperial de 1947, sólo permite la sucesión por varones en línea patrilineal, y las princesas pierden su estatus al casarse con plebeyos. El nacimiento de Hisahito en 2006 evitó temporalmente una reforma que habría permitido la sucesión femenina, como se debatía para incluir a la princesa Aiko, hija única del emperador Naruhito. 

Pero con solo cuatro varones en la familia imperial actual —el emperador Naruhito (sin hijos varones), el príncipe heredero Fumihito, Hisahito y el anciano príncipe Hitachi (de 89 años, sin descendencia)— la presión sobre Hisahito es inmensa. Si no contrae matrimonio y tiene hijos varones, la dinastía podría enfrentar una crisis sin precedentes, ya que no hay otros herederos masculinos.

La alarmante caída en las tasas de natalidad en Japón y en la familia imperial

Hisahito de Japón
El príncipe Hisahito de Japón, nacido el 6 de septiembre de 2006, es el único hijo varón del príncipe Fumihito y la princesa Kiko, y el segundo en la línea de sucesión al Trono del Crisantemo.

Japón ha registrado un declive continuo en su tasa de fertilidad, que mide el número promedio de hijos por mujer durante su vida reproductiva. En 2023, esta tasa fue de 1.20, muy por debajo del nivel de reemplazo de 2.1 necesario para mantener la población estable. En 2024, la tasa cayó aún más a 1.15. 

Para 2023, los nacimientos fueron de 727.277, el número más bajo desde que se iniciaron los registros en 1899. En 2024, los nacimientos descendieron a 686.061, representando una disminución del 5.7% respecto al año anterior.

Esto marca el noveno año consecutivo de declive, con una proyección de que la población japonesa, actualmente de alrededor de 124 millones a enero de 2025, se reduzca a 87 millones para 2070, donde cerca del 40% de la población tendrá 65 años o más.

Históricamente, la tasa de fertilidad en Japón ha disminuido desde los 5.4 hijos por mujer en la década de 1920 hasta el actual bajo nivel. En 2024, el número de muertes superó a los nacimientos en alrededor de 925.000, con 1.61 millones de fallecimientos, lo que resultó en una pérdida neta de población de 908.574 para los nacionales japoneses.

Esta “emergencia silenciosa”, como la ha calificado el primer ministro Shigeru Ishiba, afecta no solo a la economía —con escasez laboral en sectores como la defensa y la atención médica— sino también a la sostenibilidad de sistemas como las pensiones.

La población en edad laboral (15-64 años) ha caído al 60%, mientras que los mayores de 65 años representan el 29.3%, la proporción más alta entre los países de la OCDE.

Hisahito de Japón
A los 18 años, cumplidos en 2024, es el primer miembro masculino de la familia imperial en alcanzar la mayoría de edad en casi cuatro décadas, lo que lo convierte en una figura clave para la continuidad de la dinastía.

Entre los jóvenes, la tendencia es aún más preocupante. Encuestas indican que muchos evitan tener hijos debido a costos altos de crianza, estancamiento salarial y una cultura laboral agotadora. Esto podría influir en Hisahito, quien, a pesar de su estatus privilegiado, vive en una sociedad donde la norma es posponer la paternidad.

El matrimonio es un precursor esencial para la natalidad en Japón, donde solo el 2% de los nacimientos ocurren fuera del matrimonio, a diferencia de otros países industrializados. Sin embargo, las tasas de matrimonio han caído drásticamente. En 2023, se registraron 474.717 matrimonios, una disminución del 6% respecto a 2022.

En 2024, aunque hubo un ligero aumento a 499.999 matrimonios, la cifra sigue baja. La tasa de matrimonios por 1.000 habitantes fue de 4.1 en 2022, la mitad de los 10 por 1.000 en 1970.

Según el censo de 2020, alrededor del 28% de los hombres y el 18% de las mujeres de 50 años nunca se han casado, cifras récord. La edad promedio al primer matrimonio ha subido: 31 años para hombres y 29 para mujeres en 2020.

Razones incluyen inestabilidad económica, dificultad para equilibrar trabajo y familia, y un cambio cultural donde los jóvenes priorizan carreras sobre el matrimonio. En una sociedad tradicional, la “era del hielo matrimonial” se atribuye a la pandemia, que redujo oportunidades para conocer parejas, y a desigualdades de género persistentes.

Para Hisahito, educado en escuelas afiliadas a la Universidad de Tsukuba y enfocado en estudios como la entomología, el matrimonio podría ser influido por tradiciones imperiales. Sin embargo, como el primer miembro de la realeza imperial en no asistir a la escuela tradicional para hijos de la elite, podría reflejar una modernización que lo expone a las mismas presiones sociales.

La crisis demográfica japonesa no es solo numérica; es estructural. Los jóvenes citan salarios estancados y costos de vida en alza. La cultura laboral, conocida como “karoshi” (muerte por exceso de trabajo), incluye horas extras no remuneradas y escaso equilibrio entre vida profesional y familiar.

Las mujeres, que ahora superan en empleo a sus contrapartes en otros países, enfrentan desigualdades: pocas regresan a tiempo completo tras la maternidad debido a normas que las cargan con la crianza.

Encuestas revelan que el 90% de los japoneses apoya a una emperatriz, y muchos sienten “crisis” por la sucesión al trono. Pero el Partido Liberal Democrático se opone a cambios radicales, prefiriendo opciones como retener el estatus de princesas casadas o adoptar varones de ramas colaterales. El gobierno ha invertido billones de yenes en subsidios para guarderías y permisos parentales, pero críticos argumentan que no abordan la reticencia al matrimonio.

El futuro del príncipe Hisahito: la presión de la corte frente a las tendencias sociales

Hisahito de Japón
Estudia en la Universidad de Tsukuba, donde cursa Ciencias Biológicas, mostrando un gran interés por la botánica y la entomología, especialmente en el estudio de libélulas. A pesar de la presión por ser el único heredero varón de su generación, Hisahito ha expresado su compromiso de equilibrar sus estudios con un mayor rol en las responsabilidades oficiales de la familia imperial.

Hisahito, quien alcanzó la mayoría de edad en septiembre de 2024, es el primer varón imperial en hacerlo en cuatro décadas. En su primera conferencia de prensa en marzo de 2025, expresó su compromiso con sus deberes reales, afirmando que intentará equilibrar sus obligaciones oficiales con sus estudios universitarios y su investigación sobre libélulas, siguiendo el ejemplo de su tío, el emperador Naruhito.

Las probabilidades de que Hisahito se case y tenga hijos son altas debido a su rol, pero no inmunes a la crisis demográfica. Si sigue el patrón general, podría casarse cerca de los 30, con 1-2 hijos, pero sin garantía de varones. Si no produce herederos, se reavivará el debate sobre emperatrices o adopciones, como proponen paneles gubernamentales.

El gobierno ha destinado billones de yenes para subsidios de crianza, guarderías gratuitas y permisos parentales ampliados. Sin embargo, analistas critican que no abordan la raíz: la dificultad para encontrar parejas y la desigualdad de género.

Artículo original de Monarquías.com – Fuentes: Nippon.com, NHK World, The Japan Times, CNN, The Diplomat, Yomiuri, Reuters