Ecos de una corona sin rey: ¿regresará la monarquía a Nepal?

Bajo el cielo despejado de Katmandu, el sonido de cánticos resuena una vez más, evocando un pasado que muchos daban por enterrado. El 9 de marzo de 2025, miles de personas se reunieron en el Aeropuerto Internacional Tribhuvan para recibir al ex rey Gyanendra Shah, cuya figura despierta tanto nostalgia como división. Con banderas ondeando y gritos de “¡Dejen el palacio real para el rey!”, más de 10.000 manifestantes transformaron su llegada en un símbolo de esperanza para quienes ven en él una salida a los males de una república inestable. A sus 77 años, Gyanendra, derrocado en 2008 tras siglos de dominio dinástico, ha regresado al centro del debate: ¿podría la monarquía renacer en las montañas del Himalaya?

La trayectoria del rey Gyanendra es un reflejo de los altibajos de Nepal. Ascendió al trono en 2001 tras la trágica masacre que acabó con la vida de su hermano, el rey Birendra, y gran parte de la familia real, un evento aún envuelto en misterio. Durante sus primeros años, gobernó como monarca constitucional, pero en 2005 asumió el poder absoluto, disolviendo el gobierno para enfrentar a los rebeldes maoístas. Su reinado autoritario desató protestas masivas que lo forzaron a ceder en 2006, y dos años después, un Parlamento dominado por ex insurgentes abolió la monarquía de 240 años, convirtiendo a Nepal en una república secular. Desde entonces, ha vivido como ciudadano privado, pero su reciente reaparición ha reavivado el fervor monárquico. “La democracia que buscábamos debía traer prosperidad, pero quienes prometieron cambio han fallado”, afirmó Gyanendra en un discurso en febrero de 2025, dejando entrever su interés por influir en el futuro del país.

El ex rey Gyanendra de Nepal
El ex rey Gyanendra de Nepal

El descontento que impulsa este movimiento es evidente. Nepal, con 13 gobiernos en 17 años, lucha contra la corrupción, la inestabilidad política y una economía debilitada por desastres naturales y la pandemia. En las calles, voces como la de Thir Bahadur Bhandari, un manifestante de 72 años, resuenan con fervor: “Estamos aquí para darle al rey nuestro apoyo total y llevarlo de vuelta al trono”. Incluso Kulraj Shrestha, un carpintero de 50 años que participó en las protestas de 2006 contra Gyanendra, ha cambiado de postura. “Estuve en las marchas que quitaron la monarquía esperando un mejor futuro, pero me equivoqué; el país ha empeorado”, confesó a un reportero en marzo de 2025. Este malestar ha avivado un movimiento que mezcla nostalgia por una era estable con un anhelo de reafirmar la identidad hindú, históricamente ligada a la corona.

El rey Birendra, la reina Aishwarya y su familia fueron asesinados en circunstancias todavía sin esclarecer en junio de 2001.
El rey Birendra, la reina Aishwarya y su familia fueron asesinados en circunstancias todavía sin esclarecer en junio de 2001.

Sin embargo, el camino de regreso al trono está lleno de barreras. Los analistas dudan de que Gyanendra recupere el poder pronto. La constitución republicana, apoyada por los principales partidos, sigue siendo un obstáculo sólido, y las fuerzas políticas dominantes, como el Partido Comunista de Nepal, rechazan la idea. “La monarquía es un concepto obsoleto”, afirmó un líder del partido en abril de 2025, reflejando el consenso entre las élites. Además, la violencia de las protestas de marzo, que dejó dos muertos y decenas de heridos, ha generado críticas incluso entre algunos simpatizantes. “Con tanta violencia, los monárquicos han debilitado su causa”, señaló una estudiante universitaria en un análisis reciente.

El apoyo a Gyanendra no es unánime. Mientras miles lo recibieron con entusiasmo, muchos nepalíes, especialmente los jóvenes que no vivieron su reinado, lo miran con escepticismo. Las redes sociales muestran videos que glorifican a los reyes como guardianes de la soberanía, pero también comentarios que recuerdan su gobierno autoritario. Algunos sugieren un rol ceremonial, como en Japón, pero Gyanendra, que en 2012 expresó su deseo de volver como monarca constitucional, no ha detallado sus planes. Su silencio tras los disturbios de marzo ha alimentado especulaciones, mientras el primer ministro KP Sharma Oli advierte que cualquier intento de frenar el progreso no será tolerado.

Gyanendra de Nepal
Gyanendra Shah, el último rey de Nepal, fue depuesto en 2008 al final de una guerra civil que duró una década y que dejó más de 16.000 en esta nación de mayoría hindú.

Aun así, el simbolismo perdura. La visita de Gyanendra a sitios religiosos y su recepción en Bhutan e India sugieren un esfuerzo por fortalecer lazos culturales y políticos. Para algunos, como Rajendra Lingden, líder de un partido monárquico, el rey es “un custodio de los intereses nacionales”. Pero otros, como un ex embajador indio, argumentan que resucitar la monarquía no beneficiaría a nadie y que Nepal debe avanzar como república. En las calles de Kathmandu, el debate sigue vivo, entre el eco de los cánticos y la incertidumbre de un futuro que aún no se define. ¿Podrá Gyanendra, el último rey, liderar una restauración, o su corona seguirá siendo un eco del pasado? 

Las claves de esta historia

  • Gyanendra Shah, el último rey de Nepal, fue depuesto en 2008 al final de una guerra civil que duró una década y que dejó más de 16.000 en esta nación de mayoría hindú.
  • Shah fue coronado en 2001, después de que su hermano mayor, el rey Birendra Bir Bikram Shah, y su familia murieran en una masacre en palacio.
  • El apoyo público a la restauración de la monarquía creció en el último año, a la par que el descontento por la inestabilidad política, la corrupción y el lento desarrollo económico de este país de 30 millones de habitantes.
  • Hasta ahora, Gyanendra Shah se abstuvo en gran medida de hacer comentarios sobre la tensa política nepalí, pero recientemente hizo varias apariciones públicas con simpatizantes.

Artículo original de Monarquias.com. Fuentes utilizadas: The New York Times (28 de marzo de 2025), Al Jazeera (9 de marzo de 2025), Reuters (29 de mayo de 2025), Le Monde (16 de abril de 2025).