La entronización del sultán Ismail Ibrahim de Johor como 17º Yang di-Pertuan Agong (gobernante supremo), o rey de Malasia, que se celebrará este 31 de enero, se llevará a cabo en una esplendorosa ceremonia real.
Ibrahim Almarhum Sultan Iskandar, sultán del estado de Johor (sur del país) desde 2010, tomará el relevo del actual monarca, Al-Sultan Abdullah, sultán de Pahang, quien termina su mandato de cinco años como Yang di-Pertuan Agong.
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El rey Ibrahim viene de la acaudalada y poderosa familia real de Johor, que cuenta además con un ejército privado.
También posse una extensa colección de coches y motocicletas de lujo y participa en muchos proyectos comerciales. Esto incluye una participación en el proyecto de desarrollo multimillonario Forest City en Johor con el asediado desarrollador chino Country Gardens.


El sultán Ibrahim es definido como “un gobernante solidario y progresista” que durante su gobierno puso énfasis en la lucha contra la corrupción y la discriminación racial. Su padre, el sultán Iskandar, fue rey de Malasia de 1984 a 1989 y uno de los hombres más ricos de su tiempo.
El sultán, un gobernante que realiza viajes anuales por carretera para conocer gente de su estado, expresó en octubre su disposición a ser rey: “No es un ascenso. Es una responsabilidad que estoy dispuesto a asumir”, dijo. “El pueblo siempre será lo primero”.
El sultán de Johor será el 17° Yang di-Pertuan Agong: el rey de Malasia

Según la Constitución Federal, como jefe de estado de la nación, el Yang di-Pertuan Agong – o “El que es hecho Señor”- desempeña un papel en los tres poderes del gobierno.
Según el artículo 39 de la Constitución, el monarca supervisa los principales nombramientos políticos, como el del primer ministro. También es el comandante en jefe honorario de las fuerzas armadas, y puede conceder la gracia a prisioneros.
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Desde la independencia de esta antigua colonia británica en 1957, rige en el país un original sistema de alternancia en el trono. En virtud de este, cada cinco años, los jefes de las familias de los nueve antiguos reinos del país designan a uno de ellos como nuevo soberano.
Si bien el rey tiene un papel fundamentalmente honorífico, es muy respetado, en particular por los malayos musulmanes, en tanto que líder simbólico del islam en el país. El hecho de criticar públicamente a la monarquía es incluso pasible de una pena de prisión en Malasia.

El hasta ahora rey Abdullah tuvo que intervenir en los últimos años para decidir quién se convertiría en primer ministro. Esto incluyó nombrar a Anwar Ibrahim como primer ministro después de que las elecciones generales de 2018 condujeran a un parlamento sin mayoría.
Tras prestar el juramento como jefe de Estado, el sultán de Johor será consagrado en una ceremonia resplandeciente en el palacio real de Istana Negara, residencial oficial de los monarcas en Kuala Lumpur, en una ceremonia cargada de simbolismo y esplendor.
La Constitución de Malasia asigna unos 5 millones de ringgit (1,21 millones de dólares) al año para los gastos del rey y su familia, incluido el mantenimiento del palacio, aunque la suma puede aumentarse con la aprobación del Gabinete.
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