El rey Carlos III de Inglaterra y su nuera, Catalina, princesa de Gales, esposa del príncipe Guillermo, dejaron el lunes el hospital de Londres en el que estaban ingresados, tras sus operaciones.
El rey Carlos III, de 75 años, y la princesa de Gales (Kate Middleton), de 42 años, continuarán su recuperación en sus residencias y suspenderán sus apariciones públicas programadas en próximas fechas.
El monarca fue operado el viernes de una hipertrofia “benigna” de la próstata en The London Clinic, un centro privado londinense
“Gracias a todos los que habéis enviado vuestros buenos deseos durante la estancia del rey en el hospital”, publicó el Palacio de Buckingham en las redes sociales.
El comunicado agrega: “Su Majestad está encantado de que su diagnóstico esté teniendo un impacto positivo en la concienciación sobre la salud pública”.
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La princesa Catalina, entre tanto, fue dada de alta horas antes de la misma institución después de someterse a una misteriosa cirugía “abdominal” y permanecer internada durante los 13 días siguientes.
La esposa del heredero a la corona británica, Guillermo, “ha regresado a su casa en Windsor para continuar recuperándose de la cirugía. Está haciendo buenos progresos”, informó el comunicado.

La princesa Catalina regresó a su casa en el Castillo de Windsor, Adelaida Cottage, a 40 kms de Londres, para continuar su recuperación, según se lee en un comunicado del palacio.
En el mensaje publicado por Kensington, Kate y el príncipe Guillermo enviaron un “gran agradecimiento” al personal del hospital y dijeron que la familia “continúa agradecida por los buenos deseos que han recibido de todo el mundo”.
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“El príncipe y la princesa desean agradecer enormemente la atención brindada, a todo el equipo de la London Clinic, especialmente al dedicado personal de enfermería”, dice el texto del palacio.
“La familia de Gales extiende su agradecimiento por los buenos deseos que ha recibido de todo el mundo”, concluye el comunicado.
La Princesa de Gales fue sometida a una “cirugía abdominal” rodeada de hermetismo

La princesa de Gales (Kate Middleton), de 42 años, estuvo hospitalizada desde el 16 de enero en la misma institución en la que el rey Carlos III fue operado de próstata, la London Clinic.
Pero si bien el rey fue transparente a la hora de informar sobre su dolencia, con la idea de animar a los hombres a prevenir enfermedades en la próstata, la patología de la princesa Catalina nunca fue revelada.
Los voceros de los príncipes de Gales aseguraron que su operación quirúrgica abdominal se realizó “con éxito”, pidieron respeto a su vida privada y dijeron “que sus informaciones médicas personales sigan siendo confidenciales”.
Catalina, madre de los príncipes Jorge, Carlota y Luis, no reanudará sus actividades públicas probablemente hasta fines de marzo, y el príncipe Guillermo anuló varios compromisos públicos mientras su esposa se recupera.
La única información filtrada sobre el estado de la futura reina es que no se trata de un cáncer. Pero el hermetismo de la familia heredera llevó a los británicos a preguntarse por qué no ofreció más información sobre este personaje público.
“El hecho de que la princesa de Gales permanezca en el hospital durante gran parte de los próximos quince días indica una operación seria”, escribió el diario The Times.
“Se entiende que su condición no implica cáncer, pero dado el tiempo que se espera que esté en el hospital y su lento regreso a los deberes reales, es poco probable que su cirugía haya sido menor”, explicó el diario.
“La cirugía abdominal puede referirse al estómago, el apéndice, los riñones o el intestino, o el sistema reproductivo”, especuló The Times.
La última aparición pública de la princesa fue el día de Navidad y la última actividad de la oficina de los príncipes de Gales fue la publicación en las redes sociales del comunicado en el que hablaban de la cirugía, el 17 de enero.
El ingreso de Catalina al hospital ocurrió días antes de la cirugía a la que se sometió el rey Carlos III, de 75 años, por un problema de próstata.
Estos contratiempos de salud, además de la ausencia del príncipe Guillermo de la agenda oficial para atender a su familia, dejaron a la familia real sin sus máximos representantes en actos oficiales.
