La abdicación de la reina Margarita II de Dinamarca podría impulsar al rey Carlos III de Inglaterra a retirarse antes de tiempo y abandonar la premisa de que la corona se lleva para siempre.
Margarita II, de 83 años, entregará la corona a su hijo Federico X este 14 de enero después de 52 años en el trono, convirtiéndose en la última monarca europea en retirarse para dar lugar a la nueva generación.
En lo que va del siglo XXI, siete monarcas abdicaron en Europa: Juan de Luxemburgo en 2000, Beatriz de Holanda y Alberto II de Bélgica, en 2013, Juan Carlos I de España en 2014, el rey de Camboya en 2004, el de Bután en 2008 y el emperador de Japón en 2019. Incluso el Papa Benedicto XVI protagonizó la primera abdicación papal en más de 800 años.

La sorpresiva abdicación de Margarita II de Dinamarca abre nuevas posibilidades a Carlos III de Inglaterra, de 75 años
Carlos tenía 73 años y era el heredero más longevo de la historia de la monarquía británica cuando murió su madre, Isabel II. La reina había manifestado en reiteradas oportunidades que reinaría hasta la muerte, pero las cosas han cambiado.
La abdicación ha sido una mala palabra para la realeza británica desde la crisis de 1936, cuando el rey Eduardo VIII tuvo que abdicar en diciembre de ese año para poder casarse con Wallis Simpson, una divorciada estadounidense.

La abdicación evitó una grave crisis constitucional. Exiliado en París, Eduardo VIII tomó el título de Duque de Windsor y se casó con Wallis, dejando la corona a su hermano menor Alberto, padre de Isabel II, que fue coronado como Jorge VI en mayo de 1937.
La dramática abdicación de Eduardo VIII amargó durante décadas a la familia real, que acusó al ex rey de haber agravado la frágil salud de Jorge VI y de haber anticipado su muerte. En 1947, Isabel prometió que sería reina durante toda su vida.
¿Seguirá Carlos III el ejemplo de Margarita II? Una “monarquía envejecida” no parece una buena idea, dicen los expertos
La avanzada edad de Carlos III genera preguntas inevitables sobre cuánto tiempo permanecerá en el trono y despierta la preocupación sobre una sucesión de reyes longevos: su hijo mayor y heredero, Guillermo, tiene 41 años.
De la misma forma que su prima británica Isabel II, la reina Margarita II, de 83 años, había asegurado en repetidas ocasiones que nunca abdicaría, diciendo: “Permaneceré en el trono hasta que me caiga de él”.
Pero el 31 de diciembre por la noche, en su tradicional mensaje de Nochevieja, la soberana anunció que dejará el trono a su hijo, el príncipe Federico, de 55 años, explicando su decisión por su edad y problemas de salud.

En febrero, la popular monarca fue sometida a una operación quirúrgica en la espalda que la mantuvo alejada de la vida pública hasta abril. “La operación (…) dio lugar a reflexiones sobre el futuro, sobre la cuestión de si era tiempo de transferir las responsabilidades a la siguiente generación”, dijo la reina.
El periódico británico “The Guardian” calificó la abdicación de Margarita II como “un signo de una monarquía constitucional sensata” y analizó que Carlos III “ciertamente tiene derecho a un reinado sustancial después de esperar tanto tiempo. Pero no a la muerte”, añadió.
La abdicación, escribió el periódico, indica una nación capaz de mantener sus instituciones “adecuadas para su propósito”.
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La decisión de la reina Margarita abrió la puerta para que el rey Carlos III haga lo mismo, dijo el experto de la realeza británico Richard Eden, quien cree que el monarca ahora es libre de adoptar una visión diferente a la de su madre y renunciar cuando crea que es el momento adecuado.
“En mi opinión, no hay ninguna razón por la que el rey Carlos deba considerar la abdicación como un desastre”, concluye.
“La esperada transición fluida en Copenhague le demostrará que él también podría seguir el ejemplo de la reina Margarita, que sólo es ocho años mayor que él”, dijo Eden.
“En una monarquía segura y confiada, no socavaría el principio hereditario si el rey entregara el poder a su heredero antes de que se volviera demasiado frágil para desempeñar sus funciones con eficacia”, analizó.
A sus 75 años, Carlos III todavía está “en forma”, pero los expertos creen que debería “seguir el ejemplo” de Margarita II en los próximos años
El pueblo de Dinamarca tomó la noticia con calma y apoyó la decisión de Margarita II: el público está muy contento de que el príncipe heredero Federico ascienda al trono con su esposa nacida en Australia, la popular princesa Mary.
Con el tiempo, dice Eden, este ejemplo podría ser una buena noticia para Carlos III.
“La reina Margarita tomó su decisión después de someterse a una importante cirugía de espalda y si el rey Carlos considera demasiado pesada la carga de ser jefe de Estado en el futuro, debería seguir su ejemplo”, concluyó.
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El biógrafo real Phil Dampier cree que Carlos III sin dudas se vería influenciado por los acontecimientos en Dinamarca, especialmente si eso protege el futuro de la monarquía.
“Debe hacernos preguntarnos si dentro de cinco o 10 años el rey Carlos podría pensar en hacer lo mismo si su salud se resiente o simplemente cree que es un buen momento para pasar la herencia a Guillermo y Kate mientras todavía son jóvenes”, dijo.
“Nuestra difunta reina nunca abdicaría debido a lo que sucedió en 1936, cuando su tío abdicó y su padre subió al trono. Pero los tiempos cambian”, agregó.
El comentarista real Richard Fitzwilliams analiza que la reina Margarita II no desea que la monarquía danesa sea vista como vieja y obsoleta.
“La reina Margarita de Dinamarca es una operadora astuta”, dijo. “Ha sorprendido a la nación al anunciar que abdicará dentro de quince días en favor de su hijo, el príncipe heredero Federico”.
Fitzwilliams dijo que su edad y su reciente cirugía de espalda también pueden haber influido en la decisión, pero añadió: “Siempre había rechazado la idea de abdicar”
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“El príncipe heredero Federico tiene 55 años y la princesa María tiene 51. Ella bien pudo haber calculado que una monarquía envejecida no era una buena idea, especialmente si hubiera reinado durante aproximadamente una década más”.
El historiador real Ed Owens, por su parte, cree que a Carlos III le gustaría permanecer mucho tiempo en el trono para influir de manera positiva, especialmente, con su agenda ambiental.
A diferencia de su madre, parece verse a sí mismo con un estilo más “dinámico” en el que “persuade” a los agentes de cambio y a otros jefes de estado a actuar, dijo Owens.
“Tiene unos 70 años, pero todavía está relativamente en forma, goza de buena salud, hasta donde sabemos, y creo que prevé que tendrá que impulsar su agenda en estos primeros años de su reinado”, puntualizó.
Owens cree que existe “una gran probabilidad” de que Carlos II reine hasta su muerte, como su madre, que consideraba que ser reina era un deber de por vida. Pero dijo que el rey haría bien en establecer un punto final definitivo para su reinado.
“No creo que una abdicación sea inevitable”, dijo el historiador. “Aunque, a largo plazo, sería una opción sensata intentar traer sangre nueva como lo han hecho muchas familias reales europeas”.