
Se dice que este monarca acostumbraba consumir hasta ocho litros diarios de esta bebida. También tenía que él denominaba “la enfermedad de la porcelana”. Era un apasionado de este material chino e hizo construir la primera fábrica europea de porcelana en Meissen. Cuando murió, en 1733 dejando a nueve hijos de seis diferentes mujeres, el reino en ruina financiera y una colección de 35.798 piezas de porcelana.
