💔 Furia en el palacio de Mónaco: el príncipe que condenó a muerte a su esposa

El matrimonio del príncipe Honorato III de Mónaco (1720-1795) con María-Catalina de Brignole-Sale fue uno de los más desgraciados de la dinastía Grimaldi, un linaje de por sí bastante desgraciado.

Al descubrirla compartiendo el lecho con un alto noble francés, Honorato III le dio a su esposa tantos golpes que la princesa infiel terminó tirada en el suelo, con unas costillas rotas. Acto seguido, Honorato le ató las manos a la espalda con una soga y la encarceló sin otros alimentos más que pan y agua.

La furia del dio paso a un implacable y gélido rencor, y se cuenta que, para apaciguar su cólera, Honorato III sometía cada día a su esposa a castigos corporales acompañados de insultos y promesas de eterno castigo.

Gracias a la complicidad de una de sus damas, y la caridad de unas monjas agustinas, la consorte logró huir de su prisión rumbo a París descendiendo por un balcón del palacio. Honorato III perdió los estribos y declaró a su mujer “en rebeldía contra la Corona de Mónaco”, la privó de sus títulos y honores.

Como no podía aplacar sus sentimientos, Honorato III, con un odio sólo comparable a la intensidad con la que había llegado a amar a María-Catalina, la condenó a muerte según la ley monegasca de alta traición. La princesa jamás regresó al principado de Mónaco y esperó pacientemente la muerte de Honorato para casarse en París con su amante.