Los reyes y los príncipes herederos de Noruega asistieron este 10 de diciembre a la entrega del Premio Nobel de la Paz a la activista iraní Narges Mohammadi, que actualmente está encarcelada en su país. Los mellizos de la galardonada, Ali y Kiana, de 17 años y vestidos de negro, aceptaron el premio durante la ceremonia en el ayuntamiento de la capital de Noruega y leyeron un discurso que logró transmitir desde la cárcel.
Mohammadi, que protesta contra el uso obligatorio del velo para las mujeres y la pena de muerte en Irán, ha sido detenida y condenada en numerosas ocasiones en las últimas décadas. Desde 2021 está encarcelada en la prisión de Evin en Teherán, por lo que no pudo recibir el galardón en persona. En su discurso leído por sus hijos ante los reyes Harald V y Sonia y los príncipes herederos Haakon Magnus y Mette-Marit, Mohammadi criticó el “régimen religioso tiránico y misógino”.
“Soy una mujer de Oriente Medio, de una región que, aunque es heredera de una rica civilización, se encuentra actualmente atrapada en la guerra y presa de las llamas del terrorismo y el extremismo”, afirmó en su mensaje, escrito “detrás de los altos y fríos muros de una prisión”. “Soy una mujer iraní que se siente orgullosa y honrada de contribuir a esta civilización, que hoy es víctima de la opresión de un régimen religioso tiránico y misógino”, denunció, instando a la comunidad internacional a hacer más por los derechos humanos.
La activista de 51 años fue nombrada ganadora del Nobel de la Paz en octubre “por su lucha contra la opresión de las mujeres en Irán y su combate por promover los derechos humanos y la libertad para todos”. Es una de las principales figuras del movimiento de protesta “Mujer, Vida, Libertad” en Irán, desencadenado por la muerte bajo custodia policial, el año pasado, de Mahsa Amini, una kurda iraní de 22 años detenida supuestamente por vulnerar el estricto código de vestimenta que rige en el país para las mujeres.
Los Premios Nobel se anuncian cada año a principios de octubre, pero se entregan en Estocolmo y Oslo el 10 de diciembre, día del fallecimiento de Gustav Nobel. En Estocolmo (donde el rey de Suecia entrega los premios científicos, de Economía y de Literatura), la ceremonia concluye con un banquete que reúne a cerca de 1.300 personas en el Ayuntamiento, en presencia de la familia real al completo. En Oslo, un millar de invitados se reúnen también para la ceremonia en la alcaldía, antes de un banquete en pequeño comité.






