El rey emérito Juan Carlos I se ha marchado por quinta vez en el año de España con rumbo a Abu Dhabi, la lujosa capital emiratí donde vive desde su “autoexilio” hace más de tres años. Pero como ocurre cada vez que debe abandonar el país del que fue rey durante 39 años, cada vez le cuesta más porque su mayor deseo es volver definitivamente a España.
El deseo de Juan Carlos de Borbón regresar a España no es oficial, pero las pruebas de ello son contundentes. Se fue a Oriente Medio en agosto de 2020 y pasaron 21 meses entre hasta su primera visita a casa en mayo de 2022 bajo el pretexto de participar de una regata de vela en Sanxenxo (Galicia).
El gobierno de izquierda de Pedro Sánchez consideró que tenía que reconocer públicamente su laxa ética fiscal. Un periodista lo esperó y le preguntó si pensaba dar explicaciones al pueblo español sobre las acusaciones que pesaban en su contra. “¿Una explicación? ¿Sobre qué?”, preguntó el rey emérito.

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Antes de retornar a Abu Dhabi, Juan Carlos pasó por la que fue su residencia oficial casi toda su vida, el Palacio de La Zarzuela, cerca de Madrid, y habló con el rey Felipe VI. “El rey explicó a su padre cómo se percibía realmente su persona en España y le hizo hincapié en la absoluta necesidad de no repetir un viaje como el de Galicia”, dijo el biógrafo real José Antonio Zarzalejos.
Pero el padre no quiso escuchar a su hijo y a partir de entonces sus visitas a España fueron cada vez más frecuentes, para exasperación del palacio real. “Las regatas son sólo una excusa”, dijo un hombre de confianza del rey citado por el diario El Español, “para poder respirar el aire de su tierra natal, disfrutar de la gastronomía de su país y rodearse de sus amigos más cercanos”.
Este año Juan Carlos I viajó no una, sino cinco veces, a España (en mayo, en abril, en julio, en agosto y en noviembre), aunque sus visitas fueron mucho más discretas. El país está saliendo de una crisis política y tiene otros problemas en los cuales centrarse. Y el ex rey también lo cree así. Sus visitas son seguidas con avidez por los locales y los fotógrafos y el exmonarca disfruta de ser, nuevamente, el centro de atención.

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Los monárquicos decepcionados por Juan Carlos, como José Antonio Zarzalejos, están siendo cada vez más misericordiosos con el anciano. “Era un gran estadista y al mismo tiempo una persona muy común y corriente”, afirma. “Pero creo que tenemos la obligación de mirar el panorama más amplio”. Y en general, dice, Juan Carlos no ha tenido una figura tan mala en su vida.
El problema lo tiene ahora el rey Felipe VI, que en los últimos nueve años se ha esforzado en borrar de la faz de la monarquía todo rastro del “juancarlismo” y reafirmando continuamente que nadie, ni siquiera la Corona, está fuera de la ley. Su padre fue el rey excepcional, el rey fundacional” tras la dictadura, “que acabó mal por una doble pulsión, el sexo y el dinero; su hijo ha restaurado la reputación de la monarquía, y su nieta va a darle continuidad”, dice Zarzalejos.
Juan Carlos I fue en su momento muy valorado por pilotar la transición de la dictadura a la democracia a partir de 1975. Pero una multiplicación de escándalos a partir de 2012, las sombras sobre su fortuna, sus aventuras extramatrimoniales y sus lujos en plena crisis, incluida la relación con Corinna zu Sayn-Wittgenstein-Sayn, derrumbaron su imagen y le llevaron a abdicar en 2014.
Juan Carlos abandonó España para instalarse en Abu Dhabi el 3 de agosto de 2020 tras las revelaciones cada vez más embarazosas sobre su fastuoso tren de vida y el dudoso origen de su fortuna, en un momento en el que se acababa de abrir una investigación judicial contra él. Centrada en sospechas de corrupción y blanqueo, esta investigación fue archivada en marzo de 2022 por la justicia española, así como las otras dos abiertas posteriormente, principalmente a causa de la prescripción de los delitos y de la inmunidad que lo protegía como jefe de Estado hasta su abdicación.
En los últimos meses, Juan Carlos I ha visto cómo se archivaban las otras causas judiciales sobre su fortuna, pero no por su inocencia, sino por la prescripción de los delitos y por la inmunidad que lo protegía. En octubre se cerró a su favor su última causa pendiente, cuando un tribunal de Londres se declaró “incompetente” para dilucidar si acosó a su antigua amante Corinna, que le reclamaba US$ 165 millones.
Esta mujer danesa, divorciada de un príncipe alemán y conocida también por su nombre de soltera, Corinna Larsen, mantuvo una relación con el entonces monarca entre 2004 y 2009. Demandó al ex rey en 2020, asegurando que él la hostigó desde 2012 buscando recuperar “regalos” que incluían 65 millones de euros (73 millones de dólares).
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