Paul Philip de Hohenzollern, un miembro de la familia real de Rumania conocido como Paul de Rumania, está batallando en Francia para que la justicia no lo extradite a su país de origen, donde debe cumplir una pena de prisión de tres años y cuatro meses de cárcel por tráfico de influencias y complicidad en un delito de estafa inmobiliaria.
Paul-Philippe, de 75 años, fue declarado culpable de trabajar con una banda de estafadores para recuperar propiedades que cree que son suyas como heredero del penúltimo rey de Rumania, Carlos II (1930-40). Paul Philip estaba entre las 18 personas condenadas por los planes, que se cree que le costaron al Estado rumano 145 millones de euros (159 millones de dólares). También incluían a los empresarios israelíes Tal Silberstein y Beny Steinmetz.

El padre de Paul-Philippe, Mircea Carol de Hohenzollern, nació en Rumania en 1920 y era el hijo mayor ilegítimo de Carol II, quien gobernó desde 1930 hasta que abdicó en 1940 en favor de su hijo menor, Miguel I. “No hice nada ilegal o malo, confío en que Francia me sacará de esta pesadilla”, dice Paul, quien asegura que en Rumania es atacado solo porque no se lo reconoce como heredero de su abuelo.
El padre de Paul-Philippe fue reconocido como hijo de Carol II en Portugal y Francia en 1955 y 1963, pero el vínculo no fue reconocido por Rumania hasta 2012. El propio Paul, que tiene ciudadanía británica, francesa y rumana, regresó a vivir al país en la década de 1990, pero el rey Miguel nunca lo reconoció como parte de la familia real. Murió en 2017. Su hijo inició acciones legales para recuperar pinturas retiradas de Rumania por el rey Miguel en 1947, incluidas dos obras del maestro del Renacimiento El Greco.

El hijo de Mircea Carol ahora afirma que sus intentos de reclamar su herencia real de propiedades, tierras y obras de arte clásicas son el verdadero motivo de su procesamiento y su abogado, Laurent Pasquet-Marinacce, dijo ante tribunal que la acción judicial es “imposible de separar de lo que representa para el Estado rumano, a la luz de su historia”. “Los actos que llevaron a (Paul) a ser condenado están directamente relacionados con el estatus de heredero real que él reclama”, agregó.
El tribunal de apelaciones de extradición de París pidió en tres ocasiones más detalles a los tribunales rumanos para ayudar en su trabajo, la más reciente en octubre. “Cuanto más profundizamos en esta audiencia, más numerosas y evidentes se vuelven las contradicciones de las autoridades”, afirmó Pasquet-Marinacce, que cuestionó la condena rumana contra Paul-Philippe von Hohenzollern y duda de su respetarán los derechos de su cliente si regresaba allí.
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