Conocido amigo del príncipe Andrés de Inglaterra, a quien solía hospedar en su villa de Las Bahamas, el ex ejecutivo de la moda canadiense Peter Nygard fue condenado por utilizar su estatus de mayor fabricante de ropa femenina de Canadá para agredir sexualmente a mujeres y niñas, en un movimiento judicial que plantea nuevos interrogantes sobre el hermano del rey Carlos III.
El extravagante fashionista vendía blusas y pantalones en los principales grandes almacenes y en sus propios puntos de venta, y solía organizar lujosas fiestas en sus casas en las Bahamas (un parque infantil de inspiración maya con volcanes falsos) a las que asistió el príncipe Andrés.
Según la acusación, Nygard, de 82 años, atacó a jóvenes de entre 16 y 28 años en una habitación de lujo en la sede de su empresa en Toronto desde los años 1980 hasta mediados de los 2000. Ahora, después de un juicio de siete semanas en Toronto, el hombre fue declarado culpable de cuatro cargos de agresión sexual, tras declarar que había abusado sexualmente de cuatro mujeres y de una joven de 16 años entre 1988 y 2005.


La relación de Peter Nygard y el príncipe Andrés de Inglaterra
La fiscal canadiense Ana Serban lo acusó durante el juicio de haber utilizado su “poder y estatus como diseñador de moda rico para atraer y agredir sexualmente a mujeres jóvenes”. Lisa Haba, abogada que representa a casi 60 mujeres que demandaron a Nygard en Estados Unidos, dijo que “Nygard es peor que (Jeffrey) Epstein”, el financiero estadounidense que se suicidó en 2019 mientras esperaba el juicio por tráfico sexual y conspiración y también era amigo del príncipe británico.
La condena al magnate abrió nuevo interrogantes sobre la relación del príncipe Andrés, hijo de la fallecida reina Isabel II, con poderosos que fueron relacionados al mundo de la pedofilia, del tráfico de mujeres y la prostitución VIP. “La decisión del duque de York de mantener contacto con el magnate plantea dudas sobre su amistad con sus seguidores adinerados”, dijo el diario londinense The Times.

El Times informó que el príncipe Andrés, de 63 años, visitó el resort caribeño de Nygard, Nygard Cay, acompañado por su ex esposa Sarah, duquesa de York, en 2000, poco después tener que compadecer en tribunales de Canadá bajo acusaciones de abuso sexual de menores. En esos momentos, el empresario también fue fotografiado con las hijas del duque de York, la princesa Beatriz y la princesa Eugenia.
La mansión del magnate –que amasó una fortuna de 620 millones de dólares– se utilizó para promocionar su marca de ropa, con fiestas a las que asistieron celebridades y políticos como Oprah Winfrey, el presidente Bush padre, Robert De Niro y Sir Sean Connery, y era el lugar donde supuestamente elegía chicas para tener relaciones sexuales y luego las obligaba o les ofrecía dinero en efectivo.
El duque de York ya había sido relacionado a otro depredador sexual

Peter Nygard es el segundo amigo de Andrés sobre el que pesan acusaciones de ataques sexuales, aunque no hay indicios de que el príncipe conociera los crímenes ni hay sugerencia de comportamiento inadecuado por parte de cualquiera que haya visitado Nygard Cay.
Una fuente cercana al caso Nygard dijo: “No existe un vínculo directo entre Andrés y las acusaciones que enfrenta Nygard. Pero el hecho de que el príncipe haya sido vinculado y fotografiado con un hombre que enfrenta acusaciones de agresión sexual muy graves lo pondrá bajo más presión”.
En 2019, el príncipe se vio obligado a retirarse de la vida pública tras ser relacionado con el multimillonario Epstein, que se suicidó en prisión después de haber sido detenido bajo acusaciones de abuso de menores.
La estadounidense Virginia Giuffre alega que el pedófilo la “entregaba” al príncipe Andrés para que mantuviera relaciones con ella cuando tenía 17 años. El hijo de Isabel II todavía niega con vehemencia haber tenido relaciones sexuales con ella y la cuestión se cerró mediante un millonario acuerdo extrajudicial a principios de 2022.
Peter Nygard, un “monstruo”
Numerosas mujeres contaron ante el tribunal que Peter Nygard las había invitado a recorrer sus opulentas oficinas canadienses con el pretexto de trabajar como modelos lucrativas u otras oportunidades, sólo para encontrarse “atrapadas” en una suite del último piso con bañera de hidromasaje. Un contratista que renovó el espacio testificó que no tenía manijas en las puertas interiores y necesitaba “un código clave” controlado por Nygard para salir.
La mujeres alegaron que Nygard las había reprendido y abusado sexualmente y una de ellas lo calificó como “un monstruo”. “Se abalanzó sobre mí y hábilmente me inmovilizó en la cama. Seguí repitiendo la palabra ‘no’ al menos 50 veces”, testificó. “Él, enojado, me regañó por no cooperar: ‘¿Por qué no me dejas hacer esto? Otras chicas me dejan hacer esto'”.
La policía allanó la sede de Nygard International en Manhattan en 2020 y su empresa se declaró en quiebra poco después. El arresto del magnate se produjo después de que un denunciante publicara imágenes que incluían a una joven de 17 años bailando en una barra de striptease en el avión privado Boeing 727 de Nygard. “Nygard simplemente bajaba y elegía una chica. Normalmente estaban borrachas”, dijo Stephen Feralio, camarógrafo personal de Nygard.
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