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Un año después de su ascenso al trono, Carlos III aún no se mudó al Palacio de Buckingham

Un año después de su ascenso al trono, el rey Carlos III y la reina Camilla todavía no se mudaron al Palacio de Buckingham, la vivienda oficial de los monarcas británicos que actualmente es sometido a obras de restauración, y continúan viviendo en la más modesta Clarence House, la mansión en la que viven desde que se casaron hace 17 años.

Localizado en el centro de Londres, el Palacio de Buckingham es la residencia oficial de los monarcas británicos pero no la favorita. El palacio se conocía originalmente como Buckingham House y fue construido para el duque de Buckingham en el siglo XVIII y luego comprado por el rey Jorge III para su esposa, la reina Carlota, quien dio a luz allí a 14 de sus 15 hijos.

Cuando se convirtió en rey en 1820, Jorge IV le pidió al arquitecto John Nash que transformara la mansión en un palacio, pero estaba inacabada cuando murió en 1830 y permaneció así bajo su sucesor Guillermo IV. En 1837, la reina Victoria se convirtió en la primera monarca en vivir en el palacio y desde entonces se amplió y modernizó para que sirviera como sede oficial de la corte. 

El diseño del Palacio de Buckingham era pobre y la decoración incompleta, y grandes zonas carecían de papel pintado o de accesorios. El comedor de la reina Victoria y el príncipe Alberto estaba tan lejos de la cocina que sus comidas nunca llegaban calientes, los baños no funcionaban, las chimeneas no podían soportar el humo y los conductos de ventilación estaban encima de los desagües, desprendiendo un olor desagradable.

El palacio tiene 775 habitaciones, incluidas 19 salas estatales, en una de las cuales nació el príncipe Carlos en noviembre de 1948, pero a diferencia de sus hermanos menores, no pasó allí su infancia, sino en Clarence House. Tradicionalmente, el palacio es escenario de los mayores eventos anuales de la realeza: recepciones diplomáticas, audiencias oficiales, investiduras, banquetes de Estado y “garden parties”.

La historiadora de la realeza británica Tessa Dunlop cree que falta mucho para que Carlos III se mude a Buckingham ya que el monarca cree que, después del “divorcio y la muerte de un ser querido“, mudarse de casa “es lo más estresante que se puede hacer“. “Nuestro Rey ha pasado por los dos primeros, ¿por qué es siquiera una pregunta que tendrá que soportar el tercero?”, dijo la experta.

“Carlos ha dejado claro que no quiere cambiar su residencia oficial en Londres, Clarence House, por el enorme y poco práctico Palacio de Buckingham”, recordó Dunlop. “Si queremos una familia real más moderna y funcional, no podemos esperar que un rey abuelo de 74 años pase de la que es su casa desde hace 20 años a un palacio de 775 habitaciones”.

La reina madre (madre de Isabel II) tomó Clarence House como su vivienda oficial en 1952, después de enviudar del rey Jorge VI. La casa fue construida entre 1825 y 1827 para el duque de Clarence y más tarde el rey Guillermo IV. Después de su muerte, la casa fue utilizada por varios miembros de la familia real, incluida la madre de la reina Victoria, la duquesa de Kent. 

La entonces princesa Isabel (Isabel II) y el duque de Edimburgo se instalaron en Clarence House tras su boda en 1947: “Ahí es donde Isabel y Felipe disfrutaron de su primer hogar real; el duque recableó el edificio con las más altas especificaciones, instalando intercomunicadores entre las habitaciones mientras Carlos y Ana daban sus primeros pasos en la guardería”, relató Dunlop. En 2003, el príncipe Carlos y Camilla, duquesa de Cornualles, se mudaron a Clarence House, tras una extensa remodelación.

El Palacio de Buckingham “puede parecer elegante desde el exterior (el edificio fue renovado en 1913 para estar a la altura de la Europa real), pero vivir en él  siempre ha sido una pesadilla”, recordó Dunlop. “Después de la abdicación de Eduardo VIII en 1936, la familia de Jorge VI se mudó allí y no quedó muy impresionada: era como acampar en un museo, y debería haberse convertido en uno hace años”.

La historiadora cree que Buckingham debería utilizarse mejor y abrirse más al público: “Es mucho mejor abrir más puertas durante una temporada más larga y dejar que los verdaderos soldados de infantería de la monarquía, el público que paga, disfruten de los suntuosos tesoros del Palacio de Buckingham. Es un ‘museo’ en el que a todos nos encantaría ‘acampar’ aunque sea una vez”, dijo. Y finalizó: “En cuanto al rey, ya ha tenido suficientes turbulencias durante un año. Déjenlo a él y a Camilla solos con sus comodidades en Clarence House”.

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