Un nuevo libro publicado en el Reino Unido por la historiadora Fern Riddell y Angela Webb-Milinkovich, descendiente de John Brown, afirma que la reina Victoria (1837-1901) pudo haber tenido un hijo secreto con su sirviente escocés y llega a decir que se casaron y tuvieron un hijo secreto.
Webb-Milinkovich ha expresado su disposición a investigar la veracidad de su propia historia familiar, que afirma descender de un hijo secreto de la pareja. “Estoy bastante segura de que esta historia tiene cierta legitimidad. Para mí, es simplemente una historia divertida que mi familia comparte“, declaró.
Riddell, por su parte, afirmó haber encontrado pruebas sustanciales que sugieren un romance entre Victoria y Brown. Para comprender mejor esta afirmación, es importante remontarse al pasado. Tras la muerte de su esposo, el príncipe Alberto, en 1861, Victoria se retiró del mundo y se volvió cada vez más dependiente de Brown, quien había sido uno de los sirvientes más cercanos de la corte desde 1848.

La reina no dudó en demostrar su afecto por Brown aumentando su salario e incluso incluyendo su imagen en los retratos oficiales. Su muerte fue lamentada oficialmente, y la Circular de la Corte describió el evento como un “profundo pesar” para la Reina.
Aunque Victoria descartó los rumores de una aventura como “chismorreos de la alta sociedad”, la colección de Riddell presenta evidencia de lo contrario. Entre las pruebas más impactantes se encuentra una fotografía de un molde de la mano de Brown, encargada por Victoria poco después de su muerte en 1883. Este gesto evoca una práctica similar que tuvo con Alberto, demostrando un profundo vínculo emocional.
Además, un diario familiar Brown, sin editar, revela detalles íntimos de la relación entre ambos. En un pasaje, Victoria describe a Brown como su “amado John” y utiliza términos cariñosos que refuerzan el vínculo especial que compartían. Una nota manuscrita también expresa sus sentimientos por él. Sin embargo, los críticos argumentan que Victoria se refería frecuentemente a Brown como amigo, lo que sugiere que su relación podría interpretarse de forma más platónica. Riddell rebate esta opinión, afirmando que el uso de estos términos no debería ocultar los profundos sentimientos que existían entre ellos.

Además, la historiadora enfatiza que la imagen de la Reina como una mujer reservada pudo haber eclipsado su verdadera identidad femenina. “Es esencial restaurar la feminidad de Victoria”, argumenta Riddell. Incluso sugiere la posibilidad de un matrimonio irregular entre ellos, algo común en Escocia en aquella época. Una confesión tardía de un capellán de la Reina mencionó arrepentimiento por haber realizado tal ceremonia. Aunque esta información ha sido controvertida a lo largo de los años, Riddell cree que merece una consideración más detenida.
Recientemente, Webb-Milinkovich compartió una historia familiar sobre un supuesto hijo fruto de la relación entre Victoria y Brown. Afirma que su familia solía mencionar esta historia en reuniones sociales: “Crecimos escuchando que John Brown y la Reina Victoria tuvieron una relación romántica y que terminaron teniendo un hijo”, dijo. La veracidad de esta afirmación sigue siendo incierta, pero Riddell considera que vale la pena investigar esta hipótesis. Para validar esta teoría, sería necesario realizar pruebas de ADN a los descendientes de Victoria para determinar si existe algún vínculo sanguíneo con Webb-Milinkovich.
“Estoy dispuesta a hacerme la prueba y aceptar los resultados”, dijo Webb-Milinkovich al ser entrevistado por The Times. “Estoy orgullosa de mi historia familiar y me encantaría que se hiciera pública si es legítima”. La búsqueda de respuestas no solo podría ofrecer una nueva perspectiva sobre la vida de la reina Victoria, sino también arrojar luz sobre aspectos menos conocidos de la historia real británica.
Artículo original de Monarquias.com



