En la tierra de la lesa-majestad (delito de lesión o agravio contra la realeza), es imposible descifrar la monarquía tailandesa y mucho menos criticarla.
Tras su coronación, criticar al rey tailandés sigue siendo un delito imperdonable
Vajiralongkorn no solo mantuvo la ley de “lesa majestad”, que castiga con la prisión a los que difamen, critiquen e insulten a la familia real. Ahora reclaman por la libertad de varios activistas.