Racistas en Buckingham: la acusación que amargó los últimos años de la reina Isabel II

Cuando en mayo de 2019 nació en el Reino Unido su primer hijo, los duques de Sussex ya estaban ideando su plan para abandonar el país y sus obligaciones oficiales para llevar una vida privada dedicada a negocios privados. 

Cuatro años después, el príncipe Harry y Meghan Markle continúan bombardeando a la familia real británica con acusaciones, gracias a las cuales embolsaron millones de dólares, de las cuales la más grave de todas, la de racismo dentro de la familia, amargó los últimos años de vida de la reina Isabel II.

La controversia racista estalló por primera vez después de que la duquesa de Sussex dijera en una entrevista con Oprah Winfrey en la televisión estadounidense que en el Palacio de Buckingham hubo “preocupaciones y conversaciones” sobre cuán oscura sería la piel de su primer hijo cuando ella estaba embarazada

“En esos meses cuando estaba embarazada [había] preocupaciones y conversaciones sobre cuán oscura podría ser su piel cuando naciera”, dijo Meghan, quien se negó a decir quién o quiénes participaron de esas charlas: “Creo que sería muy perjudicial para ellos”. 

En un momento de la entrevista, Winfrey le dijo que “les preocupaba que si fuera demasiado moreno eso sería un problema”. La duquesa, que dijo no haber estado presente en esas supuestas conversaciones, respondió: “Si esa es la suposición que estás haciendo, creo que parece bastante segura”.

Cuando el príncipe se sumó a la entrevista, su recuerdo del asunto fue marcadamente diferente y sostuvo que sólo hubo una conversación “justo al comienzo” de su relación, “antes incluso de casarnos”. Cuando se le pidió que diera nombres, Harry respondió: “Esa conversación, nunca la voy a compartir”. Y agregó no consideraba el comentario como “racista”, sino más bien como un caso de “sesgo inconsciente”.

Fue tal la reacción por lo denunciado por la duquesa que Oprah Winfrey reveló que el príncipe Harry le había pedido que dejara claro que las críticas no estaban dirigidas a ninguno de sus abuelos, la reina Isabel y el príncipe Felipe, fallecido un mes después. Pero lejos de apagar la conflagración que habían iniciado, esto hizo que las especulaciones se dispararan, con acusaciones contra miembros de alto rango de la realeza que no podían defenderse.

Ante la gravedad de la acusación, la reina Isabel II respondió después que “algunos recuerdos pueden variar” sobre lo dicho y prometió trabajar sobre lo denunciado. En privado, la Familia Real deploró los comentarios de la pareja, pero el príncipe Guillermo, hermano de Harry, alzó la voz públicamente y dijo a un periodista que los Windsor no son “en absoluto” una “familia racista”.

En medio de informes posteriores que decían que  el Palacio estaba “tambaleándose” por lo que se describió como “acusaciones tóxicas”, el entonces príncipe Carlos y su nuera, Meghan, intercambiaron posteriormente varias cartas sobre el asunto en las que se dice que él expresó su tristeza porque ella se sentía así, pero se esforzó mucho en explicar que no habría habido “ninguna mala voluntad ni prejuicio casual cuando las dos personas hablaron sobre su futuro nieto”. 

Se dice que el príncipe Carlos quería aclarar con Meghan algo que le preocupaba mucho. El periodista Jonathan Dimbleby, respetado biógrafo del entonces Príncipe de Gales, defendió entonces a Carlos: “Es alguien cuya vida personal profesional se ha dedicado a unir a las personas, no a separarlas”.

El príncipe Harry y su esposa, que abandonaron la familia real a principios de 2020 y se mudaron a América del Norte, han negado desde entonces haber acusado a la familia de racismo y, en cambio, han dado a entender que tenían un “sesgo inconsciente”. El diario The Sunday Times informó que se había llegado a un acuerdo para según el cual ellos no volverían a plantear el tema. El famoso episodio estuvo inexplicablemente ausente en las exitosas memorias de Harry, Spare. Tampoco apareció en el documental de Netflix que precedió a la publicación de su libro.

Tom Bradby, de la cadena británica ITV, abordó el tema durante una entrevista con el príncipe antes de la publicación de su libro y le preguntó: “En la entrevista con Oprah usted acusó a la Familia Real de racismo”. El duque de Sussex sacudió la cabeza y dijo: “No, no lo hice”, y añadió: “la prensa británica dijo eso”.

Entonces, ¿por qué ahora todo el asunto ha vuelto a estallar? El 28 de noviembre de este año salió a la venta Endgame”, un nuevo libro de Omid Scobie en el que aborda la vida de “una familia real en crisis”, calificado como “venenoso” y reparte acusaciones para toda la familia real -incluidos Carlos III, la reina Camilla y los príncipes de Gales- con la excepción de los duques de Sussex. 

Pero la versión holandesa del libro tuvo que ser retirada de las librerías después de que revelara “accidentalmente” qué miembros de la Casa de Windsor manifestaron su preocupación sobre el color de piel del bebé.

Omid Scobie negó haber incluido los nombres de los miembros de la familia real en el manuscrito en inglés del libro, y agregó, en sintonía con la editorial, que “errores de traducción” llevaron a que los nombres aparecieran en la traducción holandesa. “Escribí y edité la versión en inglés”, se defendió. “Nunca he producido ninguna versión que tenga nombres.

Pero la traductora neerlandesa contratada por la editorial, Saskia Peters, aseguró que los dos nombres sí figuraban en el manuscrito. “Como traductora, traduzco lo que tengo delante”, declaró. “Los nombres de la realeza estaban allí en blanco y negro. No los agregué. Simplemente hice lo que me pagaban y eso fue traducir el libro del inglés al holandés”.