Obituario: Miguel de Grecia, el príncipe que renegó de su herencia y se convirtió en historiador (1939-2024)

  • El príncipe Miguel de Grecia y Dinamarca, que permaneció en el país durante los años de dictadura, murió el domingo 28 de julio a los 85 años.
  • Fue el único miembro de la realeza griega que permaneció en Grecia después de que el rey Constantino II fuera derrocado en 1967.
  • Fue sepultado en el Cementerio Real de Tatoi, a las afueras de Atenas, el 1 de agosto.

El príncipe era el último nieto vivo del rey Jorge I, monarca fundador de la última dinastía real griega. El primero de los nietos del rey, había nacido en 1890. Desde la muerte de su primo el conde danés Christian Castenskiold, Miguel también era el último bisnieto del rey Christian IX de Dinamarca (conocido como el “suegro de Europa” a raíz de sus relaciones familiares con todas las casas reales europeas). 

Gracias a su ascendencia, el príncipe también era primo hermano del fallecido duque de Edimburgo y tío del duque de Kent y de la reina Sofía de España.“Mi padre era griego, mi madre francesa, mi abuelo danés, mi abuela rusa y mi otra abuela mitad española. Cada uno de ellos era miembro de la familia real de su respectivo país”, dijo Miguel en una entrevista con Vanity Fair. 

Definido por sus conocidos y seguidores de todo el mundo como un “hombre de gran encanto y simpatía”, en sus primeros años de vida el príncipe Miguel fue un miembro oficial de la familia real griega, pero más tarde se convirtió en un historiador y escritor de numerosos libros. 

“Ser príncipe significa ser como cualquiera, pero no ser considerado como cualquiera, ni por mí ni por los demás”, dijo Miguel. “[La gente] siempre tiene una impresión equivocada. Siempre imaginan que tenemos palacios, joyas, mucho dinero, que hacemos todo lo que queremos… Pero para nosotros, que somos una antigua monarquía… para ser franco, nuestros títulos a veces abren puertas, no en todas partes ni en todos los países”.

La familia real griega mantuvo una relación larga y complicada con Grecia. Jorge I, un príncipe de Dinamarca, fue nombrado rey de Grecia en 1683 y asesinado en 1913. El segundo rey, Constantino I, fue derrocado dos veces, mientras el tercero, Alejandro, murió joven a raíz de la mordedura de un mono rabioso. 

El cuarto rey de los helenos, Jorge II, se exilió dos veces y dijo que era imprescindible tener una maleta preparada en todo momento. El rey Pablo I fue el único que reinó de forma pacífica hasta su muerte, en 1964, pero su hijo Constantino II, fue derrocado en 1967 y exiliado con toda su familia.

Nacido el 7 de enero de 1939 en Roma, donde vivían sus padres en ese momento, Miguel fue el único hijo del príncipe Cristóbal de Grecia. Cristóbal se había casado primero con la rica heredera estadounidense Nancy Leed, y cuando enviudó se casó con la princesa Francisca de Orléans, hermana del pretendiente al trono de Francia.

Después de perder a su padre cuando tenía un año de edad, con la invasión nazi de Francia, Miguel y su madre se refugiaron en Marruecos y más tarde se instalaron en Málaga, antes de regresar a París en 1948. Tras la muerte de Francisca en 1953, Miguel fue recibido por su tío el conde de París, que tenía 11 hijos.

“No tengo hermanos ni hermanas”, dijo en una entrevista. “Fueron seis meses muy duros, pero creo que tengo un sentido de adaptación que me ha ayudado a lo largo de toda mi vida. Luego, me fui a vivir con un tío mío [el conde de París], que tenía 12 hijos. Así que pasé de ser un niño solitario a convertirme en miembro de una familia muy grande. Me llevó seis meses de soledad, tristeza o lo que sea, adaptarme. Luego, después, fui muy feliz”.

Educado en París, donde estudió derecho y economía en el Instituto de Estudios Políticos, Miguel llegó a la mayoría de edad en 1950, año en que regresó a Grecia, un país que desconocía. Por entonces el rey era su primo hermano, el rey Pablo, y Miguel ocupaba un lugar en la línea de sucesión al trono después de los hijos del monarca: el príncipe heredero Constantino, y las princesas Sofía e Irene.

En los años 50 y 60, el príncipe Miguel participó de la glamourosa vida social que la reina Federica, esposa de Pablo, había impuesto en la corte griega y se relacionó con decenas de miembros de la realeza en distintos eventos reales. 

Pero, contrariamente a lo que se esperaba, Miguel no se casó con una princesa, sino con una plebeya llamada Marina Karella, hija de una familia textil griega. Dijo haberse sentido cautivado por su personalidad, carácter, espíritu e integridad. 

En esa época, Marina -que pronto que se convertiría en una talentosa y provocadora escultora- trabajaba diseñando los decorados y el vestuario para L’Aigle à deux têtes de Cocteau y el vestuario para Maria Callas en Norma. 

“Me pareció absolutamente encantadora”, recordó el príncipe. “Ella también estudió pintura en París; mi madre era francesa y yo me crié en Francia. Era muy encantadora y amorosa conmigo. No tardé mucho en decidir que quería casarme con ella”.

“Recuerdo que estaba bailando con ella en una fiesta y la miré fijamente. Fue como una revelación: era ella y nadie más. Eso fue todo. Pero no se lo dije de inmediato, por supuesto. Unas semanas después, la invité a cenar a mi casa… Después de la cena, le dije: ‘Me voy a casar’. Ella dijo: ‘¿Con quién?’ Y yo dije: ‘¿Tú? ¿Te gustaría casarte conmigo?’. Tardó dos minutos en responder. Dijo: ‘Sí’”.

“Más tarde me dijo que cuando volvió a su casa, pensó que estaba totalmente loca por haber dicho que sí sin pensar”, recordó Miguel. “Pero en realidad no era así. Funcionó muy bien. Y después de todo, ¿no es la vida una aventura, una aventura que siempre es inesperada?”

La noticia del compromiso de Miguel con una plebeya no encantó al rey Pablo y a la reina Federica, pero tras la muerte del monarca el nuevo rey Constantino II le dio su bendición. La boda se celebró en febrero de 1965 en el palacio de Atenas en presencia de decenas de familiares. 

Debido a que su matrimonio no se ajustaba a las reglas dinástica, Miguel renunció a su lugar en la sucesión al trono. “Suena medieval, pero en aquella época la monarquía existente en Grecia tenía una ley que decía que los miembros de la familia real no podían casarse sin el consentimiento escrito del jefe de la familia, es decir, el rey”, explicó. “Necesitaba su aprobación, de lo contrario mi matrimonio habría sido ilegal. Fue complicado, pero lo logramos. Estaba convencido de que ganaría, y gané. Renunciar a este título, no ser miembro de una familia real en funciones oficiales y todo eso me dio una sensación de libertad. Podía elegir mi trabajo y mi profesión, que descubrí que era la escritura y la historia. Me dio la libertad de elegir mi camino”.

La pareja vivió en Grecia, donde nacieron sus dos hijas, la princesa Alejandra en 1968 y la princesa Olga en 1971. Cuando en diciembre de 1967 un golpe de obligó al rey Constantino y a su familia a abandonar Grecia, la junta militar no le impidió a Miguel y Marina quedarse en el país.

Michael y Marina estuvieron parte del tiempo allí y parte del tiempo en París y en Nueva York, ciudades en las que entablaron grandes contactos sociales y asistieron a diversas celebraciones. “Marina y Michael de Grecia se mudaron de París a Park Avenue… y dieron fiestas los sábados por la noche, mezclando lo mundano con lo real”, dijo el escritor estadounidense Bob Colacello.

Desde 1979, el príncipe Miguel fue autor de más de 25 libros, principalmente historias, biografías y novelas relacionadas con figuras de la realeza, la mayoría de ellas emparentadas con él. Entre sus temas se encontraban Napoleón, Alejandro Magno, el rey francés Luis XIV, la emperatriz Carlota de México e historias de la familia real griega.

“La noche blanca de San Petersburgo” (2000) fue una novela histórica inspirada en un encuentro en el entierro en 1998 del zar Nicolás II y su familia, con Natalya Androssov Iskander Romanov, la nieta del gran duque Nicolás Constantinovich, tío abuelo del príncipe Miguel, quien, después de una vida escandalosa, fue declarado loco, desterrado a Tashkent y borrado de los registros oficiales de la familia Romanov.

Otra novela histórica, “El rajá borbón” (2007), trata sobre Jean-Philippe de Bourbon, primo del primer rey francés de los Borbones, Enrique IV, que viajó a la India y terminó sirviendo en la corte del emperador mogol Akbar. El príncipe Miguel afirmaba haber trazado su ascendencia hasta Balthazar Napoleon de Bourbon, un jovial abogado indio y granjero a tiempo parcial que vivía en un suburbio de la ciudad india de Bhopal, quien, según se dice, se alegró mucho cuando Miguel llegó con la noticia de que era el primero en la sucesión al trono francés perdido. 

En uno de sus últimos libros, “Eddy y Helene… una pareja imposible” (2013), el príncipe Miguel contó la historia de cómo el príncipe Alberto Víctor, duque de Clarence y nieto de la reina Victoria de Inglaterra, cortejó a la princesa francesa Helena de Orleans, una relación que, como la princesa era católica, estuvo cerca de provocar una crisis constitucional.

En 2023, el príncipe publicó un libro de memorias fotográficas titulado “Corona, arte y fantasía: una vida en imágenes”, que incluye más de 500 fotografías que documentan su vida y su educación real. En una entrevista dijo que había estado recopilando fotografías de su familia y de su vida desde que tenía 17 años.

Pasados casi 60 años de su renuncia a su derecho real, Miguel dijo que nunca se arrepintió de haber tomado su propio camino. “Veo a muchas familias en situaciones difíciles hoy en día, peleándose entre sí, odiándose”, dijo en 2023. “Yo creé mi propia familia, a la que adoro: mi esposa, mis hijos y mis nietos. Eso es lo más importante para mí… Mi vida ha sido una vida de experiencias, de descubrimientos. Y todavía tengo mucha curiosidad… Ahora, estoy descubriendo la tecnología a través de mis nietos. Es fabuloso. Mi vida ha sido una aventura. Todavía lo es”.

El príncipe Miguel de Grecia y Dinamarca nació en Roma el 7 de enero de 1939 y murió en un hospital de Atenas el 28 de julio de 2024.