Es posible que muchos nunca hayan oído hablar de la infanta Elena, pero esta princesa auténticamente real ha dejado su huella en la monarquía española y ahora cumple 60 años.
Nacida el 20 de diciembre 1963, Elena María Isabel Dominica de Silos de Borbón y Grecia es la primera hija del ex rey Juan Carlos I de España y la reina Sofía, y durante varios años fue la primera en la línea de sucesión al trono hasta que nació su hermano menor, el actual rey Felipe VI.
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Como ocurrió con muchas mujeres de la realeza a lo largo de la historia, el género de la infanta Elena la empujó hacia abajo en la línea de sucesión y es la razón por la que probablemente nunca la veremos usar la corona española.
La infanta se ubica en un discreto tercer lugar en la sucesión al trono, después de sus sobrinas Leonor, princesa de Asturias, y la infanta Sofía, las hijas de Felipe VI y la reina Letizia.

Quién es la infanta Elena de España, la princesa más discreta de Europa
Aunque en las últimas décadas la infanta Elena conservó un discreto lugar secundario, mientras la monarquía borbónica quedaba sumida en escándalos, ha tenido muchos altibajos con los que lidiar sin la presión adicional del trono.
En 1995 protagonizó la “boda del año” al casarse con el aristócrata Jaime de Marichalar en una fastuosa ceremonia real en Sevilla a la que asistieron decenas de monarcas y príncipes y extranjeros, pero una década después Elena se convirtió en la primera Borbón que se divorció. El rey Juan Carlos le concedió a la pareja el título de Duques de Lugo.
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La infanta Elena conoció a su marido en París en 1987, mientras ella estudiaba Literatura Francesa y él trabajaba en un banco. Jaime de Marichalar y Sáenz de Tejada, miembro de la aristocracia española como hijo del conde y la condesa de Ripalda, parecía la pareja perfecta para la hija mayor del entonces rey.
Su romance floreció durante los años siguientes, y en 1995 se casaron en la Catedral de Sevilla, en una ceremonia a la que asistieron, entre muchos otros, la reina Noor de Jordania, el príncipe de Gales y Rainiero III de Mónaco.

Más de 100.000 personas llenaron las calles de Sevilla el 18 de marzo para ver a la pareja casarse en la catedral gótica de la ciudad, mientras millones más miraban desde casa en sus televisores. Fue la primera boda real celebrada en España en 89 años, ya que la realeza española había pasado gran parte de las nueve décadas anteriores en el exilio.
La familia real española estaba en la cima de su popularidad y pronto la familia dio sus frutos: en 1998 nació el primer nieto del rey Juan Carlos, don Felipe Juan Froilán de Marichalar. Su hermana, Victoria Federica, nació dos años más tarde.
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Apenas un año después del nacimiento de Victoria Federica, el duque de Lugo sufrió un derrame cerebral parcial mientras hacía ejercicio y quedó conectado a un respirador y paralizado de un lado. Si bien se entiende que se ha recuperado en gran medida del derrame cerebral, Jaime efectivamente se retiró de la vida pública después del ataque. En 2007, su nombre volvió a aparecer en los titulares junto al de Elena al anunciarse que se separarían “de mutuo acuerdo”.
La infanta dejó la casa que compartía con Jaime y se llevó a sus dos hijos con ella. No se dio ninguna razón para la separación, pero a medida que pasaban los meses, comenzaron a circular rumores de divorcio.

Poco más de dos años después, la pareja confirmó a través de sus abogados que ambos habían firmado los papeles de divorcio y habían puesto fin a su matrimonio de 14 años. El primer divorcio en la historia de la monarquía española pudo haber sido un gran escándalo, pero Elena evitó un nuevo drama real y lo manejó con dignidad.
Según un comunicado de los abogados, ella y Jaime “mantienen un diálogo fluido en todo aquello relativo al interés común de sus hijos”. Como resultado del divorcio, Jaime fue despojado de los títulos reales que obtuvo cuando se casó con Elena y fue oficialmente retirado de la familia real.
Aunque durante décadas la infanta Elena fue un miembro de alto rango de la familia real española, desempeñando deberes oficiales y representando a su padre en viajes oficiales, perdió su protagonismo cuando su hermano comenzó a reformar la monarquía.
El nombre de Elena fue borrado de la agenda oficial, trabaja como directora de proyectos de la Fundación Mapfre y solo participa de algunos eventos sociales o de asociaciones y fundaciones que solicitan su ayuda. En los últimos años ha visitado con frecuencia a su padre, autoexiliado en Abu Dhabi, y se lo ve con él cuando el exmonarca visita España, y se convirtió en el principal apoyo de su hermana Cristina.






