El emperador emérito de Japón, Akihito, cumplió 90 años el sábado, convirtiéndose en el primero entre los ex emperadores registrados en alcanzar la edad conocida como “sotsuju” en Japón. El exmonarca, que abdicó al trono en 2019, ahora pasa sus días tranquilo con la emperatriz emérita Michiko mientras mantiene su fuerte deseo de paz, dijo la corte.
Cómo es la vida de los emperadores Akihito y Michiko en Sento Gosho

Los ex soberanos viven en la Residencia Imperial Sento (Sento Gosho), una vivienda construida para especialmente ellos dentro de los terrenos de la finca de Akasaka, en el distrito Minato de Tokio, y su rutina diaria parece ser muy apacible, con pocas salidas al mundo exterior y problemas de salud cada vez más frecuentes.
De hecho, en mayo pasado visitaron las prefecturas de Kioto y Nara, en lo que constituyó el primer viaje de la anciana pareja real fuera de Tokio desde 2019. En julio se hospedaron en la Villa Imperial de Nasu y después visitaron Karuizawa, en el centro de Japón.
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Según los escuetos informes que la Agencia de la Casa Imperial filtra a la prensa, los emperadores se despiertan siempre a la misma hora en la mañana y pasean por el jardín del palacio.
La pareja desayuna mirando los programas de noticias de televisión que comienzan a las 7:00 y, después, el emperador emérito lee los diarios y es informado sobre la pandemia y otros desastres naturales ocurridos en el país.

A pesar de su avanzada edad, Akihito continúa su investigación sobre el pez gobio tres veces por semana, una pasión que desarrolló en su niñez. Publicó un total de 36 artículos científicos, principalmente sobre el gobio, entre 1963, cuando tenía 29 años, y mayo de 2021, cuando tenía 87 años.
Los lunes y viernes, pasa alrededor de tres horas en el centro de estudios de biología dentro del Palacio Imperial realizando investigaciones, según Masayoshi Hayashi, asistente de Akihito. También investiga durante una hora y media en una habitación especialmente construida para ello.
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“El emperador lee tesis escritas aquí y en el extranjero, u observa especímenes de peces gobios con un microscopio”, según Hayashi, quien colabora en la investigación.
Si Hayashi muestra fotografías o ilustraciones de ‘Bathygobius fuscus’, un tipo de pez gobio estudiado por Akihito, el emperador quiere saber qué libros contienen dicha información. “(Akihito) no permitirá que su investigación avance a menos que se responda su pregunta”, dijo Hayashi.

Cuando no está involucrado en sus investigaciones, el emperador emérito pasa sus mañanas viendo programas de televisión grabados sobre historia o naturaleza mientras Michiko disfruta de la mañana observando insectos y flores de temporada en los pintorescos jardines imperiales.
Michiko es una ávida lectora de libros y antes de la abdicación de su marido dijo que esperaba tener más tiempo para leer novelas policiales. Lo hace especialmente después del desayuno y por la noche, leyendo en voz alta.
Por la noche, Akihito y Michiko pasean por el jardín del palacio durante aproximadamente 30 minutos. Después de la cena, Akihito a veces habla de sus viajes pasados a Japón y al extranjero con sus ayudantes mientras mira los registros fotográficos y periodísticos de las visitas. Por la noche, el emperador también suele tocar el violonchelo.
Los emperadores eméritos se abstuvieron de salir de su residencia durante la pandemia, pero aprovecharon más oportunidades para hacerlo desde que en mayo el gobierno redujo la clasificación de coronavirus a Clase 5 según la ley de control de enfermedades infecciosas, igualando la influenza estacional.

El emperador emérito está preocupado por el estado de salud de su esposa, cuya fuerza psíquica se está deteriorando, dijeron los funcionarios de la Casa Imperial.
Desde hace más de tres años, la emperatriz sufre de fiebre frecuente por las tardes. Su nivel de péptido natriurético cerebral, un índice de diagnóstico de insuficiencia cardíaca, todavía está por encima de lo normal, informaron sus médicos.
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En agosto del año pasado, la emperatriz Michiko fue diagnosticada con trombosis venosa profunda después de que se le encontrara un coágulo en la pantorrilla derecha. Pero su condición es estable ya que hace ejercicio y bebe muchos líquidos.
Pese a todo, la emperatriz emérita continúa con sus rutinas y adoptó nuevas costumbres, entre ellas el cultivo de unas semillas de ‘cardiospermum halicacabum’, una planta enredadera, que le regaló una guardería cercana a la residencia imperial de Takanawa donde vivió durante dos años tras la abdicación de su esposo.
El primer emperador no divino y la primera emperatriz plebeya

Nacido en 1933, justo cuando Japón se embarcaba en su avance militarista por Asia, el príncipe Akihito tenía 11 años cuando la Segunda Guerra Mundial terminó en derrota. Su padre Hirohito se mantuvo en el trono después de la guerra, pero su estatus fue degradado de soberano semidivino a una figura decorativa sin poder político.
Akihito ascendió al trono al morir su padre en enero de 1989, inaugurando así la nueva era imperial “Heisei” y como primer emperador no divino de la historia. Akihito aceptó ese nuevo papel y silenciosamente se separó de la tradición que había mantenido a los emperadores alejados de la gente común.
Su reinado se extendió durante treinta años hasta su abdicación en abril de 2019, un histórico movimiento que lo convirtió en el primer emperador japonés en abdicar en 200 años.
Akihito dijo en el momento de su abdicación que se sentía aliviado de que su reinado estuviera llegando a su fin sin haber visto a Japón en guerra y agregó que era importante seguir contándoles a los más jóvenes sobre la historia bélica de su país para no repetir errores.

Su hijo mayor, Naruhito, le sucedió en el Trono del Crisantemo como 126° emperador nipón.
Michiko Shoda, hija de un magnate de la harina, es fue la primera mujer no proveniente de la realeza o la nobleza que se convirtió en emperatriz. Nacida en 1934 en Tokio y asistió a la exclusiva Escuela Cristiana del Sagrado Corazón para niñas antes de estudiar literatura inglesa en su universidad.
Michiko y el príncipe heredero Akihito se conocieron en un torneo de tenis y se casaron en 1959 en una boda que desató un frenesí mediático. La decisión del entonces príncipe heredero de oponerse a un matrimonio arreglado tradicional y casarse por amor fue vista como una poderosa afirmación del Japón democrático.
La joven pareja también prefirió vivir con sus hijos en lugar de dejar que las niñeras los criaran como era costumbre. Pero sus nuevas costumbres alimentaron algunas críticas dentro y fuera del palacio, y Michiko enfrentó un escrutinio implacable, especialmente en los primeros años del matrimonio.
Michiko dio a luz al actual emperador Naruhito en 1960, pero sufrió un aborto espontáneo tres años después y se retiró de la vida pública por un tiempo. Su segundo hijo, el príncipe Akishino, nació en 1965, y ella siguió sufriendo ataques de enfermedades relacionadas con el estrés, supuestamente vinculados a las críticas de los partidarios de la línea dura y los chismes de los tabloides.
Los partidarios de Michiko le atribuyen el mérito de haber introducido un toque moderno en la casa imperial, incluyendo mostrarle a Akihito cómo inclinarse o arrodillarse cuando visita a víctimas de desastres o personas con discapacidades.
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