En la milenaria dinastía danesa, una línea genealógica ininterrumpida conformada por medio centenar de monarcas, la reina Margarita II ocupa un lugar muy especial: es la primera mujer que reina de verdad. Y los daneses suelen decir con orgullo que ella es la primera monarca “electa” por voto popular.
Durante siglos, el ascenso de una mujer al trono danés estuvo vetado, hasta que en pleno siglo XX el rey Federico IX dio el primer paso hacia la igualdad de género. La nueva “Ley de Sucesión al Trono” promulgada en marzo de 1953 permitió la sucesión al trono de la princesa Margarita, la mayor de las tres hijas reales, y desplazó a un segundo lugar al hermano menor del rey.
El hermano menor de Federico IX, el príncipe Knud (1900-1976), estaba llamado a ser el siguiente rey danés. De hecho, en 1947 le fue otorgado el título de Príncipe Hereditario, ocupando desde entonces el primer lugar en la sucesión al trono, debido a que el rey Federico IX y la reina Ingrid solo habían tenido tres hijas mujeres: Margarita, Benedicta y Ana María.

En 1933 Knud contrajo matrimonio con su prima la princesa Carolina Matilde (1912-1995), junto a la que llevó una activa vida social, muchas veces en representación de los reyes. El matrimonio también tuvo tres hijos: Elisabeth fue la mayor, nacida en 1935; en 1940 nació el príncipe Ingolf, destinado a ser el siguiente rey, y en 1942 nació el príncipe Christian.
En 1947, al llegar al trono Federico IX, se hizo evidente que la reina Ingrid no tendría más hijos. Los nuevos monarcas tenían tres hijas y las arcaicas leyes danesas indicaban que solo los hombres podían reinar. Se nombró heredero a Knud, pero los daneses demandaron que la princesa Margarita fuera la siguiente reina.
Con amplio apoyo popular, se hizo necesaria la reformulación de las reglas sucesorias, lo que separó al rey Federico de su hermano, y creó entre ellos una rivalidad que duraría toda su vida. El gobierno danés, atendiendo el clamor de la sociedad, organizó un referéndum para decidir la cuestión hereditaria.


En el referéndum, celebrado en mayo de 1953, la población danesa debía elegir entre la elogiada y muy inteligente familia del rey Federico o la familia del príncipe Knud, popularmente ridiculizada por ser “fea y estúpida”. La familia, que vivió durante muchos años en el castillo de Sorgenfri y en Klitgaarden en Skagen, era ridiculizada por sus dientes torcidos y su falta de atractivo: “Siempre me han burlado y acosado, pero me he acostumbrado a eso“, dijo el príncipe Ingolf.
La consulta nacional aprobó la reforma de la Ley de Sucesión y esto permitió que Margarita se convirtiera en la princesa heredera. La nueva Constitución y la Ley de Sucesión recibieron la aprobación real en un Consejo de Estado que tuvo lugar en el palacio de Christiansborg el 5 de junio de 1953.
En una entrevista concedida en 2010, el príncipe Ingolf recordó que fue ridiculizado al día siguiente del referéndum por todos sus compañeros en la escuela: había perdido la posibilidad de ser rey y eso era motivo de burla.


El príncipe Knud de Dinamarca “murió como un hombre amargado”
El primer ministro Erik Eriksen dijo años más tarde al historiador Tage Kaarsted que el príncipe Knud trató de sabotear la firma de la Constitución que le arrebataría el trono. Al salir de la reunión, el ex príncipe heredero era el cuarto en la línea de sucesión, por detrás de sus tres sobrinas, lo que consideró una traición por parte de su hermano.
A pesar de que ya no era el heredero de la Corona, a Knud se le permitió utilizar de por vida el título honorífico de “Príncipe Hereditario”, lo que podía parecer irónico, ya que estaba claro que iba a heredar nada. Federico y su hermano casi no volvieron a hablarse y el príncipe Knud conservó toda su vida el dolor de haber sido despreciado por los daneses.
En lugar de sentarse en el trono danés, el príncipe Knud y su familia se fueron deslizando cada vez más hacia las sombras y alejándose de los primeros puestos en la sucesión al trono, sobre todo cuando la princesa Margarita y su marido francés, Enrique de Monpezat, tuvieron a sus hijos Federico y Joaquín, a finales de la década de 1960.
“Creo que mis padres sólo vieron al rey Federico y la reina Ingrid cuando se reunían en las actividades oficiales”, recordó Ingolf. El rey murió en enero de 1972 y su hermano Knud le sobrevivió cuatro años. “Le hubiera gustado mucho ser rey durante esos años”, dijo Ingolf, quien agregó que su padre “murió siendo un hombre amargado”.
Ingolf, el rey que no fue pero se casó por amor (dos veces)

Ingolf perdió su título cuando se casó en 1968 con Inge Terney, una plebeya, una plebeya, y adoptó el de “Conde de Rosenborg”. Actualmente recibe una pensión de 1,5 millones de coronas danesas, una especie de “compensación” por haber perdido el trono.
Después de la muerte de su padre, sintió que era hora de poner fin al conflicto familiar y se acercó a su prima, Margarita II, muy en contra de la voluntad de su madre. “‘¿Por qué te molestas?’, me dijo mi madre, pero no creo que sea justo que la dignidad de la generación mayor siga siendo una carga en las relaciones de los jóvenes“, dijo el conde.
Ingolf convenció a Margarita II de que los problemas de la vieja generación no debían interferir en generación joven, y desde entonces él y sus hermanos apoyaron a la reina en sus labores oficiales. Tras la muerte de Knud en 1976, su viuda Matilde salió poco de su residencia, y su frágil salud le impidió asistir a muchos acontecimientos familiares, pero tuvo tiempo de reconciliarse con su cuñada, la reina Ingrid, antes de morir en 1995.

Viudo de su primera esposa, el primo de Margarita II volvió a encontrar el amor cuando en 1998 se casó con la abogada Sussie Hjorhøy, junto a la cual hoy reside en una finca de Øster Starup, donde los lugareños lo siguen llamando “príncipe Ingolf”.
Los condes ahora son invitados más o menos regulares en aniversarios más grandes y cumpleaños en la casa real. Al ex príncipe, ahora de 83 años, ya no le molesta que haya perdido la oportunidad de convertirse en rey de Dinamarca: “Me alegra no haberme convertido en rey ya que eso se me permitió cuidarme un poco más. Y mi prima lo hizo muy bien”, dijo años atrás.
Afortunadamente, la enemistad que reinó en la familia real danesa hace 70 años no persiguíó a la siguiente generación: “Mi relación con la reina es cálida, acogedora y confidencial. Es una alegría cada vez que nos encontramos. Tenemos un gran respeto por el trabajo que ella hace. Y eso, creo, es mutuo. No hay ningún rencor, para nada, al contrario“.
QUIÉN FUE EL PRÍNCIPE KNUD DE DINAMARCA. Titulado príncipe hereditario, nació el 27 de julio de 1900 y fue bautizado Knud Christian Frederik Michael. Casado con la princesa Caroline-Mathilde de Dinamarca, prima hermana suya (1912-1995), tuvo tres hijos: la princesa Elisabeth, Ingolf y Christian, que perdieron sus títulos principescos por sus matrimonios, adoptando los títulos de Condes de Rosenborg. La familia vivió durante muchos años en el castillo de Sorgenfri y en Klitgaarden en Skagen. Knud murió el 14 de junio de 1976 y el conde Ingolf es el único hijo sobreviviente en la actualidad. La princesa Elisabeth tuvo una larga carrera como empleada de oficina en el Ministerio de Asuntos Exteriores y, por lo tanto, estuvo destinada en varios lugares diferentes del mundo, incluida la capital de Estados Unidos, Washington DC. El hijo menor, Christian, perdió el título de príncipe al casarse con una plebeya y adoptó el título de conde de Rosenborg. Con su esposa, Anne Dorte, tuvo tres hijas: Josephine, Feodora y Camilla.
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