Historias de la desenfrenada vida sexual de Napoleón Bonaparte con la emperatriz Josefina -y otras mujeres- alternarán con escenas de la majestuosa coronación del emperador de los Franceses y sus notables victorias militares en toda Europa en una nueva película protagonizada por Joaquin Phoenix y Vanessa Kirby.
Vanessa Kirby, quien también interpretó a la princesa Margarita en “The Crown”, interpreta a Josefina de Beauharnais, primera esposa de Napoleón, en la atrevida película que se estrenará el 22 de noviembre en cines. La actriz dijo que Josefina era el poder detrás del trono y una “increíble fuerza de la naturaleza”.
La pareja “estaba profundamente unida el uno al otro”, agregó Kirby, que dijo que sintió “compasión” por la emperatriz “porque era una época brutal y era brutal estar con él”. Joaquin Phoenix, que a sus 49 años encarna a Napoleón Bonaparte, fue criticado después de que se supo que abofeteó espontáneamente a Vanessa durante la escena de una pelea marital porque quería “sorprenderla”.
Proveniente de la nobleza italiana, Napoleón Bonaparte no nació para ser un líder de Francia. De baja estatura, fue ridiculizado desde que era niño y su aversión por la monarquía lo puso en el lado correcto de la historia cuando hubo estalló revolución contra el rey borbónico Luis XVI a finales del siglo XVIII.

Siendo muy joven se enamoró de Josefina de Beauharnais, una viuda seis años mayor que él. Misión imposible, dijo Vanessa Kirby en una entrevista: “Ella no era una persona con la que nadie quisiera casarse. Ella era viuda, con dos hijos y seis años mayor que él”. “Pero ella lo cautivó. Había algo que tenían en común. Se entienden mutuamente como casos atípicos”, agregó.
Si bien Napoleón, un hombre celoso e inseguro, tuvo más de una veintena de amantes durante su matrimonio, sus primeras experiencias sexuales fueron humillantes. Perdió su virginidad en un burdel de París, lo que el historiador Andrew Roberts calificó de “una experiencia particularmente sucia”: no logró tener sexo con tres prostitutas antes de finalmente lograrlo con la cuarta.
Cuando Napoleón y Josefina se casaron en 1796, él tenía menos experiencia sexual que Josefina, cuyo primer marido, Alexandre de Beauharnais, había sido guillotinado por los revolucionarios franceses. Pero dos días después de su boda, Napoleón fue enviado a Italia para comandar el ejército francés y, en un par de semanas, su esposa encontró un amante sustituto.
“En los primeros años ella lo trataba como basura. Ella estaba teniendo aventuras delante de sus narices”, dijo el historiador Michael Broers, académico de la Universidad de Oxford que escribió una biografía de Napoleón. “Cuando él regresa de la campaña egipcia, ella tiene una relación con otro hombre. Tiene que ir al café que hay al final de la calle para conseguir la llave de repuesto para entrar a su casa”.

Sin embargo, muchos aseguran que Napoleón permaneció enamorado de Josefina toda su vida. A pesar de los asuntos de ambas partes, le escribió apasionadas cartas a la emperatriz, algunas de las cuales tenían clasificación X. En una de ellas, fechada en noviembre de 1796, le decía: “Qué feliz sería si pudiera ayudarte a desvestirte, el pequeño pecho blanco y firme, el rostro adorable, el cabello recogido en un pañuelo a la criolla”.
“Nunca olvidaré las pequeñas visitas, ya sabes, la pequeña selva negra… La beso mil veces y espero con impaciencia el momento en que estaré en ella. Vivir dentro de Josefina es vivir en los Campos Elíseos”, escribió en otra fogosa carta.
“Las cartas que le envía son cómicamente groseras y juveniles, demasiado románticas e incluso bastante sucias”, dice Sir Ridley Scott, el director de la película. El profesor Broers, asesor histórico de la película, cree que algunas de las cartas “realmente sucias” eran falsificaciones.
Napoleón se autocoronó emperador de Francia en 1804 y estaba desesperado por tener un heredero que pudiera continuar su dinastía. El problema era que su esposa no podía tener un hijo pero Napoleón evitó poner fin al matrimonio con Josefina hasta que él estuvo cerca de morir durante la derrota de las fuerzas austríacas en 1809.

El incidente hizo que Napoleón se decidiera a encontrar una nueva esposa que pudiera darle un hijo antes de fallecer, y el embarazo de una amante, la condesa Walewska, lo convenció de que no tenía problemas de fertilidad. “En Austria, está muy enfermo y alguien intenta asesinarlo. Sobrevive y ahí es cuando decide que necesita hacerlo”, dice Broers.
Napoleón pidió a otros cortesanos que le dieran la mala noticia a Josefina, pero ellos se negaron. Cuando finalmente la emperatriz es notificada de que su esposo quiere divorciarse de ella, en diciembre de 1809, sus gritos se pudieron escuchar por todo el Palacio de las Tullerías. Josefina se desplomó en el suelo y Napoleón y un ayudante tuvieron que llevarla en brazos a sus apartamentos.
Se divorciaron en 1810 y Napoleón no perdió el tiempo buscando una nueva novia. Pronto se casó con la archiduquesa María Luisa, la hija de 18 años del emperador de Austria, con quien tuvo un hijo, el príncipe imperial Napoleón, pero todas las esperanzas de que su heredero asumiera el poder fueron desbaratadas por la ambición desenfrenada de Napoleón.

La emperatriz Josefina recibió una generosa pensión y vivió en Malmaison, en las afueras de París, hasta su muerte allí, a la edad de 50 años, en 1814. Cuando le dijeron a Napoleón que su amada Josefina había muerto con el corazón roto, se alegró y dijo: “Ella realmente me amaba, ¿no?” En Santa Elena, les contó a los demás lo que ella significaba para él.
El profesor Broers relató: “Dijo que le gustaba mucho su segunda esposa, María Luisa, y dijo: ‘Ella es valiente, inteligente, leal, sería una buena gobernante, pero yo amaba a Josefina‘”.
Hablando de la película, Sir Ridley dijo: “Napoleón es un hombre que siempre me ha fascinado. Él surgió de la nada para gobernarlo todo, pero al mismo tiempo libraba una guerra romántica con su adúltera esposa Josefina. Él conquistó el mundo para intentar ganarse su amor, y cuando no pudo, lo conquistó para destruirla”.
Monarquias.com







