La aclamada historiadora británica Lady Antonia Fraser se unió a los pedidos realizados al rey Carlos III para exhumar los restos de unos niños que permanecen en la Abadía de Westminster y descubrir, de esta forma, si se trata de los dos príncipes encerrados y desaparecidos en la Torre de Londres en el siglo XV.
El llamado de Lady Fraser llegó después de que la investigadora Philippa Langley asegurara haber encontrado pruebas de que los legendarios príncipes Eduardo y Ricardo no fueron asesinados por su tío, el rey Ricardo III de Inglaterra, y enterrados, según la creencia, en la abadía londinense.

Langley, famosa por haber descubierto los restos de Ricardo III debajo de un estacionamiento en 2012, pide que se permita a los expertos examinar los restos de dos niños que yacen en una capilla real de la Abadía desde el siglo XVII. La reina Isabel II había negado el permiso para exhumar los restos, alegando que no debían ser alterados, aunque el año pasado se supo que el rey Carlos III “apoya” los planes.
que habríaLady Antonia Fraser, que ha ganado numerosos premios literarios desde que publicó su primer libro, sobre el rey Arturo y los caballeros de la Mesa Redonda hace casi 70 años, dice que nunca logró hacerle la propuesta a Carlos mientras él era Príncipe de Gales. “Lo bueno es que ahora tenemos una oportunidad”, dijo, explicando que está intrigada por el destino de los jóvenes príncipes desde que escribió su biografía de Carlos II, durante cuyo reinado se conservaron los huesos.

Los restos fueron enterrados en el siglo XVII en Westminster dentro de una urna con los nombres de Eduardo V, de 12 años, y príncipe Ricardo (duque de York) luego de ser encontrados debajo de una escalera en la Torre de Londres. La opinión predominante de los historiadores durante siglos dice que los restos eran de los pequeños hijos de Eduardo IV que fueron asesinados en la Torre por orden de Ricardo III tras ser declarados ilegítimos.
Pero la nueva investigación de Langley sugiere ahora que los dos niños sobrevivieron a su encarcelamiento, pusieron escapar de la fortaleza londinenses y establecerse con nombres falsos en Europa, desde donde lanzaron intentos fallidos de recuperar el trono. “Realmente, realmente, realmente quiero que miren estos restos ahora, por favor”, dijo Langley, que expresa su confianza de que los huesos enterrados en la abadía no pertenezcan a los príncipes.
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