Los príncipes Guillermo y Harry de Inglaterra reaparecieron en público juntos este 1 de julio para inaugurar en el Palacio de Kensington una estatua de su madre, Diana de Gales, con motivo de su 60º cumpleaños, y ambos han expresado su deseo de que su madre “estuviera aún” con ellos.
En un comunicado, los hermanos indicaron que, el día en el que su madre habría cumplido 60 años, recuerdan “su amor, su fuerza y su carácter”, cualidades que hicieron de ella “una fuerza del bien alrededor del mundo, cambiando incontables vidas para mejor”.

“Cada día, desearíamos que aún estuviera con nosotros, y nuestra esperanza es que esta estatua sea vista para siempre como un símbolo de su vida y su legado”, agregaron los príncipes en el conjunto, en el que agradecieron su trabajo a los artífices del memorial y los donantes que lo han hecho posible.
En la ceremonia, Guillermo y Harry, que se han reunido en público por primera vez desde el funeral de su abuelo, el duque de Edimburgo, que tuvo lugar en abril, manifestaron que les gustaría que el memorial permita a sus visitantes reflexionar acerca de la “vida y el legado” de Diana de Gales, que murió en 1997.

La relación entre Harry y su familia se ha deteriorado, sobre todo después de que el duque y su mujer, Meghan Markle, la duquesa de Sussex, abandonaran la familia real británica. Harry y Meghan -el primer miembro de la casa real británica birracial- concedieron una entrevista a Oprah Winfrey, que se emitió en marzo, en la que arremetieron contra la familia real británica, a la que acusaron, entre cosas, de racismo.
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