El heredero del trono británico, Guillermo, cumplió un año como Príncipe de Gales pero se cree que no será investido como tal.
El rey Carlos III otorgó ese título a su hijo mayor un día después de la muerte de la reina Isabel II, el 8 de septiembre de 2022, y la decisión de pasar el título a su hijo resultó controvertida. Incluso se lanzó una petición popular pidiendo que se pusiera fin al uso del título de Príncipe de Gales, que Carlos llevó durante 64 años.
Tradicionalmente, el heredero de la corona británica es investido como Príncipe de Gales en Caernarfon, una ciudad rodeada de montañas en la costa del norte de Gales. Pero la casa real dijo este año que no hay planes para que el príncipe Guillermo protagonice esta ceremonia en un futuro cercano.
La investidura del ahora rey Carlos III como príncipe de Gales en 1969, en un ritual arcaico en el magnífico castillo de Caernarfon, del siglo XIII, fue vista por millones de personas en todo el mundo en directo por televisión.
El príncipe de 29 años, que había recibido el título en 1948, pasó un trimestre en la universidad intentando aprender el galés antes de la investidura, recibió de su madre una nueva corona. Más de 19 millones de personas vieron el evento por TV, mientras que 4.000 invitados asistieron al evento en el castillo.
Pero la muerte de Isabel II motivó llamamientos a acabar con este título, creado hace siete siglos, en un momento de fortalecimiento del sentimiento nacionalista en Gales y las otras regiones del Reino Unido -Escocia, Irlanda del Norte e Inglaterra.
El título de Príncipe de Gales fue utilizado originalmente por los príncipes nativos, pero el último, Llywelyn ap Gruffudd, fue ejecutado en 1282 durante la conquista de Gales por el rey Eduardo I de Inglaterra. Su cabeza fue exhibida en la Torre de Londres.
Para domar a Gales, Eduardo I se embarcó en la construcción de castillos que dieron lugar a Caernarfon, donde nació su heredero, el futuro Eduardo II, en 1284. Posteriormente, en 1301, el rey dio el título a su hijo y los monarcas ingleses continuaron esta tradición con sus primogénitos.
La decisión de la reina de llevar a cabo la investidura de Carlos en Caernarfon en 1969 fue controvertida incluso en su momento, y dio pie a manifestaciones e incluso a una oleada de atentados. Desde entonces, Gales recibió más autonomía política de Londres, y se distanció de una familia real que parece más inclinada hacia Escocia.
Hace un año, Carlos III recibió críticas por nombrar a Guillermo como Príncipe de Gales sin consultar al pueblo galés, ni siquiera al jefe del gobierno galés. Algunos pensaron que celebrar la investidura en Caernarfon sería “mucho más tóxico que en 1969″, ya que la decisión sobre Guillermo fue “impuesta por el nuevo rey“, dijeron.
Si bien los dos titulares más recientes antes de Guillermo tuvieron una investidura (el futuro Eduardo VIII y Carlos fueron investidos en el castillo de Caernarfon), no existe una necesidad constitucional para que un Príncipe de Gales tenga una investidura pública.
Los voceros del Palacio de Kensington, la residencia oficial de Guillermo, dijo que una investidura “no está sobre la mesa”. El primer ministro galés Mark Drakeford dijo: “Creo que es una decisión que debe tomar él. Lo habrá pensado detenidamente. Siempre he creído que tomar 1969 como modelo para Gales en 2022 no sería una guía fiable sobre la mejor manera de proceder”.
Los lugareños dijeron que “respetan” a Guillermo y a su esposa Kate, que vivían en Anglesey, en Gales, no lejos del castillo, cuando él era piloto de helicóptero de búsqueda y rescate. Pero eso no se traduce necesariamente en apoyo: casi 50.000 personas firmaron un manifiesto reclamando eliminar una distinción que es “un insulto a Gales y un símbolo de la opresión histórica”, según afirmaron.
Un portavoz del partido político independentista Plaid Cymru dijo: “Creemos que el título de ‘Príncipe de Gales’ es anticuado y fuera de contacto con una Gales moderna, igualitaria y democrática”.
“Además, dada la exacerbación de la crisis del coste de la vida y las sensibilidades históricas, una investidura no debería tener lugar bajo ninguna circunstancia, ni tampoco ningún servicio que pueda interpretarse como una forma menor de investidura“, afirmó el grupo.
Añadió: “Esperamos ver al Príncipe utilizar la plataforma que ya tiene, que no necesariamente depende de que él sea Príncipe de Gales, para promover buenas causas y cambios positivos en Gales y el mundo, incluida la lucha contra la pobreza infantil, la desigualdad, y la crisis climática”.
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