El traspaso de los estandartes reales desde la residencia de la reina Margarita II hasta la de su hijo y sucesor, el rey Federico X, será la última ceremonia formal del recambio generacional en Dinamarca, el próximo 14 de enero.
El histórico ritual “Overførslen af de kongelige faner”, dirigido por las tropas reales se desarrollará en el complejo de Amalienborg, donde se ubican las residencias de la actual soberana y su hijo, según confirmó la casa real danesa.

El príncipe Federico, de 55 años, se convertirá en rey de Dinamarca tras la abdicación de su madre Margarita durante una sesión extraordinaria del Consejo de Estado en el Castillo de Christiansborg, en Copenhague.
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El traspaso de los estandartes en Amalienborg se desarrollará tras la proclamación solemne del nuevo rey en el balcón de Christiansborg, pronunciada por la primera ministra Mette Frederiksen, y el primer discurso del nuevo monarca a las multitudes.

Cómo es el traspaso de los estandartes reales, ceremonia final del recambio en el trono de Dinamarca
A las 17:00 del domingo, los estandartes serán llevados a través de la plaza Amalienborg por un comando de bandera, que está formado por el comandante de la Compañía de Salvavidas, el comandante adjunto de la Compañía de Guardia, tres comandantes como abanderados y seis guardias reclutas como guardias.
Uno de los estandartes data de 1924 y tiene el monograma bordado del rey Christian X (1912-1947) sobre el centro de la cruz y en la lanza, mientras el otro, la bandera del batallón, es de 1983 y tiene el monograma bordado de la reina Margarita y el nombre de Federico IX.

Cuando el comandante de la Compañía de Guardia y los abanderados hayan llegado al Asta de Bandera en el Palacio de Christian IX, residencia oficial de la reina Margarita, el comandante de la Compañía de Guardia solicitará permiso a la ex monarca para transferir los estandartes.
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Siguiendo el ceremonial, los tres abanderados saludarán individualmente los estandartes y luego cada uno tomará uno. Cuando los estandartes hayan sido trasladados, el comandante de la Compañía de Guardia saludará al rey y solicitará permiso para trasladar los estandartes.

Las banderas se entregarán al nuevo rey, quien las colocará en los soportes para banderas instalados en el Salón de Mármol, que en adelante se llamará Fanegemakket, de su residencia oficial, el Palacio de Federico VII, ubicado en el otro extremo de la plaza de Amalienborg.
La llegada de los estandartes reales a la residencia del rey Federico X será la ceremonia final del día, que comenzará después de las 13 horas con el traslado de la familia real en carruajes desde Amalienborg hasta el castillo de Christiansborg.

El anuncio de la abdicación de Margarita II en su discurso de fin de año sorprendió al país, porque la reina, de 83 años, había dicho que permanecería en el trono hasta su muerte.
Para el historiador Bo Lidegaard, la abdicación es una prueba de modernidad. “Sabe que está físicamente débil. Su hijo está preparado y en mejor posición que ella para hacerse cargo”, juzga.
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El acontecimiento no tiene prácticamente precedentes: sólo hubo una abdicación en Dinamarca, la del rey Erik III Lamb, ocurrida hace 900 años.
Los daneses aceptaron rápidamente la decisión de la popular soberana. Las encuestas muestran que más del 80% apoyan la decisión de Margarita II, que conservará su título de reina y siempre podrá representar a la casa real en ceremonias oficiales o ejercer como regente.
El futuro monarca es extremadamente popular en todo el país y el 82% de la población cree que desempeñará bien su función.





