El hijo de la reina Isabel II garantizó la permanencia de sus descendientes en el recinto de Windsor mediante contratos que evitan el desalojo pese a la pérdida de funciones oficiales de la familia.
El expríncipe británico hoy conocido como Andrés Mountbatten Windsor, aseguró la permanencia de sus hijas, las princesas Beatriz y Eugenia, en residencias dentro del complejo de Windsor mediante acuerdos de arrendamiento a largo plazo. Las propiedades, Ivy Cottage y una sección de Royal Lodge, quedaron bajo control contractual antes de que el monarca perdiera sus honores militares. El esquema legal impide que el rey Carlos III disponga de estas viviendas para otros miembros de la firma o para fines comerciales inmediatos.
El diario británico The Sun precisó que el ex duque de York desembolsó sumas considerables por adelantado para refaccionar las casas a cambio de alquileres nominales extendidos por décadas. Esta maniobra financiera blindó el estatus residencial de las hermanas frente a los planes de austeridad de la corona. “El duque fue muy astuto al negociar los términos de los contratos de sus hijas hace años para garantizar que tuvieran un pie en Windsor”, confirmó una fuente del entorno palaciego.
Beatriz de York reside actualmente en un departamento dentro del Palacio de St. James, en Londres, pero mantiene su derecho sobre dependencias en Windsor para uso familiar y fines de semana. La estructura de estos contratos se asimila a los acuerdos de arrendamiento comercial del Crown Estate, donde el pago inicial de las obras de mantenimiento se descuenta del valor de la renta mensual. El acuerdo original estipuló que las princesas no representan un gasto directo para el contribuyente británico.
La princesa Eugenia utilizó Ivy Cottage, una casa de tres dormitorios en los terrenos del Palacio de Kensington, antes de trasladarse intermitentemente a Frogmore Cottage tras la salida de los duques de Sussex. Su padre financió las renovaciones necesarias para elevar el estándar de habitabilidad de las fincas. La inversión privada del duque en activos estatales otorgó a sus hijas un derecho de ocupación preferencial que el soberano actual no puede rescindir sin compensaciones económicas.
¿Por qué se cuestiona el acuerdo inmobiliario de Andrés?

La polémica estalló tras conocerse que el rey Carlos III intentó reducir los costos operativos de la monarquía mediante el desalojo de miembros no activos de las residencias oficiales. El monarca solicitó a su hermano que abandonara Royal Lodge para mudarse a una propiedad más pequeña, pero el contrato de arrendamiento de 75 años firmado en 2003 bloqueó el pedido. Andrés extendió estas garantías contractuales a las viviendas de Beatriz y Eugenia bajo el mismo marco legal.
El expríncipe perdió su asignación pública de 250.000 libras anuales y su seguridad financiada por el Estado tras el escándalo vinculado a Jeffrey Epstein. Sin embargo, los fondos privados provenientes de la herencia de la reina Isabel II permitieron sostener los pagos de los alquileres de las princesas. El acuerdo establece que, mientras se cumplan las metas de mantenimiento y los pagos acordados, la Corona no tiene potestad legal para recuperar las llaves de las fincas.
“Andrés no va a dejar que sus hijas queden fuera del círculo de Windsor porque eso significaría el fin de su relevancia institucional”, señaló un informe de Daily Mail sobre la interna familiar. Las princesas no cumplen funciones reales oficiales ni reciben fondos del Sovereign Grant, pero su presencia en tierras reales genera críticas por la percepción de privilegios desmedidos. La opinión pública británica cuestionó la opacidad de los montos que las hermanas abonan mensualmente.
¿Qué impacto tiene el contrato en el futuro de Beatriz y Eugenia?

La vigencia de los contratos asegura que ambas princesas mantengan su base de operaciones en Windsor independientemente de quién ocupe el trono en los próximos años. El sistema de arrendamiento utilizado, conocido como leasehold, permite que el titular actúe virtualmente como dueño de la propiedad durante el término del contrato. Esto incluye la posibilidad de subalquilar las dependencias en ciertos casos, aunque bajo estrictas normas de seguridad real que las princesas deben acatar.
La presión del Palacio de Buckingham para que las hermanas busquen residencias privadas fuera del perímetro real chocó contra la validez jurídica de los documentos firmados por el anterior administrador del Crown Estate. Beatriz y Eugenia defendieron su posición alegando que las propiedades fueron refaccionadas con capital privado de su familia y no con dinero público. La falta de transparencia en los balances financieros de estas transacciones aumentó el malestar en sectores del Parlamento.
Andrés mantuvo su postura de no ceder ante las presiones de su hermano mayor, utilizando a sus hijas como baluarte de su permanencia en el círculo de la realeza. “Las princesas están protegidas por la ley de contratos, algo que el Rey no puede simplemente ignorar por decreto real“, explicaron juristas especializados en temas de la corona. La situación generó un punto de fricción constante en la planificación de la transición hacia una monarquía más reducida y económica.
LAS CLAVES DE ESTA NOTICIA
- ¿Qué sucedió?: Las princesas Beatriz y Eugenia mantienen el uso de residencias reales en Windsor y Londres gracias a contratos de alquiler a largo plazo negociados por su padre, el duque de York.
- ¿Quiénes están involucrados?: El duque Andrés Mountbatten Windsor, las princesas Beatriz y Eugenia, y el rey Carlos III, quien busca reducir los beneficios de los miembros no activos de la familia real.
- ¿Por qué es polémico?: El acuerdo permite que las princesas conserven privilegios habitacionales en tierras estatales pese a no cumplir funciones oficiales, utilizando una estructura legal de arrendamiento privado que el Rey no puede anular fácilmente.
- ¿Cómo se financia?: El duque de York pagó por adelantado las refacciones de las viviendas a cambio de rentas bajas, utilizando fondos privados y herencias, evitando el uso de dinero de los contribuyentes pero ocupando espacio en palacios oficiales.










