La examante del rey emérito Juan Carlos de España, Corinna Larsen, testificó este viernes 15 de enero que su vida se vio amenazada por el antiguo jefe de inteligencia que, según su relato, seguía órdenes del monarca actualmente exiliado en los Emiratos Árabes. Dijo que no denunció estos hechos por miedo y por la inmunidad de la que gozaban el entonces monarca español y el jefe del centro de inteligencia español.
El testimonio de la empresaria alemana emergió durante el juicio por corrupción contra un comisario de policía retirado español, José Manuel Villarejo, célebre por sus revelaciones que sacudieron la élite política y empresarial española y a quien ella detalló las amenazas. Villarejo grabó esa conversación que años después se filtraría a un medio español, espoleando las antiguas sospechas sobre los negocios personales del ex jefe de Estado.
Conectada por videoconferencia desde Londres a un juzgado en Madrid, Larsen aseguró que en mayo de 2012 el general Félix Sanz Roldán, jefe del centro de inteligencia español CNI entre 2009 y 2019, la amenazó a ella y a su hijos en una conversación en un hotel de Londres que la “aterrorizó”.

“El general me indicó varias condiciones e instrucciones, recomendaciones que tenía que seguir. Y me dijo que si no las seguía, no podía garantizar mi seguridad ni la de mis hijos”, señaló en el tribunal. “Es mentira. Yo jamás, jamás, he amenazado a una mujer y a un niño“, respondió el exdirector del CNI en la misma corte.
Larsen aseguró que durante su romance con Juan Carlos, que terminó precisamente en 2012, dos años antes de su abdicación, accedió a documentos sensibles sobre los “negocios” del rey y la Casa Real que los servicios de inteligencia querían obtener.
“El rey Juan Carlos y el general Sanz Roldán se esforzaban en dejar claro que el rey ordenaba estas operaciones (…) Estas instrucciones venían de arriba”, aseguró Larsen, que también utiliza el apellido “zu Sayn Wittgenstein”, de su segundo marido, un aristócrata alemán.
Según su relato, tras ese encuentro en un hotel londinense, volvió a su apartamento en los Alpes suizos, donde encontró un libro sobre la muerte de la princesa Diana de Gales en 1997 en un accidente de tráfico en un túnel de París. Al cabo de unas horas recibió una llamada anónima en español diciendo que “hay muchos túneles entre Niza y Mónaco”, donde ella residía desde 2008.
Por otro lado, recordó que también se sintió amenazada “como ciudadana, como persona normal y mujer” cuando sus oficinas y su apartamento en Mónaco fueron registradas en 2012 por una empresa de seguridad contratada por el CNI. Sobre ese hecho, ha explicado, pidió explicaciones al hoy ex monarca y éste le dijo que se trataba de una operación para protegerla de los paparazzi.
