
Categoría: SECRETOS CORTESANOS
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Monsieur de Montespan: el cornudo más grande de Francia
La corte de la Duquesa de Orleáns, cuñada de Luis XIV de Francia, era conocida como “el vivero del rey”. Hasta allí solía acercarse el “Rey Sol” para cortar alguna bella flor, es decir, alguna de las jóvenes, bonitas y sensuales damas de la duquesa, para llevarla hasta su cama. Una de esas afortunadas fue Françoise-Athénaïs de Rochechouart de Mortemart (1640–1707), chica dulce, ingeniosa, divertida y fogosa, que había llegado a la corte en 1660 y tres años más tarde se casó con el Marqués de Montespan. El noble tuvo poco tiempo para disfrutar a su esposa porque al poco tiempo el rey comenzó a fijarse en ella y los reyes no aceptan competidores.
Si bien el rey estaba encantado con una jovencita llamada Louise de La Vallière, a quien mantuvo encerrada en sus aposentos para que ningún hombre osara mirarla, para el año 1666 estaba bastante aburrido de ella y su excesiva religiosidad. Fue entonces cuando se sintió, de repente, intensamente atraído por la joven y fresca Athénaïs. De un momento a otro, esta chica se instaló en una habitación con acceso directo a los aposentos del rey. La delicada marquesa se convirtió en la delicia de Luis XVI y encandilaba a todos con su belleza, su buena conversación y su elegancia. Pero también tenía enemigos. (más…)
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Una suegra critica a su nuera: pasa en las mejores familias

La zarina Alejandra de Rusia nunca fue del agrado de su suegra, la zarina María Fiodorovna, quien la criticaba abiertamente: “Esa chica está desprovista de todo encanto, parece un tablón de madera. Camina erguida, como si se hubiese tragado un palo de escoba”. La viuda se sentía muy ofendida por haber sido desplazada por una joven alemana y de tener que compartir todo con aquella princesa alemana. [via Instagram http://bit.ly/2r6AY7Y]
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Si las paredes del Eliseo pudieran hablar…

El Palacio del Eliseo de París fue en el siglo XIII un hotel para la nobleza francesa. Al rey Luis XIV no le agradaba la idea de que los nobles vivieran en palacios (cosa que solo creía digna de los reyes), así que duques y condes vivían en hoteles. El llamado “hotel de Évreux fue comprado por Madame de Pompadour, la amante de Luis XV, y mucho más tarde fue comprado por la ambiciosa Carolina Bonaparte, hermana del emperador. La emperatriz Josefina vivió allí tras divorciarse y allí murió el presidente Fauré tras consumir afrodisíacos en compañía de su amante. Desde entonces el Eliseo ha Sido testigo de golpes, renuncias, abdicaciones, adulterios e intrigas históricas.
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¡Un príncipe español casado con una princesa griega! No es nada extraño
Aunque pueda parecer curioso, la boda de un príncipe español y católico con una princesa de fe ortodoxa y sangre nórdica no tuvo nada de exótico ni insólito. Estamos hablando de don Juan Carlos de Borbón y Sofía de Grecia, quienes el 14 de mayo de 1962, hace exactamente 55 años, contrajeron matrimonio en una esplendorosa boda en Atenas.
¿Por qué decimos que no fue una boda atípica, como la presentó la prensa mundial? Porque a lo largo de los siglos hubo numerosos enlaces matrimoniales entre dinastías hispánicas y del Mediterráneo oriental. El rey Pedro II de Aragón, apodado “el Católico” (1178-1213) contrajo matrimonio con María de Montpellier, la hija de la princesa Eudoxia de Grecia y nieta del emperador bizantino Manuel I Comnenos. Fue la primera unión histórica entre España y Grecia y ocurrió hace más de 800 años. (más…)
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Hace 80 años se coronaba al padre de la reina Isabel II

¡HACE 80 AÑOS! El 12 de mayo de 1937 el rey Jorge VI y la reina Isabel de Inglaterra eran coronados en la Abadía de Westminster, Londres. Habían pasado 6 meses desde la abdicación del rey Eduardo VIII. La actual reina Isabel II era una princesa de once años que viajó en el mismo carruaje con su hermana menor, Margarita, y su tía, la princesa Mary. También asistió la reina María, viuda de Jorge V y madre de Jorge VI, además de la reina Maud de Noruega, una princesa de sangre británica. Fue una gran fiesta que hizo olvidar la grave crisis provocada por la abdicación y fue la última pompa real antes de la II Guerra Mundial. Más fotos en nuestro perfil de Instagram.
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Los eunucos de la vieja China, emperadores en las sombras

Durante el reinado de Pu Yi (1906-1967), último emperador chino, unos 3.000 eunucos pululaban en los interiores de la majestuosa y vasta Ciudad Prohibida, donde alimentaban al emperador, limpiaban sus zapatos, le llevaban de un lado a otro en sillas de mano, vaciaban sus orinales y custodiaban (y muchas veces robaban) sus joyas. Los eunucos eran obligados a realizar de rodillas muchas de estas labores. Hacían cualquier cosa que el emperador quisiera y en caso contrario, eran golpeados. A veces, Pu Yi hacía azotar a los eunucos sólo para disfrutar del espectáculo. Los eunucos, sin embargo, estaban en el meollo de todos los asuntos importantes de palacio, y en muchas ocasiones ellos eran los que realmente gobernaban desde la sombra de sus lujosos aposentos, dignos de un Emperador. (La imagen pertenece a la aclamada película “El último emperador”, de Bernardo Bertolucci.
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Cómo se vivía hace 100 años en la corte del emperador de Austria
En tiempos de guerra o de paz, en el siglo XVIII la corte de Austria era una sucesión de festivales, comedias, ballets, conciertos y bailes de disfraces. El colorido carnaval era una de las fiestas preferidas de la emperatriz María Teresa (1717–1780), según describió el conde de Khevenhüller en 1743: “Nunca está tan contenta la emperatriz como durante los días en que se mezcla con la muchedumbre, disfrazada de incógnito”. Pero también había lugar para las celebraciones religiosas, como era de esperarse de un Estado que se consideraba baluarte del catolicismo, que eran larguísimas y extenuantes.
El duque de Richelieu, embajador en Viena escribió al cardenal Polignac manifestándole el cansancio que le provocaba ir a tantas misas: “Los embajadores están obligados a seguir a la corte como ayudas de cámara… No hay capuchino, por fuerte que sea, que pueda resistir una vida semejante durante la cuaresma… He permanecido, en total, desde el Domingo de Ramos hasta el miércoles después de la Pascua, 100 horas en la iglesia siguiendo al emperador… ¡estoy agotado!” (más…)
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Un rey a la moda

À LA MODE! Los gustos del rey Enrique III de Francia (1574-1589) a la hora de vestirse llamaban la atención de toda la corte. El rey adoraba usar aros, pulseras, maquillajes, perfumes, pañuelos, moños y la ropa femenina de moda. Cuando se casó Luisa de Lorena, él mismo diseñó el vestido de su novia, la maquilló y la peinó para la boda, cosa que siguió haciendo durante su matrimonio.
